Vuelta

Por: Andrea Gómez

Estoy harta de escribir y no parar de borrar por el simple hecho de sentirte demasiado lejos como para que sigas formando parte de mis líneas.
Has dejado que las mismas manos que antes me acariciaban a mí, ahora le acaricien a ella, descubriendo un idioma que solo conocíamos nosotros, nuestro perfecto idioma.
Mis mañanas están ocupadas de tristes despertares, amaneceres recordándote y que al girarme encuentre tu sitio vacío, lleno de silencio demasiado ruidoso en mi mente.
No cierro los ojos por miedo a soñar contigo pero sufro al abrirlos porque te veo desaparecer; me blindas sueños amargos llenos de sonrisas que bailan al son de tus deseos, o de los míos, quién sabe.
Muchas noches intento contar las estrellas, pero me es imposible, porque les haces sombra, y es que incluso me has robado las rutas de los lugares a donde solía huir.
Recuerdo cuando me decías que las ojeras simplemente eran el reflejo de las noches en las que nos besábamos mucho y ahora mis ojeras son el reflejo de pensarte.
Estoy cansada de escribir mentiras creyendo que ocurrirán, cansada de seguir anclada en el lugar en el que dejamos nuestros sueños.
A pesar de todo, seguiré esperando esa casualidad, ese destino que en su día nos unió y que espero que vuelva a unirnos.
Por eso dejé mi corazón contigo, para que el día que me lo devuelvas, vengas con él.

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Un paseo en barca

Por: Pepe Ramos

Es tres de febrero de 1945 y mientras los soldados americanos luchan en el frente, me relajo en mi barca, disfrutando de lo que más me gusta en este mundo: navegar. Sé que debería estar con mis compatriotas luchando por nuestro país, pero soy un cobarde, siempre lo he sido. En el colegio mis compañeros no dejaban de burlarse de mí, me golpeaban, lo único que hacía era agachar la cabeza.

Más tarde, en el instituto, fui el blanco de las burlas por no participar en las actividades deportivas, propias de los chicos. Siempre me alejé de las confrontaciones.

Hasta que mi vecino se tiró a mi mujer, entonces no me lo pensé dos veces, cogí la pistola que guardo en un cajón del mueble de la entrada y vacié el cargador sobre él. Menos la última bala, esa fue para mi mujer. Ahora descansan bajo el lago, mientras me alejo del lugar donde los arrojé, en mi barca.

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Lección

Por: Andrea Gómez

Nunca pensó que cada paso que diese le haría aprender, que cada persona que entrase a su vida le haría disfrutar, que cada momento que recordase le haría reír e incluso llorar, que cada caricia le haría sentirse más especial, que cada obstáculo le haría más fuerte. Aprende, disfruta, ríe, llora, siente y avanza.

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Ausencia

Por: Andrea Gómez

Su sonrisa reflejaba la felicidad que cualquiera desearía alcanzar, pero aún así se sentía vacía. Siempre supo lo que le faltaba porque observaba todos los besos y abrazos que llenaban las calles. Aquello que algunos pasan por alto, otros los reclaman. El mundo está plagado de cariño; el problema es que no está bien repartido.

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Cuenta atrás

Por: Pepe Ramos

Te quedan cinco días.

Ese era el escueto mensaje que apareció en mi móvil. No era un sms, ni un whatsapp, ni un correo electrónico. Tampoco era la notificación de alguna de las muchas aplicaciones que tengo instaladas. Al principio no le di importancia, pero no pude borrarlo y siguió apareciendo en la pantalla de inicio de mi terminal. Cuando empecé a ponerme nervioso fue al día siguiente, el mensaje había cambiado, un poco:

Te quedan cuatro días.

Sencillo, contundente.

He hecho todo lo posible por deshacerme de él. No he podido. Incluso desinstalé todo y reseteé mi móvil. Nada.

El pánico se adueñó de mí cuando esta mañana el texto había vuelto a cambiar, era más amenazador, más aterrador.

Hoy es tu último día.

No dejo de temblar de miedo, cualquier ruido o sonido me sobresalta, pero nada ha ocurrido y esa incertidumbre me está matando. Hoy es mi último día, pero no sé cuándo llegará mi última hora.

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Secretos

Por: M. Hernandra

Soy de todo lo que me rodea, de los errores que cometo, de los momentos que he vivido. Soy de la comisura de tus labios y café por la mañana. Soy mía, con todas sus consecuencias.

Soy parte de todas las ocasiones que dejé pasar y las razones por las que perdí el aliento. Soy de los mares en los que ahogué mis penas y por las que brindé más tarde. Soy de las que no se rinde cuando las cosas se ponen duras, pero a la que le tiemblan las piernas si te vas.

Soy de cada secreto que tú guardas y yo retengo, de tus miradas, de las noches de sonrisas entre besos… Soy de ti, conmigo. Aunque me haya perdido en las páginas de un libro en blanco.

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Secretos

Por: M. Hernandra

Soy de todo lo que me rodea, de los errores que cometo, de los momentos que he vivido. Soy de la comisura de tus labios y café por la mañana. Soy mía, con todas sus consecuencias.

Soy parte de todas las ocasiones que dejé pasar y las razones por las que perdí el aliento. Soy de los mares en los que ahogué mis penas y por las que brindé más tarde. Soy de las que no se rinde cuando las cosas se ponen duras, pero a la que le tiemblan las piernas si te vas.

Soy de cada secreto que tú guardas y yo retengo, de tus miradas, de las noches de sonrisas entre besos… Soy de ti, conmigo. Aunque me haya perdido en las páginas de un libro en blanco.

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Tras las paredes

Por: Pepe Ramos

La primera vez que escuché aquellas aterradoras carcajadas estaba sentado en mi despacho. Era insoportable y venía de todas las paredes, tuve que taparme los oídos para no enloquecer. Me trasladé a otra estancia, más espaciosa y con los muros más alejados, pero no sirvió de nada, aquel sonido atravesaba los tímpanos y me llegaba al tuétano.

Acabé derribándolos, me arranqué las orejas con mis propias manos, me metí calcetines en los huecos ensangrentados que dejaron, pero no desaparecieron, seguían sonando… en el interior de mi cabeza. Y aquí estoy, entre paredes blancas acolchadas, con una camisa de fuerza y golpeando mi cabeza contra ellas y gritando que se alejen, que me dejen en paz. No lo hacen, nunca lo harán.

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El arte

Por: Alziur

Había una vez un nombre ambiguo llamado arte. Este concepto, indefinido por naturaleza, parecía pretencioso en muchas ocasiones, pues así era entendido por muchos. Sin embargo, el arte era humilde y sabía estar en todos y cada uno de los lugares, y en cada situación que se presentara. Pues el arte, al igual que la belleza, uno lo encuentra en los lugares más inverosímiles, con la sencilla intención de impresionarnos y regalarnos una agradable actitud boquiabierta.

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Brújula

Por: Andrea Gómez

Nos pasamos el tiempo buscando
a alguien que nos complemente
y no nos damos cuenta de que
cada uno de nosotros lo tiene todo.
Por eso cuando pierdes a alguien,
indirectamente lo has perdido todo.

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