Un millón de amigos

Por: Rafael Azgra

Recuerdo los walkie talkies que tenía cuando era niño. La primera vez que los vi, en el escaparate de una compra-venta llamada La Tortuga de Plata, se me presentaron como la puerta a la popularidad que tanto necesitaba.

Eran asombrosos, aunque tuvieran el tamaño de dos ladrillos. Costaban mil quinientas pesetas, mi paga de cinco semanas. Pero el cristal me devolvía el reflejo de una escena que casi me hizo sonreír. Aparecía yo en el patio del colegio, rodeado de los compañeros que normalmente me desdeñaban, todos compitiendo por ser el custodio de uno de los walkies.

Bien merecía la pena sacrificar algunas chuches y los sobres de cromos para mi colección de Dragon Ball.

 

Por fin llegó la quinta semana. Entré en La Tortuga de Plata con aire triunfal y, como un forajido en un saloon del Lejano Oeste, dejé todo mi dinero sobre el mostrador.

-Buenas tardes -dije al longevo tendero que me observaba con diversión -, quiero los walkie talkies del escaparate.

Hasta yo me sorprendí de la decisión que rebosaba. El tendero caminó hacia el panel de madera que protegía la mercancía a la venta y abrió el candado con una llave que, mediante una fina cadena, llevaba unida al cinturón.

El sol se reflejaba en el plástico negro y en los rebordes de metal y me sentí como si me fueran a entregar dos lingotes de oro.

-Pues parece que vas a tener suerte -dijo el hombre mirando la etiqueta que colgaba de uno de los aparatos-. Están rebajados.

Separó con un dedo una moneda de cien pesetas y la deslizó hacia mí arqueando las cejas. Aquello ya era lo más. Podía invertir cinco duros en un sobre de cromos y el resto en chuches para acompañar la noticia de mi nueva adquisición. Entonces sí que me aclamarían.

 

Al día siguiente, a la hora del recreo, fue cuando puse en marcha mi plan. Me acerqué a tres compañeros con los que nunca había tenido problemas y saqué los walkies de la mochila.

-¡Qué chulos! -oí exclamar a mi derecha. Era Adrián, el más popular y cruel de la clase-. ¿Me dejas ver?

Perfecto, aquello podía ser perfecto. Que quien más influencia tenía se convirtiera en mi aliado al otro lado de las ondas podría suponer el fin de mis problemas de popularidad. Me apresuré en sacar la bolsa de chucherías mientras Adrián examinaba uno de los aparatos y le ofrecí.

-¿Quieres?

Adrián se rio y tomó toda la bolsa de un tirón.

-Mira esto, eh -me dijo y acto seguido lanzó el walkie talkie contra la pared, haciendo que sus piezas salieran volando en todas direcciones.

Me quedé helado y el resto de los presentes no dijo nada. Adrián masticó una fresa de gominola mientras se reía y se largó en el mismo momento en que comenzaron a caer espesas gotas de lluvia.

Recogí todas las partes del maltrecho walkie lo más deprisa que pude mientras no recibía más que miradas de lástima de cuantos pasaban por mi lado para ponerse a cubierto.

El resto de las clases las pasé en silencio e intentando no llorar. Y cuando llegó la hora de la salida tomé la puerta que se usaba para los cursos de preescolar. No quería volver a enfrentarme a las mismas miradas de antes o algo peor, así que di un rodeo antes de tomar el camino hacia mi casa.

 

Me costó toda una tarde volver a ensamblar cada pieza en su sitio. Para ello abrí con cuidado el walkie talkie sano y tomé su mecanismo como modelo. Tuve que unir las partes de la cubierta con cinta aislante, pero conseguí que funcionase.

 

Descubrí canales en los que escuchaba conversaciones de diversos radioaficionados, aunque yo no podía emitir más que entre mis dos walkie talkies. Poco a poco me fui sumergiendo en mi solitario mundo de escuchas en la sombra. Transcribía cuanto escuchaba y tenía el mínimo interés. Trasladaba vidas ajenas al papel.

Después comencé a llevar siempre conmigo uno de los walkies y, mediante unos auriculares, escuchaba otras tertulias cercanas.

Los demás acabaron asumiendo que yo era un niño solitario, pero se equivocaban. Yo tenía un millón de amigos, aunque no lo supieran.

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Imagen de Pixabay

Rafael Azgra presenta su saga “Crónicas de Ananta”

Por: Víctor J. Rodríguez

Rafael Azgra: “Es una saga muy personal, en la que he puesto todo mi sentimiento desde la inexperiencia, puesto que es mi ópera prima. Os invito a mi mundo, vuestro mundo.”

Rafael Azgra

Todo escritor comienza su carrera usando su imaginación para crear una historia que arrastre hacia el folio en blanco sus gustos, aficiones y pasiones. Y para ello lo mejor es que fluya la imaginación, para que las palabras salgan como una corriente imparable. Rafael Azgra ha creado un mundo en el que ha puesto “todo mi sentimiento desde la inexperiencia”. Así es como deben crearse las óperas primas. Así es como ha creado las ‘Crónicas de Ananta’, una historia de fantasía épica en la que cuenta una serie de aventuras que harán pasar un buen rato a cualquier lector aventurero.

¿Cómo surgió Ananta en tu imaginación?

-Siempre me ha parecido el mundo real demasiado aburrido, así que cuando por fin me decidí a escribir una novela de fantasía, vi la oportunidad de crear mi propio mundo y compartirlo con los demás. Un día estaba aburrido en el trabajo y comencé a garabatear en un papel varios mapas y así tener un lugar donde transcurriese la historia.

Creas un mundo del que se llega a decir en las novelas que es más grande aún de lo que se muestra. ¿Eso quiere decir que habrá más continentes y lugares que explorar por estos u otros personajes?

Efectivamente. Mi intención es que muy pronto podáis ver todos el resto de Ananta y conocer a sus habitantes.

¿Cuántas crónicas de Ananta va a haber?

No hay un número determinado de entregas. No quise ponerme límites desde el principio.

Habla un poco de Jan, el indiscutible protagonista, y su peso en la saga.

Jan es, más que el protagonista, el desencadenante de todo lo que habéis visto y de lo que está por llegar.

La presencia y el peso de los dioses es importante en la historia y el universo de Ananta. ¿La religión es importante para ti?

En absoluto. Se podría decir que soy ateo, puesto que no creo en las religiones ni en las deidades que se nos ha intentado vender. Sí creo, no obstante, que hay un orden universal pero este no viene determinado por ningún Dios ni credo.

Hay un elemento que tiene una vital importancia en un momento concreto. El Kamen. ¿Puedes adelantar a los lectores algo acerca de ese material?

A ojos de la mayoría no es más que una piedra azul muy común por lo demás. Es en realidad el corazón de Tat-Hogsta, el más grande de los doce Dioses.

¿Cómo presentarías Kloster? Es un lugar de la trama emblemático.

Es el lugar de la libertad. Donde todos sus habitantes no tienen más objetivo que vivir en paz practicando su religión prohibida. Es una ciudad rica en apariencia, pero no de dinero, sino de arte y arquitectura. También es donde está el Templo, donde los sacerdotes aprenden su credo y practican sus dones, los cuales se manifiestan de diversas maneras y son atribuidos a los Dioses.

¿Hay algún lugar real en el que te hayas inspirado para su creación?

Sí, es una mezcla de muchos lugares. Por ejemplo su sistema defensivo está basado en el que poseía la antigua ciudad de Constantinopla, actual Estambul. Su arquitectura es similar a la de Europa central y occidental durante la edad media, aunque con sus diferencias e influencias de otras culturas.

En ‘Kalpana’, la primera novela, presentas una mitología propia doce dioses guerreros y con apariencia mortal. ¿Te han inspirado otras mitologías como la griega o la nórdica?

Así es. Si somos realistas, el ser humano sólo se relaciona a ese nivel con sus semejantes. Estamos en una era, en este mundo real nuestro, en la que nadie entendería el por qué de adorar animales, plantas o mezclas de ambos. También podía haberme desentendido haciendo que fuesen invisibles e intangibles, pero ¿quién sería capaz de creer en algo que no se puede ver ni sentir?

En esa primera parte Jan y Canda, rodeados de otros personajes, viven un puñado de aventuras coronado por una gran guerra. ¿Cómo tomó forma en tu mente la disyuntiva entre los adoradores de los dioses y los herejes?

Es sencillo: cambia el catolicismo por el culto a los Dioses Olvidados, piensa en la Inquisición e imagínatelo al revés, en un mundo hipotético en el cual los creyentes fuesen perseguidos y castigados a causa de su fe.

Las arpías y los gnomos tienen su impronta en la historia. ¿Qué puedes decir de su papel?

La relación con estas dos razas es muy difícil. Ninguna de las dos confía al principio en los humanos. Las arpías tienen una sociedad y costumbres incompatibles con el resto de seres de Kalpana, eso hace que sea complicado que ambos mundos se relacionen. En el caso de los gnomos -los de Gudu, puesto que también existen los de la arena y los de la selva-, son tremendamente inteligentes, con una mente más evolucionada que la humana. Son conscientes del peligro que supone para todos la estupidez del ser humano y se muestran reticentes a ayudarlos hasta que llega Jan para revivir a los doce Dioses, a los que nunca habían dejado de adorar.

Una arpía, Uzuri, tiene mucha importancia en ‘Kalpana’ y deja un legado para ‘Sangre Divina’. Sin desvelar nada, describe a este personaje en pocas palabras.

Es una guerrera. Es muy fuerte y atractiva para ojos humanos, a pesar de ser una arpía. Pero también tiene un carácter severo y siente que su compromiso con el deber lo tiene que cumplir incluso a costa de su integridad.

Otro personaje importante en esa primera historia es G’alik, querido y llorado.

El bardo. Es el padre que todos querríamos tener: sabio, divertido, valiente… Un personaje al que querer.

Ya en la segunda, ‘Sangre Divina’, el prólogo nos presenta a otro personaje llamado igual. Viendo su evolución en la historia, ¿podemos esperar más sobre él en futuras crónicas?

Mucho más. Este segundo G’alik es el protagonista de la tercera entrega, en la cual estoy trabajando muy duro. Podemos y debemos esperar cosas enormes de él, a pesar de no contar con ningún don de los Dioses.

Uno de los personajes más carismáticos es Elur, el lobo blanco ¿cuántas veces a lo largo de tu vida has deseado tener un aliado como él?

Siempre. Creo que todos nosotros hemos deseado siempre tener un amigo así, ya sea perro, lobo, gato, humano o avestruz.

En la segunda novela aparecen nuevos personajes con muchísimo peso. Concretamente, Jeph cobra un gran protagonismo, más aún con su relación con Aisha. Sin adelantar más a ningún lector, ¿veremos la evolución de esa relación?

Veremos su evolución y mucho más. Pese a sus diferencias, ambos son valientes y comprometidos. Jeph es el soldado perfecto, mientras que Aisha no se resigna a ser nada más que una princesa delicada que vive entre algodones. Tenemos mucho que ver de ellos en un futuro.

Hablemos de Gárgola. Es un personaje que atrapa, que puede enamorar y ser odiado, según la visión que le aporte cada lector.

Si te soy sincero, por tantos años que hace que te conozco, es el personaje que más tiene de mí. Si lo pienso bien, he sido duro con él puesto que le he hecho partícipe de mis fantasmas y miedos adaptados a esta historia. El resultado es Gárgola, un ser confundido y con una gran ira encerrada en él.

En ‘Sangre Divina’ también hay batallas importantes, pero juegas más con otros recursos, como la venganza personal y la lucha por el poder. ¿Con qué recurso te sientes más cómodo?

Me siento más cómodo con lo segundo. Nunca he vivido una batalla como las que describo y soy consciente de que no tiene nada que ver con lo que sería en realidad. En cambio la venganza es algo que siempre he tenido delante de mis narices. También he sido traidor y traicionado. He visto de lo que es capaz alguna gente por conseguir poder, aunque sólo fuese de puertas para adentro de casa.

Podemos enmarcar las ‘Crónicas de Ananta’ dentro del género fantástico. ¿Pensaste en etiquetas cuando las escribías?

Sí, cometí ese pecado. Desde un principio quise escribir una historia de fantasía épica. Y la historia cada vez se alarga y evoluciona más…

¿Qué autores y obras te han inspirado más a la hora de crear este mundo?

Principalmente los grandes del género en la actualidad, como Tolkien (eterno Tolkien), Rothfuss y G.R.R. Martin.

¿Qué te ayudó a la hora de crear los nombres de los personajes?

En algunas ocasiones busqué traducciones de palabras en idiomas casi desconocidos de detalles que tuviesen que ver con el personaje en cuestión. Otras veces he tomado el nombre de alguna persona que he conocido y lo he modificado. Podría decirse que fue algo aleatorio casi siempre.

¿Qué piensas del auge del género en las últimas décadas y su situación actual?

Creo que el hecho de que se estrenasen las películas de El Señor de los Anillos ha tenido una gran repercusión positiva en este género. Ha atraído a nuevos lectores y ha dejado de ser un género asociado exclusivamente al mundo “freak”. La otra cara de la moneda es que cada vez es más fácil publicar, ya que la competencia es mayor. Gracias a esto estamos descubriendo a grandes autores, no sólo de este género, sino de todos.

Hablando ahora un poco más de ti, ¿cómo has contactado con la editorial Luhu?

En un principio autoedité con otra plataforma, pero quise cambiar de editorial y encontré a David López Rodríguez, que en la actualidad es mi agente. Él fue quien me puso en contacto con Luhu.

¿Cuáles van a ser tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy en el proceso de creación de la tercera entrega de Crónicas de Ananta. También tengo pendiente escribir una novela de ficción histórica que, casi seguro, tratará sobre los Carpetanos, un pueblo celta de la zona central de la península ibérica. Tengo muchos proyectos en mente, pero esos dos son los que seguro llevaré a cabo.

Eres uno de los pilares de Bookers, aprovechemos para hablar de la gestación de este proyecto.

Nos juntamos los tres fundadores, Ian Gómez, Tery Logan y yo, con la idea de crear un blog literario. A partir de ahí desarrollamos la idea y decidimos que queríamos convertir el nuestro en un blog de referencia para los autores noveles. La principal razón de ser de Bookers es servir trampolín para aquellos que se quieran hacer un hueco en este mundo, que no es tan sencillo.

Despídete recomendando tus novelas.

Si os gusta la fantasía, si queréis escapar de este mundo durante un rato o simplemente queréis leer algo nuevo, tenéis disponible Crónicas de Ananta. Es una saga muy personal, en la que he puesto todo mi sentimiento desde la inexperiencia, puesto que es mi ópera prima. Os invito a mi mundo, vuestro mundo.

Crónicas de Ananta – Rafael Azgra

Por: Yara Zemo

Saga de libros: Crónicas de Ananta
Primera parte: Kalpana
Segunda parte: Sangre Divina
Autor: Rafael Azgra
Editorial: Luhu

En esta saga fantástica compuesta por dos libros en la actualidad, Rafael Azgra nos hace viajar a Ananta, un nuevo mundo lleno de magia que nos hará imaginar a lo grande. Sendos libros se centran en el continente llamado Kalpana, que se encuentra apartado del resto y fuertemente protegido para evitar que sus habitantes puedan abandonarlo.

En el primer libro, Kalpana, la historia se centra en Jan, un muchacho pobre y sin recuerdos que, sin quererlo, se convertirá en nuestro héroe. Durante su aventura conocerá a Canda, una mujer-lobo, que será su mejor aliada y amiga. G’alik, un viejo bardo-sacerdote, se unirá a ellos en diversas aventuras para conseguir liberar a Kalpana del yugo de los cuatro reyes malvados y devolver la paz a sus habitantes.

Durante el viaje, hadas, gnomos, arpías, dioses místicos y mucha magia nos acompañarán para descubrir el verdadero destino del joven Jan.

En la segunda parte, Sangre Divina, Jan comenzará una nueva aventura para luchar contra los leviatanes que mantienen a Kalpana aislada. Durante su ausencia, Gárgola, un ser mitad arpía mitad humano, comenzará su venganza contra su padre, Jan. Gárgola se convertirá en uno de los protagonistas, al que odiaremos y amaremos a partes iguales. Este nuevo villano conseguirá desestabilizar la paz en Kalpana.

Leviatanes, hombres lombriz, sed de venganza y antiguos pecados nos guiarán a través de las páginas que devoraremos con avidez.

Una vez más, la aventura y la magia dejarán volar nuestra imaginación.

En la saga veremos cómo el escritor, los personajes y su estilo evolucionan. Con un forma de escribir muy ágil nos engancha hasta el final de esta gran historia de la que ya esperamos la tercera parte. Bienvenidos a Ananta.

Puedes comprar los libros en la editorial LUHU:
Primera parte: Kalpana.
Segunda parte: Sangre Divina.

Puedes comprar los ebook en la editorial LUHU:
Primera parte: Kalpana.
Segunda parte: Sangre Divina.

Puedes encontrar más información en:
Facebook de Crónicas de Ananta.
Blog de Crónicas de Ananta.

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