Regreso a las cavernas

Por: Sir Francis Kraken (Rafael Azgra)

Saludos, queridos lectores de las profundidades. Tras largo tiempo en silencio ha habido algo que me ha hecho salir de mi escondrijo. Estos últimos días, los que han rodeado a la celebración del Orgullo Gay, he sido testigo de ciertos comportamientos preocupantes y -lo peor de todo- sin ningún disimulo por parte de muchas personas.

He leído comentarios del estilo de “Si ellos tienen un día del orgullo gay, nosotros también queremos uno del orgullo hetero”. Mi respuesta heterosexual es que, a diferencia del colectivo LGTB, nosotros no hemos sufrido persecución alguna por nuestra condición sexual, no se ha juzgado y condenado a penas de cárcel y muerte a nadie por ser heterosexual. Creo que hasta ahí deberíamos estar tod@s de acuerdo. Como una cosa lleva a la otra, también han llegado a escribir cosas como que “son libres de tener sus preferencias sexuales, pero en su casa”. Ajá… Entonces deberíamos aplicarnos todos al cuento ¿no creéis? Que ningún mozo bese doncella alguna si a descubierto se hallan. Incluso podría ir más allá: hagamos extensible esto a la religión. ¿Qué opinarían estas personas si se les arrebatasen las procesiones de Semana Santa y las romerías, molestas para mucha gente? ¿Y si se les dijese que nada de iglesias, que practicasen su religión, pero en su casa?

Si alguna de estas personas de las que hablo lee esto, seguramente le parecerán una locura los planteamientos arriba expresados. Igual que, a los que tenemos sentido común, nos parece una locura ese grado de intolerancia. ¿Qué les costará vivir su vida y dejar a los demás que vivan la suya?

Siempre lo he dicho, en mi opinión la homofobia es el resultado de la homosexualidad frustrada. Como sea, es una conducta inadecuada si no dañina para el progreso de nuestra sociedad.

Lo curioso es que este tipo de reacciones surgieron rondando a la matanza de Orlando, a un par de semanas de la celebración del Orgullo Gay. La insensibilidad con el medio centenar de personas a las que arrebató la vida un loco es pasmosa, pero si lo pensamos bien ¿acaso no puede ser un contagio de la locura que espolea a aquellos que imponen su voluntad por medio del terror y la muerte? No es para tomarlo a broma. ¿Acaso esa forma de pensar no es el primer paso hacia el horror que nos envía cada día nuevas víctimas?

Algunos se preguntarán qué tiene que ver esto con la literatura, lo que es sencillo de responder: Reinaldo Arenas, Marcel Proust, Oscar Wilde, Federico García Lorca… Muchos genios nos fueron arrebatados por culpa de la homofobia. Con todo lo que hubieran podido crear y dejarnos en herencia si hubieran dispuesto del tiempo que les correspondía, ¿acaso no deberíamos sentirnos estafados todos los que amamos la literatura? ¿acaso no se nos ha privado de auténticos tesoros porque no tuvieron la oportunidad de ser escritos?

Como sea, nadie debería sufrir por amar, pues el amor sirve para ser feliz del mismo modo que el odio sólo genera sufrimiento. Poned un kraken y una buena ración de tolerancia en vuestra vida.

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A una América Somnolienta…

Por: Héctor Cediel

Ya nadie le toca las tetas, ni el sexo, a la América prostituida… La poca dignidad que le quedó, fue para levantarse de la pasividad, con una actitud vengadora. Se confiscaron las cadenas y se abrieron las cárceles, para que se pudieran escapar, los cadáveres. Los fusiles se cansaron de escribir las historias, que se comentaban a  diario; casi en vivo y en directo, en las cantinas o en los bares…pero casi todos estos, también desaparecieron con el modernismo…ese despiadado buldózer, que arrasa con el romanticismo y lo hermoso de los recuerdos…

Desde esta orilla, contemplo al mar, a su belleza y a sus absurdos. Añoro los besos, que les expropié a mis amadas; y los sexos que les desangré, para sentirme más varón y en ningún momento, como una rata murte acobardada, por lo que significa, el comprometernos con escribir a partir de un ahora, una nueva historia, ya que reescribirla es imposible. Ya lo que se vivió, quedó escrito para siempre… Como la más horrible noche…

Ya le hemos cosido, casi todas las venas abiertas, a la tierra; sangre negra y espesa; roja carmín sangre de toro, era la que brotaba de las explosiones y de los machetazos, que desvelaban a las montañas; expropiamos a las raíces, que evitaban la deforestación y transformamos a los árboles, en absurdos cambuches, para confabular contra los sueños y las esperanzas. Tenemos que reconquistar a los escombros, para reedificar, sin la luz de las estrellas corrompidas. Hemos recuperado en gran parte: a la dignidad y a la tierra. La riqueza que nos robaron, regresará transformada, maquillada, embellecida con baños de luna, en prestamos agiotistas. El mar y el cielo, inspiraran los versos de nuestros cantos… Y los suspiros de nuestras pieles naturistas.

Imagen de Pixabay

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