Al delirio político

Por: Hector Cediel

El poder enceguece e ignora a las sugerencias, que parecen obvias. El mundo nos demanda a todos, interactuar más y racionalizar las inversiones, que pueden aliviar a millones el sufrimiento. El teatro contemporáneo intenta interpretar, las metáforas del hip hop y la angustía existencial, que nos acosa. No se, si saltar con una tabla sobre los problemas, sea la solución; o apostarle al absurdo nuestro destino, como en las estupideces de alto riesgo. Vivimos sobre polvorines impredecibles, bajo la amenaza de los radicales, que no toman conciencia de los cambios: Del sentido de los vientos ni de los tiempos… No es fácil aceptar las imprudencias, que nos pueden cambiar la vida para siempre. Sé que es imposible detener las horas, para evitar que se cumplan a veces, los designios absurdos de la demencia; como las temibles cárceles que avergüenzan, a la especie humana. No es fácil ignorar a las crisis o a los conflictos, a esos períodos turbulentos, que intentan resolver o enmendar errores. Debemos valorar los escasos momentos que compartimos con nuestras familias…respetando siempre: el tiempo sagrado que les pertenece…A veces pienso que se adora a la pobreza, desde las raíces más profundas del corazón…¡La vida es una alcachofa de absurdos!

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Carta desde el infierno de un perro vagabundo a su amada

Por: Hector Cediel

Vivo el infierno de lo que es estar muerto en vida, porque así lo siento. Deseo gritar y que el eco le arranque el palpitar a mi corazón. La vida se ha tornado en un absurdo laberinto oscuro, sin puertas de escape. La soledad no es ese plácido paraíso en donde encuentran inspiración los sentidos, sino un túnel lleno de desconciertos, de preguntas absurdas, sin respuestas lógicas, de miedos con colmillos.

Siento las manos heladas y congelados los pies. Siento burbujear a la angustia por mis venas. No encuentro respuestas lógicas a una enfermedad invisible, me vislumbro un atisbo de luz de esperanza siquiera. Nadie se imagina el infierno que genera una angustia, sin respuestas. Sabía que tarde o temprano te cansarías de compartir un mundo sin mañanas, un paradójico  manojo de esperanzas marchitas, y quizá siempre fui o no soy más que eso: un talego de ilusiones muertas.

Sin ti, lo he perdido todo. Sé que a pesar de no ser las cosas como parecen, o como tú imaginabas que eran, terminarías por cansarte de esperar o de intentar comprender que las cosas eran o son, como yo te decía. Una lluvia de te amos, jamás serán suficientes para edificar una relación hermosa, o para augurar un futuro promisorio a una relación.

Me siento despedazado por la realidad de mi entorno, así me consideren muchos una persona demasiado afortunada, e inclusive sé que he sido envidiado por algunas personas. En verdad me siento demasiado solo, después de haber sido admirado como un hombre  amiguero y exitoso.

Ya no sé qué hacer para recuperar y disfrutar de un espacio propio, por mínimo que sea. Me cansé de escuchar injurias o comentarios malintencionados, y que han puesto mi paciencia y mis nervios, al borde del límite extremo. Irónicamente en este momento sólo cuento con una amiga virtual, pero tampoco deseo fastidiarla con mis problemas. No sé si entienda o comprenda la razón por la cual he huido de todas las comunidades virtuales. Hoy más que nunca, necesito un mínimo de sosiego y de una absoluta soledad. No deseo reventarme, a si la felicidad sea tan relativa y frágil, como la belleza de una pompa de jabón.

Sólo deseo darte las gracias por tus generosas palabras y compañía. Jamás te olvidaré, así que haya defraudado como amigo en algún momento. Sé que no fui el mejor amigo y quizás me comporte como un tonto contigo, y por eso te pido perdón una vez más. Sólo deseo conservar un hermoso recuerdo mi corazón.

Te quiero, te envío una vez más, mil besos, porque no deseo que tu piel, sienta el frío de mi ausencia. Recuérdame como un perro callejero, como un cariñoso perro vagabundo, que pasó por tu vida e intentó regalarte hermosos recuerdos.

Con todo el amor de mi corazón,

Tu perro vagabundo.

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Carta del maestro a su amante

Por: Hector Cediel

Recordada Vera:

Me fascina la inocencia de la ignorancia, cuando pretende que uno escriba, lo que se ansia leer o escuchar. Opino entonces que todo lo que sé por ese desorden, sólo generará una constelación de bostezos o conceptos absurdos. Cada verso tiene que ser una liberación de la cárcel de los sueños, cuando observo el paradójico mundo como un evento del absurdo de la miseria; mientras la hambruna desesperada de unos pocos débiles, pretende agarrarnos a todos, enlazándonos con alambres con púas.

El sexo prostituido se pavonea con una triste voluptuosidad raptora y murte, provocando la risa de los dedos que señalan sus partes eróticas envejecidas y caídas. No hay esperanza en nada ni en nadie. Los papeles se van a amarillear sin haber cumplido con su misión: Dejar un mensaje claro y pragmático. Desnudo intento cerrarle con desesperados besos y caricias a una esperanza herida, sus laceraciones. Luce cual amante desteñida embestida por la angustia del ritmo, que intenta hacerte olvidar que las cenizas de tus tragedias y de las huellas que no alcanzó a borrar de la memoria del tintero. Luce como una muñeca triste que sólo supo encarnar historias trágicas y turbias. Juega al azar siempre con los mismos números, con la fe y la perseverancia de los perdedores. Es injusto que la lotería de la vida no te regale un chance, ya que un premio muchas veces es una oportunidad más justa, para soportar con una mínima dignidad: la vida. No sé si existan los números que puedan enmendar todo el daño; pero de lo que si estoy seguro es que de tanto tentar la buena suerte, algún día podrás abandonar la madriguera o simplemente te sorprenda la muerte, como a algunos temerarios.

Sé que tu vida está llena secretos, incluyendo mi presencia en tu vida. Tienes que aprender a correr riesgos, pero más calculados. No puedes creer más en promesas necias, ni en rezos o oraciones, ni en esas amistades que son como nubes que se convierten en plumas de bruma. Pienso que estás ligada por un conjuro de tu ex amante, que te impide vivir con libertad tu destino; es como la sombra de un enano, lo que te molesta y angustia. Esa lobreguez es la tormenta que oscurece tus sueños. Tienes que releer los sonidos del viento, para que puedan irrumpir tu alma las buenas intenciones. No creas en los juegos de palabras, que intentan mostrar un sol de verdad, para que ocultes tus deseos o para poder de penetrar el viejo hombre, ese mediocre que no puede pasar de incognito por la vida, sin que griten sus lágrimas poseídas por el miedo. Deja que tu alma llore y la ventana disuelva tu tristeza, cuando se evapore toda la confusión de tu cabeza.

Soy como una mosca intrusa que revolotea por toda tu alma o el iluso enamorado que siempre va a una cita a ciegas, con el desencuentro o el fracaso. Ya no eres dueña de nada y la hora fatal te ha llegado. Déjate arrastrar a la deriva, a merced de las aguas del destino. Todos los que podían hacerte daño, ya te lo hicieron. Ahora tienes que callar y seguir hacia adelante como las bestias arreadas o como los enamorados que conocen el camino de su querencia. Nada de ti ha sobrevivido para la lujuria, ni tienes nada de honor, de vergüenza, ni de orgullo para defender.

Escribiste a tu manera el guión de tu destino, así intentes con lágrimas borrar el sucio por tus errores, atemorizados por la sombra de los gritos. Ahora comprendo cómo te domesticó la retórica necia de tu amante, que se pretendía sabio y te imponía rencores para dominar tu razón. Por eso, escribo lo que pienso; ya que mi voz, sólo es viento que navega por el aire como el sahumerio. No te pierdas en el oficio milenario de las perdedoras, de las guerras necias y absurdas, de las pérdidas, de las putas murtes, que a pesar de su astucia, vagabundean por los caminos más absurdos y peligrosos.

Deja de temblar como los labios ante el inminente beso, ya que conoces los rituales del amor y el baile de las borrascas, cuando encaran hacia la luna su desvergonzado rostro. La sonrisa de la noche es triste y te he escrito para arrebatarle a la soledad, tu alma de las tentaciones mundanas. Tienes que soltarte de la primera estrella salvavidas que conociste y asumir con valor tus responsabilidades. Recuerda que la razón puede confundir a un girasol con una rosa, ya que la ceguera del alma es peor que la de los ojos.

Hay ceremonias que son peores que un asesinato. Hay recuerdos que degüellan los días más hermosos, para intentar con la sombra de los derroches, ocultar los días grises que nos devoran por dentro. Se puede fracasar sin perder el alma; claudicar frente a la aurora de las esperanzas. Tienes que aprender a pedir con amor, para que se te den las cosas y puedas festejar sin gritos, el precio de tus entregas. Entiendo que es por culpa de la ingratitud, tu desconfianza. No es fácil parir una ilusión, ante un porvenir tan cambiante e imperfecto, que sólo deja una estela de cenizas y la violencia de un fuego sin calibrar, como la mirada confundida de tus fantasmas.

Voy a respetar tu sueño y te aguardaré desnudo a la intemperie, en este absurdo camino sin árboles ni destino. La vida está llena de monigotes y los días terminan convertidos en páginas en blanco por escribir; pienso que yo soy uno de ellos en tu mundo.

No sé si puede interrumpir tu soledad o si te has dedicado a vivir simplemente para descubrir, las consecuencias de tus travesuras. Todos te presagian un futuro oscuro, si continúas por el mismo camino. Todo se puede presagiar, si se aprende a observar y a dar el primer paso con el pie correcto. No encendamos las alarmas del amor antes de tiempo, si pretendemos escapar de los sentimientos carcelarios. No te mires en ningún espejo, ni siquiera intentes verte en el espejo de otro, ya que nada se parecerá a la imagen que verás y en cambio sí tendrás que desmentir, los engaños del artificio y los pasatiempos del ocio, que son más peligrosos que los pensamientos que muerden, cuando se ensañan como perros rabiosos contra nosotros; puedo sentir los pasos de los sueños que nos enloquecen y desvelan.

Con todo amor, quedo en espera de tu respuesta.

Tu animal de vuelo,

Marzo del 2010

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Carta puesta en el buzón virtual

Por: Hector Cediel

Señora y amiga mía:

Sé que te ha enseñado la experiencia, a ser prudente con extraños. Te busco, no por necio o simple empeño. Estoy cansado de vagar descalzo, de caminar sin rumbo, de patear charcos…. Deseo calentarme con el fuego de tus deseos, para no morir de olvido. No le niegues nunca tu angelical sonrisa, a mí mirada. Compartamos secretos de nuestras vidas y almas, que serán íntimos y sagrados. No espero más que la miel de tus labios y los sueños de tu alma. Tus versos gozan del poder encantador de las mitológicas musas; y tu cuerpo, el de las llamas y cenizas del volcán. Dejemos que nuestras almas, se abracen y gocen, cual adolescente descubriendo, sensaciones amorosas. Disfrutemos del encanto de la fulgurante luna, aborrecida por fantasmas. No le digas no al demonio, que delira por tu piel y que habita mi corazón. Jamás vuelvas a pensar, ni a insinuar que estamos lejos. Disfruta del encanto y de los hechizos, de los hoy y de los ahora. Tampoco nos esposemos con promesas innecesarias. Piensa en los prados de la azul pradera, que compartiremos, antes de ser olvido. Sé que se apagará el vivo resplandor de lo bello, si no somos correspondidos. Es necio el cantar de los gemidos, escuchemos las exhortaciones de la carne viva. Ni los trajes ni las pedrerías, embellecen tu cuerpo, como la badana de tu dermis al desnudo. La policromía de tu alma, se refleja sobre el iris, en tus ojos. Es impetuoso el resplandor perfumado de mujer bonita, que brota cual suspiros, de tu cuerpo. No necesito de palabras, ni caricias de limosna. No existe peor tortura que desangre más al corazón, que asfixiar a las esperanzas, sin una despedida. Es natural que tiemble el cuerpo, con unos pechos voluptuosos. Son lujuriosas las miradas de las ardientes bocas, cuando la carne vencida se embelesa, besando los pétalos de la rosa. Definitivamente: Los senos entre más misteriosos y desconocidos, más ponzoñosos. ¡Extasiadme con el cántico del fuego, de tu exótica belleza!

Quedo en espera de tu misiva, Señora mía.

Tu amigo y admirador: El perro vagabundo

Diciembre 2012

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Carta del Maestro antes de partir hacia la isla

Por: Hector Cediel

Para Vera, ni abnegada y dadivosa estrella:

Deseo morir de tristeza y de olvido. No hay luz en el horizonte, ni colores en el arco iris. El silencio tu piel, es un abismo profundo. Los suspiros se desvanecen sobre la agonía. Me horroriza el futuro que nace huérfano y da traspiés profanos. ¡Todos sus pasos son juerguistas e intrascendentales! El vivir se ha tornado en una inmoral e impúdica costumbre. Día a día las actuaciones son más escandalosas y obscenas; es como si avanzamos hacia la autodestrucción o un suicidio colectivo. Hemos quedado en manos de un dios liberticida o cancerbero de nuestro tanatorio de sentimientos. Un dios que fomenta la anarquía y nos encarcela en mundanas pasiones. La realidad es incoherente con la lógica de la razón. El desvergonzado se ha declarado libre, para entregarse al desenfreno. Sobre el caos y la confusión general, se edifica. Los tiranos, los más calaveras, asumen los déspotas roles de la deshonestidad. Tenemos que abandonar el barco, así tengamos que saltar hacia la muerte. Los chacales nos acechan ahora que nos ven heridos o resignados a la bestialidad de la suerte. El paraíso se encuentra en llamas y casi nada se intenta para salvarlo el desencanto es inimaginable. De nada valen algunas esporádicas buenas intenciones. El meduseo cáncer se ha regado sobre la faz de la tierra. La continencia innata también ha desaparecido. Todo se ha convertido en una torpe y absurda orgía.

El vivir el ahora es privilegio muy pocos. El hombre se ha convertido en legiones de insectos, que vagabundean desesperados en un diario rebusque. La mayoría ya no piensa, ni se detienen para cuestionarse. Vivimos sin tiempo para nada, pero ni siquiera el tiempo nos pertenece. Estoy cansado y triste. Me siento desilusionado, desencantado. Pienso que todo fue en vano, se perdió el tiempo y desperdicie mi vida luchando por utopías. Se despilfarró y desaprovecharon los mejores momentos de esta vidorria; tal vez el error fue el pensar demasiado o cuestionarnos más de la cuenta. No entiendo como muchos pueden bloquear sus sentidos, insensibilizarse y simplemente dejarse arrastrar por los vientos.

Día tras día, la emancipación del hombre será una utopía. Nadie aspira o intenta evadirse de las murallas invisibles del destino; ninguno trata de fugarse de la caravana de los conformistas; la sumisión es absoluta y la esclavitud es universal. La sanguijuela se ha libado, lo mejor de mi sangre. Se ha difamado la buena intención de los sueños emancipadores o paladines.

Mi amor, estoy asfixiado por tanta inmundicia. No quiero desembarazarme de ti, pero quiero que tengas toda la libertad para volar hacia donde lo desees hacer. Analiza tus opciones y exhibe con autonomía plena lo que consideres óptimo o más conveniente. Tienes que atreverte a volar con osadía; ahora nadie te volverá someter a su voluntad. Tu destino desde ahora depende de tu libre albedrío, ahora que te has zafado de las garras que te esclavizaban. Recuerda que el amor jamás muere, simplemente anida en otro corazón.

Con el más profundo sentimiento,

El Maestro, tu animal de vuelo.

Marzo 2010

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Cartas sin sellos

Por: Hector Cediel

¡Cuántas veces añoramos cuatro letras! ¡Cuántas epístolas magistrales ha escrito el hombre, para ayudar a adoquinar con luz a los caminos de la vida! ¡Cuántas hermosas esquelas se han escrito, para expresar sin atarugamientos los sentidos! ¡Cuántas veces dos letras bastaron para salvar una vida o regalarle suficientes esperanzas al destinatario, para aferrarse a la vida! ¡Cuántos pliegos magistrales se han escrito, con la fuerza o pasión de un hermoso canto! ¡Cuántos mensajes oportunos o desafortunados, nos han traído buenas o malas noticias! ¡Cuántas misivas admirables conservamos como recuerdo vivo o testimonio, de un hermoso sentimiento! ¿Es posible olvidar o ignorar la magia de la correspondencia?

¿Se puede ignorar el encanto de ese carteo, que se leía a escondidas? Una carta anónima casi siempre buscaba descomponer, desencajar, denunciar, herir o perpetuar con una mordaz mala intención. Hay cartas nobles que proponen un desagravio, reparar o ponerle punto final al desasosiego que genera un mal entendido o conflicto. Una carta nunca fue fruto, del desproporcionado desorden. El brillo o el resplandor de sus versos, dependía de la estructura, del lenguaje o del vocabulario que le imponía un fulgor particular o esa exclusiva impronta de cada autor.

¡Cuántas misivas magistrales, jamás conocieron la luz pública o por un infortunado accidente, se tiraron a un cesto para la basura; cuantas veces somos irracionales o no alcanzamos a vislumbrar el valor insospechado, de unos buenos e inmortales textos.

Jamás olvidaré la profundidad de las cartas de mi amado hermano Luis Benjamín; las magistrales misivas visionarias de mi tío ex monseñor Germán Guzmán; el estilo natural, fresco, amoroso y humanista del correo entre mis padres. A veces pienso que podría abrumar, fatigar o agotar a algunos lectores con mis textos; solo deseo ser oportuno y congruente con nuestra realidad. Hoy más que nunca necesitamos de las palabras; de versos que sean congruentes con los anhelos de nuestros silencios. Hay palabras oportunas que pueden rescatar a un infeliz en el preciso momento en que puede estar a punto de suicidarse.

He sido un improvisador, quizás atrevido en algunos textos, pero en ningún momento he querido injuriar, ser insolente o provocar una discusión bizantina.

Creo en el poder de las palabras. Creo en la magia y en el poder hipnótico de los versos. En el encantamiento y seducción de los buenos textos. En la fascinación hechicera que se logra al ojear palabras encantadoras. Es sorprendente el efecto o milagro que se logra, al pronunciar varias veces el nombre del destinatario. Es un encanto casi nigromántico, el que se logra cuando la imaginación sueña, como un vidente sobre el papel. Tenemos que rescatar al encanto seductor del género epistolar. Solo la grandeza de las almas nobles, les permiten compartir sin tacañerías sentimientos, que terminan convirtiéndose en brújula de lectores imantados, por el esplendor del conocimiento o esa rimbombante galantería que seduce y fascina, a cualquiera por insensible o materialista que sea.

Siempre he dicho que una hoja en blanco es el mejor y más económico psiquiatra o psicóloga. Escriba. Cuando se sienta desolado o triste: Escriba. Si se siente en el infierno: Escriba. Si desea soñar, delirar, fantasear: Escriba. Una carta nunca será indiscreta, imprudente o pesada; cuando se escribe con prudencia, con el corazón en la mano, con sinceridad. La soberbia no es generosa ni produce buenos textos o trascendentales. La humildad es esplendida, porque no magulla, lastima o maltrata a la ignorancia de algunos lectores.

Sin embargo, hay cartas poco ingeniosas, a veces indiscretas o imprudentes; cartas que poco asombran porque son melosas, como si hubieran sido escritas por un zoquete, un tonto o una persona con limitaciones mentales. Esas cartas por lo general fastidian más que una carta llena de horrores ortográficos, que son de por sí, insoportables o detestables.

Es encantador el efecto de un te amo o el expresar en vida, nuestros sentimientos. ¿Hace cuanto que no le expresa a sus seres queridos y algunas amistades, su amor y aprecio?

En vida. Después de muertos, las palabras por majestuosas que sean, solo serán fruto de un retórico ejercicio literario.

Promoviendo un concurso nacional, en donde todos son o serán ganadores, se estará ganando una batalla contra la malicia, lo perverso, los vicios, los malvados, los ruines y contra tantos engendros muertos, que por carencias o poco amor, terminan convertidos en un peligro o seres nefastos para nuestras sociedades.

Escribiendo cartas, nada se queda en blanco. El demonio tiene que recoger sus trampas; muchos se salvarán de naufragar aún fondeados en un puerto, aparentemente seguro; otros se espantarán cual micos o simplemente evitaremos salir con las manos sobre la cabeza, como si nos hubiera salido el tiro por la culata.

Querida amiga o ilustre lector, desconocido:

Si reenvías este texto a cada uno de tu comunidad con el mismo compromiso, que lo reenvíe a 5 desconocidos, con una carta propia adicional… pueden estar seguros de haber iniciado la cadena más noble, eficiente y fructífera para todos y los mañanas de nuestros hijos.

Con todo mi aprecio y corazón,
El perro vagabundo
Febrero 2010

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Carta abierta a una amistad bipolar

Por: Hector Cediel

Hola, me nace escribirte porque te siento presa de muchos miedos:

Te escribo con lo que hay en mi corazón y con base en lo que he aprendido viviendo. Es triste decirlo, pero somos más invidentes que los ciegos y más inútiles, que la mayoría de los discapacitados.

No es justo que seamos los chivos expiatorios de nuestras familias, cargando con culpas, para ocultar muchas veces manchas o esos secretos que ocultan o intentan camuflar las personas miembro o las mismas familias. El tildar de bipolar a alguien, es “victimizarlo” como si todo en el fuera negativo, peligroso o indeseable. Es verdad que una oveja negra es diferente al grupo, porque muchas veces es hiperactivo, más creativo o inteligente de lo normal, amoroso o sensual… y por eso, hasta se le ha etiquetado como o casi, a un maniático o maquina sexual… sin detenernos a ver, que tira o goza de sus orgasmos, igual al promedio general y de acuerdo a su edad y cultura, porque hasta lo cultural influye drásticamente en este aspecto. ¿No es absurdo, que hasta en la reuniones de una asociación de bipolares, se estigmatice toda conversación sexual, por ilustrativa que sea, como si fuéramos enjuiciados por la junta moralista de Facebook?

Todos tenemos derecho a equivocarnos. Todos hemos sido más o menos “locos” en nuestra adolescencia o juventud. Unos fumamos más o menos marihuanita o bebimos más o menos alcohol, o tuvimos más o menos relaciones sexuales o aventuras. Más o menos estrés. Y es curiosamente este estrés el que dispara o genera crisis, depresiones, intentos de suicidio, por ser soluciones facilistas o demasiado románticas o una de las opciones “radicales” durante estos periodos. Entonces viene la asesoría profesional, porque es una forma fácil de muchos padres ocultar o maquillar sus fracasos o participación en esas crisis y se etiqueta al individuo y ahí, ¡se jodió! Le generan dependencias profesionales a psicólogos o psiquiatras, muchos vampiros profesionales adscritos a clínicas, donde se encargan de exprimir a las familias económicamente, sin preocuparse por la liberación de la persona como persona, etiquetándolo de enfermo crónico, de enfermo de por vida, castrándolo en todo sentido, anulándolo profesionalmente, condenándolo a “prisión perpetua” o “como “preso suelto”, dependiendo de sus familias caritativas. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta siempre? Osea, ¿qué más opciones de libertad, tiene un asesino o condenado, a treinta años de prisión?

¿Por qué se esconde al bipolar o se le estigmatiza como si fuera la letrina familiar o que debe condenársele a un cuarto oscuro? ¿Tenemos que aceptar y aplicarnos nosotros mismos, este absurdo harakiri, por culpa de nuestros errores o de una crisis, que ha debido ser tratada, para ser superada? ¿Por qué no se capacitada al bipolar, se aprovechan sus energías o esa “mente brillante”, para hacerlo emprendedor o un verdadero señor o mujer exitosa, en vez de un ser parasito, triste, marchitado por ese “amor” o sobreprotección? ¿Cuántos bipolares han perdido al gran amor de sus vidas, por culpa de estas etiquetas? Es natural ser tiernos cuando necesitamos serlo. Es natural ser poliamorosos y más, si no se manipulan máscaras, ni disfraces.

Quizás usted se sienta como una piedra enlodada, contra la que se golpean muchos caminantes, no importa si son invidentes o simples distraídos u hombrecitos masa o mediocres hasta que un día, alguien se detiene, la limpia, y empieza a descubrir que es un diamante en bruto que puede ser pulido, talado, y convertirse en la joya más preciosa. Usted puede ser un diamante, lo siente, se siente impotente. ¡Atrévase a rebelarse! ¡Atrévase a resucitar! Usted puede ser un águila o cóndor y no un bicho enfermo.

No permita más humillaciones. No se conforme “dadivosas” con limosnas, así sean “grandes sacrificios, hechos con amor” por sus seres queridos. Tenemos que ser lo que somos y por ello, merecemos consideración y respeto. Si realmente nos aman, tienen que comenzar a vernos con otros ojos, con otra óptica. Buscar aquello que a todos nos hace únicos y maravillosos, o geniales. Todos nos hacemos daños colaterales en este absurdo juego, en donde todas las responsabilidades se descargan en los medicamentos. Somos una legión de adictos farmacodependientes y ya es hora de decir ¡basta!, de buscar otras opciones, incluyendo el amor. Una sesión de sexo tántrico puede ser más sanador que un frasco de Valcote. Me pregunto: ¿es divertida la vida que llevas?, ¿Por qué no te propones hacer cosas serias, y no cosas sencillas o demasiado simples, por creer que no eres capaz o que eres otra persona, buena para nada? Todas las personas tenemos deficiencias o falencias, pero debemos descubrir o explotar, nuestras cualidades.

Por experiencia propia, sé que dejar de tomar medicinas, es entrar en el campo de libertad. Así sea lento el proceso de desintoxicación. Jamás olvides que no existen limitaciones, sino que las limitaciones, nos las colocamos, nosotros mismos. El destino está en sus manos y solo usted, puede ser el verdadero artífice de su vida. No olvidemos estas palabras, de Sai Baba “Yo soy Dios y lo sé. Tu eres Dios y no lo sabes”.

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Carta a los versos de una poeta mediterránea

Por: Hector Cediel

Mí adorada y apreciada poeta, ¿Me permite llamarte “Mi psicoloquita?:

Qué afortunado debe ser ese muso, a quién le hiciste realidad sus fantasías, con tu huracanado corazón y sin enmiendas. Qué delicia el haber podido conocer y disfrutar de esos versos esculpidos por la magia de tus orgasmos. No me hables de primaveras grises, porque me embriaga la policromía del otoño y la magia intimista del invierno. Lo encantador de la poesía es que nos enseña a morir con alegría y con el corazón repleto de ilusiones y fantasías.

Mi cielo, es imposible olvidar ese Gran Amor atrevido y temerario que partió en dos y marcó para siempre nuestras vidas. No sé si sean karmáticas las citas que nos impone el destino. Desde que te conocí, encadenaste mi corazón a un rosario sin fin de emociones. Mentiría si negara que no intento escribir versos, que seduzcan cada rincón de tu cuerpo, que te derritan como un bombón de chocolate entre mis dedos. Cada poema es un encadenamiento de suspiros del alma, embriagado por el aroma que me trae la brisa, de tu ardoroso cuerpo.

Mi vida, no hablemos más de soledad, si podemos amarnos con frenesí y disfrutando con locura de los hoy y de los ahora, como si nuestros cuerpos fuesen oasis de felicidad. Hagamos para siempre realidad ese mar de fantasías que nos separa. Dejemos a merced del viento, nuestra rosa de los vientos. Soy el gaviero que se orienta por la demencia de las estrellas, el que se embriaga con el vino de las pieles de sus amadas y la sal de sus caracolas. Cada poema no es más que una hoja del diario de abordo o de la bitácora del corazón. Las rimas y las melodías brotan de las mareas bipolares de los sentimientos. Los amores nacen y mueren como todo lo que depende de un ciclo de vida, pero solo los inmortales sobreviven cuando reencarnan y se hacen versos.

Mi corazón: No hay perversidad en las propuestas casi demoníacas, porque los amantes nos devoramos con hambruna casi carroñera. ¡Cuántos hermosos momentos de amor se echan a perder, por culpa de esos absurdos miedos castradores! Mujeres como tú, no necesitan resucitar entre los sueños, ya que eres consciente que nada sana mejor a las heridas del alma, que un buen orgasmo. Acabo de leer en la prensa, que por culpa de una caída en las escaleras, una mujer tiene 100 orgasmos diarios. No sé si tú sabes en que parte se golpeó, para sugerirles “un golpecito en la vértebra de la felicidad” a algunos de mis pecaditos mortales. No dejemos a merced del destino nuestra felicidad. Cada día ansío más tu boca y poseerte con amorosa pasión. Desde que te conocí, me empantané con atrevidos delirios e ilusiones que me robaron el sueño y el sosiego. Sabes que no soporto el silencio de las pasiones amorosas, si se callan como si fueran actos vergonzosos. No les asfixiemos los labios a los jadeos ni a los gemidos amorosos, porque son las expresiones de las estrellas que brotan del alma. Jamás olvidaré las sombras de nuestros cuerpos entrelazados por el sediento goce. Ni al embriagador fervor de la pasión celestina que nos acompañaba con su actitud voyerista hasta la aurora. ¡Cuántas locuras y sueños hicimos realidad, en nuestras noches amorosas!

Recuerda que un día te dije, que los poetas solo son para leerlos, pero que jamás te fueras a enamorar de uno de nosotros. ¿Será que los versos, no son más que mentiras bien dichas o bien maquilladas? Todo hecho poético amoroso o erótico, es una seducción camuflada, como bien dices. Todos escribimos para lectores o lectoras invisibles, amantes fantasmas que nos corresponden con fantasías y suspiros que exhalamos o nos roban. Jamás podría censurar a las fantasías que despiertan los amores a la distancia. Todos los actos eróticos son bellos cantos de amor, cuando brotan como una coral de esperanzas de los corazones. Del éxtasis florecen los versos con loco ímpetu, cuando la piel arde. Me hechiza el fuego de los recuerdos, los espejismos de las sombras y de los ecos, que sobreviven grabados en el imaginario y en las yemas de los dedos, como un concierto de leyendas y de mitos de la vida.

Mi orgasmito virtual: Si te vas, regálame el aroma de tu rosa y cobíjame con una nube para recordarte. ¡Jamás podría olvidar tus besos! Me cautivaste con la pasión y el encanto de cada uno de ellos. No voy a retirarme como los recuerdos a contemplar ocasos. Sé que gracias a un amor secreto como el nuestro, hemos sobrevivido. Amémonos mientras las esperanzas poco apoco se alejan o se esfuman para siempre entre la bruma. Recuerda que siempre desearé besarte como preámbulo de la cabeza a los pies y viceversa, hasta alcanzar el éxtasis prometido por los intimistas mimos. Siempre deseare deshojarte cual colibrí sediento y romper sin misterios ni enmiendas tus miedos. Siempre añoraré gozar de los tesoros y placeres que promete tu nido y adorable asterisco. ¿Crees que podría embriagarme en una tormenta de burbujas, que no sea en tu sexo?

Mi bella cuchi Barbie: Dejémonos desbocar por el apasionado celo del instinto. Quiero empalarte con el ímpetu y el cariño delirante de la semental monta.

Quedo en espera de tu respuesta. Tu malcriado perro vagabundo.

Agosto 2012

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Carta a la mudez de una amiga

Por: Héctor Cediel

No sé si poner misivas a navegar, gracias al aire dúctil del viento, no sea más que otra arcaica ilusión, o un fingir inútil para intentar borrar las huellas, de esos absurdos recuerdos románticos, que muchas veces nos arrugan el alma. Ahora le encuentro razón a tu pasión por los tonos ocres y otoñales de las hojas secas, para el cuadro que deseas. Quizás la vida sea para ti, un bosque sin poesía, sordo al canto de la orgía amorosa de los fantasmas del bosque, indiferente al eco de las sinfonías que le aportan con los colores primarios de la vida, toda una paleta de lujuriosos contrastes… Sé que el otoño es paráfrasis de nuestras soledades y nostalgias.

Me siento cansado. Envidio a quienes han partido y disfrutan de la música de los astros. ¿Quién dijo que la vida es corta, Amorita mía? Solo un gran milagro me podría rescatar, de esta infernal vida. Siento que hasta mi cuerpo está perdiendo esa insaciable sed, ávida de besos, esos pensamientos turbios de la epidermis, esos recuerdos que me permitían cantar la profundidad y honduras de mis pensamientos, de las vivencias fosforescentes, de los silencios íntimos e insondables del alma al desnudarse, o los fuegos fuera de control de la intimidad y sus demoníacas sombras.

Me fascina la música sacra de las agonías del alma. La poesía rojiza que brota de las heridas o del dolor que fluye cual néctar, del sufrimiento de los desencantos.

Pienso que los artistas sublimamos nuestras búsquedas, en los vientos de los volcanes de los horizontes, en los discursos de nuestras instalaciones u obras artísticas, porque allí plasmamos nuestras conflagraciones y las escarchas de nuestras desventuras. Siento que en tus ojos y en tu piel, aun vibra la pura esencia de la vida, la fuerza natural de la naturaleza, los sensuales suspiros represados de los crujientes pétalos y esa fragancia fresca y sabrosa a paraíso o Chanel No.5. Quisiera ser abeja o colibrí, para libar y embriagarme con el néctar de tu rosa.

Querida amiga: ¿Cuándo me compartes un poco más de tus conocimientos? La pintura y las palabras, ahora son una maravilla opción de vida para mí. Una estrella purpura para mis agonías, una razón para ignorar el cansancio, un embeleso que me permite aferrarme con avidez al guiño de las esperanzas tardías. Toma los versos que necesites de mis textos o poemas, para acompañar algunas de tus obras, no para que hablen por ellas, ya que son fruto de tu madurez artística, sino para que se enamoren hasta el cansancio, quienes las observen y degusten con un sincero y verdadero sentir. Ojala repartan nuevas luces, como lo debe hacer toda novedosa propuesta estética. Que impacten y seduzcan, como tu hermosa cabellera de hembra en celo o de mujer en primavera. Quiero ver ondear esa melena de rizos, como cuando les permites volar y disfrutar de la magia, del encanto de ese sueño cósmico, que nos aporta el nudismo.

Te envío una lluvia de besos y te llevo en mis impías oraciones, o mejor: Meditaciones.

El perro vagabundo

Agosto 2014

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Al silencio de una caricia

Por: Héctor Cediel

El hablar cimenta un regusto de vino rojo sobre bases sanas en toda relación. No soy un estafeta de la verdad, ni un pregonero, ni siquiera un simple versificador. Soy un escribano y un cantor de los versos que brotan del alma; de lo que captan los sentidos; de lo que siente y piensa el yo interno; a veces pienso que es el espíritu descifrando códigos para poder digerir todo lo que aclara, o ha pensando en voz alta. Es la poesía automática de la vida, del alma. Es el conocimiento existencialista del pensamiento y de la vida –savia de la vida para la supervivencia-. Son ideas puras que brotan, hasta donde pueden, ignorando el juicio extraño. No soy moralista, ni hay moralidad en mis pensamientos. Todos mis pensamientos son sucios por ser humanos; pero engendraron la ideología pragmática de todos mis pasos. No siento remordimiento por ninguna sombra en mi alma, ni siquiera por uno de mis actos; porque todo lo que decimos, pensamos o hacemos, es fruto de la voluntad del espíritu. Hay una ley natural que debemos respetar y esa ley es infalible, porque nos garantiza aciertos para nuestra  seguridad. Allí el bien y el mal se pueden pesar, sin el más mínimo margen de error. Escuchar la sabiduría de la voz interna, es encontrar armonía. La justicia divina es justa y exacta. No es relativa ni circunstancial; como algo casual o fortuito. No se puede ajustar o pactar por conveniencias, con las ventajas que dan los regalos. Así es el amor, amor mío. Mi pequeña y adorada doncella de la primavera. Todo tiene que ser ganancias en la llanura azul de los lucros. Sueños rescatados de los sótanos ardientes. Nunca debemos beber mares cenicientos a la orilla del amor. Debemos escribir, para poder pintar estrellas en el cielo con nuestros bramidos. Todo lo que espanta a la luz, es un grito embravecido del infierno.

¡Mi fetico burgués, mi adorado pachulí!: Una vez una amiga me bajó y me regaló una estrella con la punta de sus dedos. Hoy deseo que me regales una con tus labios. Sé que nunca serás una estrella fugaz en mi vida, porque has escrito hermosos versos de amor en mi corazón. No más laberintos, ni encierros con cerrojos. No más exilios en islas perdidas y sin tesoros. No hay que escarbar la vida cual escarabajos o sumergirnos en el estiércol, ignorando el dolor y el sufrimiento de nuestros seres queridos. No más escrúpulos con doble moral, que nos privan de vivir con pasión la vida. No más oídos a las palabras necias de los falsos sacerdotes. No más diezmos para que se propague como palabra divina, el pensamiento manipulado de un emperador romano. No más nuestro destino en manos del horóscopo o de una charlatana. Todo lo que tengamos y podamos reconstruir, lo podemos hacer con buenos sueños. La orfandad y la soledad, no son más que sensaciones espirituales. Desde que tengamos esperanzas, tendremos estrellas en el cielo para nosotros. El minotauro no es más que un mito. Nadie es único, ni indispensable. En esencia todos los falos son lo mismo. Es el sentimiento, la pasión, la magia lo que hace ver a los amantes hermosos y únicos. Su fragancia es el mejor bálsamo. Su aroma embriaga; su efluvio enloquece la sed de los labios y derrite las paredes y las puertas de las amorosas cavernas. El sexo es un pebetero de sensaciones. Los genitales de las amadas siempre serán bienolientes; fragancia de efluvios con aroma a hierba verde, a hierba húmeda, a hierba recién cortada, a yerba alucinante. Tenemos que aprender a gozarnos con el sahumerio embalsamador del amor cuando llame a nuestra puerta. El amor por lo general es timorato y solo toca una vez en el portón de nuestra vida. Amar es conocimiento, comprensión y sensatez; quién no ha amado no puede ser idóneo o competente en una relación inteligente. Experiencia es dar o servir con generosidad; enseñar para que otros metan bien la cabeza; recibir que es tomar o adoptar lo que se ha sembrado; o aprender que es instruirse y cultivarse para relaciones exitosas. La práctica nos hace más imaginativos, aptos o perspicaces para las relaciones. La inexperiencia solo genera desencantos, dolores de ovarios o de testículos. Tenemos que estar siempre dispuestos o preparados para vivir un momento amoroso. Un pacto amoroso premeditado, pierde cierta pizca de originalidad, de magia. Las espinas de la noche son el encanto encoñero de las amorosas sombras. Cuando el amor respira, jamás naufraga en el tedio. Todas las esperanzas deben brotar de la piel y nunca de una bola de cristal. Nunca debemos ignorar a los desesperados gemidos del fuego, porque la muerte se puede inventar otro cuerpo desnudo. He conocido por la lluvia, el diccionario y los mejores versos del amor, que el vino del cuerpo es luz y belleza implacable. Solo enamorándonos podemos abandonar la isla, donde sanaron nuestras infernales heridas, para que podamos inventar como los relámpagos un nuevo cielo; o como los pájaros, un mundo para sus sueños.

Amor mío, escucha los violines de las canciones y de las melodías amorosas. Hay voces que parecen el canto de un saxo. La música amorosa hay que sentirla y vivirla como chispas de esperanza por las venas. No más derrumbes en tú corazón. Nada ni nadie puede volver a erosionar tú vida. Una mujer hermosa como tú, sin ilusiones, camina absurdamente hacia la profundidad del abismo. Es verdad que los caminos de la vida, están bordeados por despeñaderos, pero siempre sobre ti, habrá un cielo como ángel guardián. De cuando en vez es bueno andar en solitario, patear algunos charcos o piedras, pero hay que encontrar respuestas. Hay que escuchar las melodías que acarician al viento y los poemas que brotan de los suspiros del saxo con coquetería. Siempre habrá ayeres que debemos ignorar para poder emprender un nuevo viaje. El esplendor de las cumbres por descubrir, pueden depender de nuestros silencios. Estoy cansado con los monólogos con piedras rodantes, insensibles y poco piadosas; con vaginas con ojeras o absurdas telarañas. Solo mujeres con música brillante en sus páginas, se pueden transformar en un hermoso libro de poemas.

Mi adorado monstruo, mi fetico burgués, ¡cómo ansío huracanar la tarde contigo para  embriagarme y extasiarme de miel en tu boca!; para transportarme gozoso a la cabellera de luz, donde bebe para embrujarse el sol; y donde nacen estrellas del agua de las bellas, cuando  invade el verano con sus uñas a las ninfas. Embriágame gota a gota con tú amor, para enajenarme y encantarme con demenciales sensaciones. Deseo barrer con mis labios las cenizas de tu cuerpo y de tu corazón. Vestirle a tu cuerpo una máscara ebria de deseos. Traducir a una misma lengua, las palabras y los versos prohibidos de tus instintos. Deseo con mis manos exorcizar hasta expulsar de tu cuerpo, todos tus miedos. Hechizarte con el polvo mágico de los verbos del amoroso efluvio. Evocar los recuerdos de nuestros ancestros que nos puedan conducir al amoroso encantamiento. Aprender a soportar o sobrellevar la vida sin amor, tolerando y soportando murtes bellaquerías, no tiene sentido. Conjuremos los complots del destino. La envidia es feliz maquinando contra los enamorados. Todo lo que nace de la conspiración, nunca es bueno. Dejemos que el fuego nos ligue, sin jurarnos nada; sin hacernos promesas necias, que por lo general nunca se cumplen. Deja que cante manzanas tu nombre en mis labios, para que deliren desnudas hermosas imágenes. Soy la espiga del pavo real que te coquetea desde una botella madriguera, para dormir los silencios de las aguas que manchan tus sueños. Roca me enseñó a dibujar sueños llovidos del alma con palabras. Maria Mercedes nos sirvió copas con vino rojo; para ahogar como los ruiseñores las penas de ese absurdo mundo de oropeles, o en el lago donde crecen rosas a la orilla de sus nauseabundas aguas.

Seamos tolerantes e indulgentes con nuestros errores. Aprendamos a amarnos en silencio y con la complicidad demencial de nuestros deseos. Cierra los ojos. Siente al silencio como una caricia por tu cuerpo y a los versos como si fuesen los favores de mis privanzas predilectas. Cuando apagues la luz, me gustaría que estas palabras iluminen tu camino. Las noches no pueden perder su infinito encanto, así nos embosque la nieve o creamos que el invierno será de ahora en adelante, la única estación en nuestras vidas. Me siento como un halcón abandonado por la belleza, cuando tu no estas para encender la chimenea y contemplar el fuego.

Eres la música de un hermoso poema. Te amo. Aún conservo el regusto de tus pezones. Solo la muerte me haría regresar al valle de las sombras.

boca