Aguamarina

Por: Hector Cediel

Tus labios aún conservan,

el aroma fresco del mediterráneo.

Sobre tus ojos se refleja,

el reflujo de las aguas y del cielo.

Tus sentimientos poseen,

la dureza del coral y la piel tiburonera.

Las emociones leves y fugaces,

de las arenas y las lágrimas del piélago.

Posees todo el encanto y la pasión

de las ondinas, princesas coralinas.

Tu belleza aguamarina me confunde,

con su piel hechicera y seductora.

Posees el misterio del eco del caracol.

La insensibilidad del caparazón

que me recuerda: a mí amada tortuga

¡Los latidos de su indolente corazón

y los reflujos enamoradores de su piel!

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Imagen de Pixabay

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Abanico de esperanza

Por: Hector Cediel

Absorto contemplo

el insondable abanico.

Ninguna alternativa

permite el lóbrego destino.

La pasión ígnea luce

cual monolítica replica,

esculpida en el recuerdo.

Las lágrimas de la esfinge

me roban un nostálgico suspiro.

El frío de mi vida

me enceguece ante el paisaje.

Ni una estrella ni un neón

brillan para orientar mi incertidumbre.

El destino se devoró.

Las huellas del regreso…

¡Se desdibujó la última esperanza,

que era el as que reservaba!

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Imagen de Pixabay

El alma nunca muere

Por: Hector Cediel

Regresé demolido del cementerio. Me senté solo a escuchar nuestra música. Me serví uno tras otro, varios vasos de whisky para ahogar mis penas y asegurarme así, que no sobrevivirían. Siempre viví rodeado de personas maravillosas, aunque subsistía llevando una vida absurda en una isla casi solitaria urbana; mientras uno a uno, iban partiendo sin avisar, mis grandes amigos. Ya la vida me ha acostumbrado a que mis “pecaditos mortales y veniales” no mueren, simplemente: ¡desaparecen!, como si todo hubiera sido un sueño o una nueva pesadilla; ahora a las ilusiones amorosas las llamo: ilusiones de verano. Además llamaba cariñosamente “brujitas” a estas hechiceras de sentimientos. Todas parecían tener o gozar del don, de transformar en “mierda” al hombrecito enamorado o a sus sentimientos; a algunas, a las más malosas, las llamaba “las químicas”, por esta misma virtud.

Nunca tomé conciencia de haber envejecido; pienso que me hice a un lado para que la vida fluyera y ni siquiera me preocupé por madurar o asumir responsabilidades. Desde siempre tomé la vida “easy” y me refugié en el amor para no declinar o degenerarme como un obsoleto vetusto. El amor y el sexo, son la fórmula ideal para jamás envejecer. Elegí amar a mi manera muchas veces y me enredé en relaciones que recuerdo con nostalgia. Mis seres más queridos y cercanos, terminaron aceptando y perdonando “el lesbianismo de su viejo loco”; así nadie me crea, “mi corazón puto y vagabundo, siempre fue fiel y honesto, así tuviera dos o tres amores al mismo tiempo. Tuve un Gran Amor en mi vida como todos y muchos parecidos a ese”.

“Voy a irme al rincón del poeta, a pensar pensamientos”, les dije, “necesito encontrarme con el pasado, beber lo necesario hasta despertar los sentimientos y escribir un poco embriagado, para disfrutar de los apasionadores atardeceres y esas auroras románticas”.

No sé si podría volver a soportar las paredes blancas, las blusas blancas, sintiéndome atrapado y sin salida, en un absurdo laberinto blanco. No es fácil acostumbrarse a que se nos miren y trate como animales de laboratorio. La salud mental huele a carroña o ha miseria humana. Nada hay más interesante que la vagina de una psiquiatra o de una psicóloca… ¡Cómo las extraño!

Ahora mi compañera sentimental, no es más que otro fastidioso accesorio en mi vida; odia la literatura, la poesía y solo le aporta a mi vida: zozobra y angustia. A veces siento remordimiento con mi “adorada mecenas”, mi “pequeña mecenitas” y con mi amante o “novia”; es como ella prefiere que le llame. ¿Será que los escritores y los poetas, somos como los bipolares o esos enfermos mentales, que no sirven para nada? Nuestra vida como todo en esta vidorria, tiene dos caras: una cumbre y un demencial abismo. Desde que mi vida se partió en dos, vivo en el infierno o en el abismo. Nadie me escucha, nadie cree en mis sueños ni en mi gran proyecto; es como si me hubiese vuelto invisible para todos; antes era admirado y considerado un ganador, ahora siento todo lo contrario, salvo por un par de amigas. Solo ellas me ven y me escuchan. Solo para ellas, soy real. Para mis hijos soy una mascota apreciada, consentida, amaestrada para divertir y cuidar a sus hijos; no sé si me alcance el tiempo para ser “su filosofo de cabecera”. Hoy más que nunca los adolescentes necesitan de sueños e ideas. Sé que serán muy afortunados por tener unos padres amorosos y una abuela que les dejará asegurada su educación y bienestar en gran parte; aunque sus padres sean exitosos y amorosos, “el mundo da muchas vueltas” decía mi abuela y vaya si volteó mi vida, como una  arepa.

No es fácil aprender a hablar en pasado y sé que será más difícil, el acostumbrarme a hablar en tiempo futuro, cuando la noción de tiempo, desaparezca. Me duele ver o imaginar, si una vez más he generado: lágrimas y lástima; sé que soy apreciado, que les hago falta y que me extrañan con verdadero sentimiento. Quizás su exceso de amor les impidió, el permitirme vivir con más libertad la vida. Mi libertinaje desde hace ya un buen tiempo, no es más que una sana bohemia.

No es fácil el acostúmbrame a verme, sin cuerpo; extraño hasta las necesidades físicas básicas y sobre todo: por las que renegué en vida, ¡cientos de veces! No hay cielo ni infierno. Nadie vino a recibirme. No supe lo que era el túnel azul. No me cruzo ni con un alma en pena. Me teletransporto con el solo hecho de intentar un pensamiento. Traspaso el océano, atravieso paredes, estoy en todas las partes que deseo. Esto es bueno y es malo. Me hacen daño estas primeras experiencias voyeristas, pero sé que tendré que acostumbrarme ¡afortunadamente no sufrí de celos enfermizos en vida! El deseo es insoportable, me enloquece. Creo que morí a medias, así o muy parecido a como viví siempre. Cuando uno se acostumbra a medio vivir o a sobrevivir medio muerto, aprende a soportar al tedio del matrimonio, los absurdos de algunas relaciones, a las noviecitas cansonas, a la amante de turno. Vivir y dejar vivir, viviendo con pasión el momento, fue siempre una buena opción de vida, para esos hoy y ahora, que conforman nuestra existencia. “No haga la guerra, haga el amor” fue algo más que el hermoso slogan de una primavera de la vida. Todo parece como si hubiese sido ayer y más ahora. En verdad extraño mi cuerpo. Era un amigo incondicional; gozamos y sufrimos a la par. Pensaba que él era un sinvergüenza y él decía, que yo ya no tenía arreglo, que era un árbol que había nacido torcido. Los dos conformábamos a ese maravilloso ser: El perro vagabundo; bautizado así por la reina de las fruticas, mi amada mogollita. En verdad me sentí muy orgulloso representando a este personaje o al viejo loco, en la obra de este absurdo teatro en donde todo parece ser irracional, ilógico, desatinado o paradójico. Cada uno actúa y representa su propio monologo. Aquí uno es cuerpo y alma, interpretando el mismo guión y representando a veces, varios papeles simultáneos. Afortunadamente siempre viví convencido que somas carne y espíritu. Necesito un buen trago. No sé cómo podría hacerlo, ni siquiera sé si aquí se bebe. No deseo ni pensar, si se puede tener sexo. ¿Será que no se me desconectaron los sentidos o será que no desaparecen? No veo a Dios, ni a un santo siquiera o una maldita alma. Si esto es así de tedioso, me daría lo mismo, si esto es el cielo, el paraíso, el infierno, el averno, el purgatorio o como se llame. No sé si soportaré la muerte.

La luz es la corneta de la vida. Una vez más despierto y soy consciente que he llorado un poco. Hay demasiado de verdad en los sueños y por eso, es inevitable ver con tristeza o con cierta nostalgia, a esa vida que se aleja. Amar siempre fue delicioso ¡sensacional!, pero entre tres o cuatro es ¡fantástico! Sonrío cuando me llaman el Señor Roa, personaje árabe de un comercial televisivo que aparecía con su haremcito. (Pienso si debo o no explicar, qué es la televisión. Puede ser otro término que desaparezca entre muy poco, como ya lo hicieron algunas palabras como betamax, diskette, Nintendo, Vespa, “la negrita” Singer, Topolino, Constelletion, cuchilla Guillete, radio de onda larga y corta, radio transistor,etc).

—Abue, ¿ustedes se amaban mucho?

—¡Mucho! Aprendimos a querernos a nuestra manera. Aprendimos a sobrevivir, gracias a los recuerdos de cada uno. Dicen que recordar es vivir. A veces se resucita recordando y muchos vuelven a morir haciéndolo.

Jamás debí a haber donado mi cuerpo, para la experimentación científica. He despertado para enfrentar la peor pesadilla. Éste no es mi mundo, ni mi vida. Todos mis seres queridos han muerto y calculo que han pasado seis u ocho generaciones. Soy un ser extraño para todos. Todo es nuevo. Jamás me imaginé que el espíritu estuviera presente, en cada parte viva de nuestro cuerpo. Llevo casi un año “resucitado” y en verdad me siento demasiado deprimido. Ahora sólo pienso en el suicidio. Desde hace unos meses me han confinado a terapias de sueño, pero sólo veo paredes blancas, personas vestidas de blanco, es como si intentaran dejar mi mente en blanco ¡recuperarme!- Dicen ellos- y yo sólo deseo morir.

—¿Lo desconectamos?

—¿Está usted seguro que desea morir?

—Desde que desperté, lo he estado. Siempre he pensado y actuado como un muerto en vida. Ahora simplemente deseo soñar.

—Piense en algo agradable. Para ayudarle le hemos editado estas imágenes con sonidos de la naturaleza que usted conoció. Buen viaje, querido amigo.

—Yo sólo… Deseo…

Un pito anuncia que el proceso ha terminado.

Ellos incumplieron con mi última voluntad. Han vuelto a tomar mi cuerpo para investigación científica ¡qué horror! ¡Qué desgracia! ¡Qué tristeza!

Ahora estoy allí. Desnudo. Me observan como un conejillo de indias o a un mono de laboratorio, completamente rasurado. Sé que generó demasiada curiosidad en los noveles cibernéticos galenos, que sólo practicaban su medicina mecatrónica con robots. Aquí el pudor se pone a prueba: no deseo ni imaginar una erección o ver cómo me deshuesan como si fuese chatarra. Sólo le pido a mi cuerpo que se relaje y que por favor: no se fije en los senos de las urólogas. La vida me enseñó que si una mentira se repite 100 veces, termina convertida en verdad. ¿Qué pasaría si repitiera, 100 veces esta verdad?

—Yo sólo deseo…

—”Perrito vagabundo” o si quiere lo llamamos “Animal de vuelo”. Pórtese bien y no tenemos que amarrarlo ni inyectarlo. Tómese juicioso la droga.

La vida me ha enseñado que luchar contra los loqueros o los enfermeros, es una pelea de león contra burro amarrado.

—¿Está bien doctor? ¿Se mejorará? ¿Qué necesita?

—Papel y lápiz o mejor unos cuadernos rayados, argollados y varios bolígrafos. Ahora dice que escribe versos. Que es escritor y poeta. Pienso que no lo hace tan mal.

—¿Usted lo ha leído?

—¡Jamás escuché de él! Será porque solo leo artículos científicos.

—Doctor ¿Volverá a ser, el mismo “loquito”? ¿Volverá a sonreír y a bromear?

—Simplemente se cansó de vivir. Se suicidó en vida. Solo desea vivir muerto en vida. Pienso que se acostumbró a vivir, muerto en vida.

—El alma nunca muere, doctor.

—Conozco miles de personas con el alma muerta. A veces pienso que soy más un brujo resucitador de almas, que un médico.

Qué difícil es ser un poeta y qué fácil es ser, un hijo de puta murte con suerte. Me siento como un Ferrari sin motor. A la mujer la alucina el dinero y un buen sexo ¿por qué me enamoré de las palabras?

El alma nunca muere. El alma nunca muere. Mi alma no ha muerto. No estoy muerto. Si no estoy muerto, mi alma no ha muerto. El alma nunca muere. El alma nunca muere. No estoy muerto… no estoy muerto… el alma nunca muere…

—¿Doctor, ya estoy bien? ¿Ya me puedo ir, a casa?

—Su alma aun está muerta… ¡Pero la estamos resucitando!

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A los centauros

Por: Héctor Cediel

Espantados por los mitos

se desbocan en estampida los toros llaneros.

Cabalga el brío hereje como lengua de víbora,

saltando al llano por el portal de los sustos…

Las bestias se muerden a lengüetazas como amantes.

Espantan al viento con sus relinchos,

y le rasgan la piel con sus cascos a la tierra…

Cual Centauros desnudos

cabalgan hacia el corazón del fuego.

Estos diabólicos unicornios…

Ponen en fuga a las astas de los toros

que rasgan y cornean a las huracanadas tormentas…

Los cornúpetas se insolan con los mugidos

de los rejoneadores lanceros de sus ijares,

que como expertos varilargueros.

Los conducen al encierro del circo de la muerte

Para jugarse a suertes: el derecho a la vida…

Se luxan cuando se engarabatan las bestias,

como torbellinos encorvados por el nervio

y los quites diestros de las embestidas…

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Carta del maestro a su amante

Por: Hector Cediel

Recordada Vera:

Me fascina la inocencia de la ignorancia, cuando pretende que uno escriba, lo que se ansia leer o escuchar. Opino entonces que todo lo que sé por ese desorden, sólo generará una constelación de bostezos o conceptos absurdos. Cada verso tiene que ser una liberación de la cárcel de los sueños, cuando observo el paradójico mundo como un evento del absurdo de la miseria; mientras la hambruna desesperada de unos pocos débiles, pretende agarrarnos a todos, enlazándonos con alambres con púas.

El sexo prostituido se pavonea con una triste voluptuosidad raptora y murte, provocando la risa de los dedos que señalan sus partes eróticas envejecidas y caídas. No hay esperanza en nada ni en nadie. Los papeles se van a amarillear sin haber cumplido con su misión: Dejar un mensaje claro y pragmático. Desnudo intento cerrarle con desesperados besos y caricias a una esperanza herida, sus laceraciones. Luce cual amante desteñida embestida por la angustia del ritmo, que intenta hacerte olvidar que las cenizas de tus tragedias y de las huellas que no alcanzó a borrar de la memoria del tintero. Luce como una muñeca triste que sólo supo encarnar historias trágicas y turbias. Juega al azar siempre con los mismos números, con la fe y la perseverancia de los perdedores. Es injusto que la lotería de la vida no te regale un chance, ya que un premio muchas veces es una oportunidad más justa, para soportar con una mínima dignidad: la vida. No sé si existan los números que puedan enmendar todo el daño; pero de lo que si estoy seguro es que de tanto tentar la buena suerte, algún día podrás abandonar la madriguera o simplemente te sorprenda la muerte, como a algunos temerarios.

Sé que tu vida está llena secretos, incluyendo mi presencia en tu vida. Tienes que aprender a correr riesgos, pero más calculados. No puedes creer más en promesas necias, ni en rezos o oraciones, ni en esas amistades que son como nubes que se convierten en plumas de bruma. Pienso que estás ligada por un conjuro de tu ex amante, que te impide vivir con libertad tu destino; es como la sombra de un enano, lo que te molesta y angustia. Esa lobreguez es la tormenta que oscurece tus sueños. Tienes que releer los sonidos del viento, para que puedan irrumpir tu alma las buenas intenciones. No creas en los juegos de palabras, que intentan mostrar un sol de verdad, para que ocultes tus deseos o para poder de penetrar el viejo hombre, ese mediocre que no puede pasar de incognito por la vida, sin que griten sus lágrimas poseídas por el miedo. Deja que tu alma llore y la ventana disuelva tu tristeza, cuando se evapore toda la confusión de tu cabeza.

Soy como una mosca intrusa que revolotea por toda tu alma o el iluso enamorado que siempre va a una cita a ciegas, con el desencuentro o el fracaso. Ya no eres dueña de nada y la hora fatal te ha llegado. Déjate arrastrar a la deriva, a merced de las aguas del destino. Todos los que podían hacerte daño, ya te lo hicieron. Ahora tienes que callar y seguir hacia adelante como las bestias arreadas o como los enamorados que conocen el camino de su querencia. Nada de ti ha sobrevivido para la lujuria, ni tienes nada de honor, de vergüenza, ni de orgullo para defender.

Escribiste a tu manera el guión de tu destino, así intentes con lágrimas borrar el sucio por tus errores, atemorizados por la sombra de los gritos. Ahora comprendo cómo te domesticó la retórica necia de tu amante, que se pretendía sabio y te imponía rencores para dominar tu razón. Por eso, escribo lo que pienso; ya que mi voz, sólo es viento que navega por el aire como el sahumerio. No te pierdas en el oficio milenario de las perdedoras, de las guerras necias y absurdas, de las pérdidas, de las putas murtes, que a pesar de su astucia, vagabundean por los caminos más absurdos y peligrosos.

Deja de temblar como los labios ante el inminente beso, ya que conoces los rituales del amor y el baile de las borrascas, cuando encaran hacia la luna su desvergonzado rostro. La sonrisa de la noche es triste y te he escrito para arrebatarle a la soledad, tu alma de las tentaciones mundanas. Tienes que soltarte de la primera estrella salvavidas que conociste y asumir con valor tus responsabilidades. Recuerda que la razón puede confundir a un girasol con una rosa, ya que la ceguera del alma es peor que la de los ojos.

Hay ceremonias que son peores que un asesinato. Hay recuerdos que degüellan los días más hermosos, para intentar con la sombra de los derroches, ocultar los días grises que nos devoran por dentro. Se puede fracasar sin perder el alma; claudicar frente a la aurora de las esperanzas. Tienes que aprender a pedir con amor, para que se te den las cosas y puedas festejar sin gritos, el precio de tus entregas. Entiendo que es por culpa de la ingratitud, tu desconfianza. No es fácil parir una ilusión, ante un porvenir tan cambiante e imperfecto, que sólo deja una estela de cenizas y la violencia de un fuego sin calibrar, como la mirada confundida de tus fantasmas.

Voy a respetar tu sueño y te aguardaré desnudo a la intemperie, en este absurdo camino sin árboles ni destino. La vida está llena de monigotes y los días terminan convertidos en páginas en blanco por escribir; pienso que yo soy uno de ellos en tu mundo.

No sé si puede interrumpir tu soledad o si te has dedicado a vivir simplemente para descubrir, las consecuencias de tus travesuras. Todos te presagian un futuro oscuro, si continúas por el mismo camino. Todo se puede presagiar, si se aprende a observar y a dar el primer paso con el pie correcto. No encendamos las alarmas del amor antes de tiempo, si pretendemos escapar de los sentimientos carcelarios. No te mires en ningún espejo, ni siquiera intentes verte en el espejo de otro, ya que nada se parecerá a la imagen que verás y en cambio sí tendrás que desmentir, los engaños del artificio y los pasatiempos del ocio, que son más peligrosos que los pensamientos que muerden, cuando se ensañan como perros rabiosos contra nosotros; puedo sentir los pasos de los sueños que nos enloquecen y desvelan.

Con todo amor, quedo en espera de tu respuesta.

Tu animal de vuelo,

Marzo del 2010

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