12 Consejos para escribir desde cero

Contenido: Tery Logan. Diseño: Ian Gómez.

¿No sabes por dónde empezar? ¿Te sientas a escribir y las frases no salen? ¿No sabes cómo potenciar la creatividad? Queremos ayudarte con estos 12 sencillos consejos que te pueden ayudar a plasmar tus ideas en el temido papel blanco.

12 Consejos para escribir desde cero

 

Distancia del narrador. Ventajas y desventajas

Por: Tery Logan

Como decíamos en los apuntes “Tres ejes de narración” (pincha aquí para acceder a ellos), al hablar del narrador, hablamos de la voz que ordena y cuenta los hechos desde un punto de vista concreto (no del autor de la narración), que repercute en la distancia desde la cual cuenta la historia. Esta visión narrativa es crucial a la hora de conectar con el lector, ya que la literatura de ficción tiene como objetivo entretener al lector a través de activar su imaginación y generarle emociones, y esto se consigue mediante la conexión del lector con los personajes. Cuanto más les conozca y más de cerca les siga, más emociones le serán generadas. Pero cada historia tiene sus necesidades concretas: no es igual un relato dramático e intimista que uno épico con diferentes personajes y escenarios.

Atendiendo a este criterio, el punto de vista más directo es el de la perspectiva del personaje al que le suceden los acontecimientos. Así, el lector puede sentir lo que él siente y pensar lo que él piensa. Por lo tanto, tenemos dos tipos generales de narrador: el interno y el externo. La diferencia radica en que el narrador esté o no en la historia; es decir, sea meramente una voz o un personaje, y en el segundo caso, habría que ver qué tipo de personaje (protagonista o secundario).

  • Narrador interno en primera persona (intervienen en la narración como personajes).
    • Narrador protagonista: Narra desde dentro de la historia. Es el personaje protagonista. Cuenta con sus palabras lo que siente, piensa y observa. Todos los personajes son secundarios y existen a través de él. Según cuente más o menos pensamientos y sentimientos, aún en primera persona, la percepción podrá ser más subjetiva u objetiva.
    • Narrador testigo: Narra y aparece en los hechos pero no es el protagonista, aunque narra las peripecias de éste. Un caso claro es del Doctor Watson, que ha sido copiado en la novela negra para presentar al detective como testigo de la trama y sabe igual que el lector, de forma que van descubriendo juntos las pistas. Esta forma es más limitada que la anterior porque no nos da acceso a la vida interior del protagonista.

El narrador interno es considerado más verosímil, y más en primera que en tercera persona. La pega es que son sumamente subjetivos y nos presentan una perspectiva sesgada de la acción. Sucede un fallo habitual que es saltar de la primera persona al narrador omnisciente. Ejemplo: narrador interno que describe la reacción de otro personaje: “Tenía frío y estaba triste, apesadumbrado”. El personaje que narra no sabe qué le ronda en la cabeza a otros personajes, esto solo lo sabe el narrador omnisciente. Mejor decir: “Tiritaba sin parar y le cayeron un par de lágrimas”. Un narrador en primera persona proporciona una cercanía mayor que cualquier otro tipo de voz narrativa. Es más fácil para el lector identificarse con alguien que habla de sí mismo. No hay intermediarios entre el protagonista de la historia, que la ha vivido de primera mano, y el lector. El problema de  la primera persona es que el narrador sólo puede contar lo que conoce de primera mano o lo que le han dicho, y tiene las limitaciones de su educación y su entorno cultural y social. Si escribes la historia de un personaje de otra época u otro país en primera persona, deberás conocer de forma exhaustiva tanto su cultura, como su historia como su forma de hablar, pensar y normas sociales a las que se atiene.

  • Narrador externo en tercera persona (no son personajes ni participan en la acción).
    • Omnisciente: Todo lo sabe y juzga. Conoce tanto el principio como el final de la historia, todo cuanto piensan, sienten y hacen los personajes, todos en la misma medida. Es capaz de penetrar en los sueños y en la conciencia de los personajes.
    • Deficiente: Cámara de cine. Seguimos a los personajes, observamos sus reacciones (rubor, escalofríos, tartamudez) pero es el lector quien debe interpretar sus emociones (vergüenza, miedo, timidez).

El narrador externo es extremadamente eficaz en la novela policíaca, pues genera suspense. Al narrar desde la perspectiva del personaje es posible que no sepa acerca del peligro, entonces para crear este suspense, podemos anticiparnos y narrar una escena anterior desde el punto de vista de los agresores donde aparezcan planeando cómo van a asaltar al personaje y de paso, utilizamos variedad en la narración. El narrador omnisciente es el que lo sabe todo, absolutamente todo lo que pasa en la historia, tanto dentro como fuera de la cabeza de todos y cada uno de los personajes. Suele ser una voz en tercera persona singular y se le acusa de resultar más frío, de filtrar la información de manera que al lector ya no le llega de manera tan directa.

Si tienes dudas sobre el tipo de narrador que necesita tu escrito, haz una prueba utilizando ambos para ver cómo os encontráis más cómodos, tanto tú como tus personajes.

Introducción al Photoshop

En este tutorial os introducimos en el Photoshop. En el vídeo además de expliros las herramientas más utilizadas, vamos creando una imagen de perfil y de portada de Facebook.

Además podéis descargaros el PDF con la lista de herramientas, atajos de teclado…

Tutorial Photoshop – Parte I

Si tenéis cualquier duda o sugerencia, podéis contactar con nosotros en contact.bookers@gmail.com e intentaremos resolverla.

¡Esperamos que os sea de utilidad!

Atraer la atención: comienzos y finales originales. Errores comunes.

Por: Tery Logan

EL COMIENZO

A diferencia de una novela, el relato corto funciona como el amor a primera vista. El conflicto debe asomar desde el principio, bien en las primeras líneas o en el primer párrafo. Debe captar la atención del lector para que quiera saber más sobre lo que vamos a contarle o cambiará de historia. Así de simple.

Pero, cuidado. Esbozar el conflicto no es abrumar al lector con demasiados datos en pocas líneas ni desvelar demasiada información que reste protagonismo al final. Debe ser espontáneo, sencillo y acorde con el resto de nuestra historia para no ir nunca de “más a menos”, sino de “menos a más”.

Lo mejor es que muestre al protagonista ante un conflicto, con la doble misión de atrapar al lector y resumir el tono emocional de nuestra historia.

Vamos a ver algunos comienzos que pueden ayudarnos a conseguir este efecto:

1- A PARTIR DE UNA SERIE DE PREGUNTAS: lanzadas en general o de forma reflexiva.

2- CON UNA ANÉCDOTA.

3- TESTIMONIO.

4- DIRECTO AL CONFLICTO: ACCIÓN PURA Y DURA.

5- A TRAVÉS DE UNA CARTA.

6-USANDO EL DIÁLOGO DIRECTO.

El lector actual huye de los comienzos “meteorológicos” (Llovía y hacía frío… Hacía un sol precioso…) y también del comienzo clásico: descripción del protagonista, sus orígenes y su rutina diaria (Nació en un barrio humilde, pero de eso ya hace mucho… Juana se levantó, preparó el café, comió un par de tostadas y se vistió para ir a trabajar…). Otros ejemplos de errores a evitar:

Hubo una vez que… Hace mucho tiempo… En un pueblo perdido… En una preciosa mansión… Simplemente eran felices… Vivían rodeados de un bosque…

EL FINAL

Hay finales tan originales que son escritos para comenzar el relato. En este caso, hablamos de un Flashforward (alteración de la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al futuro). Es un recurso potente pero que ha de ser manejado con cuentagotas. Si comenzamos con un crimen, una despedida o una ruptura, el lector ya estará enganchado para continuar leyéndonos, pensando: “¿Qué? ¿Me van a dejar así?”

Otras veces, el final es una explicación que cierra la historia recurriendo al Flashblack (alteración de la secuencia cronológica de los hechos que se están narrando, trasladándose repentinamente al pasado donde se suceden acontecimientos anteriores al presente de la acción), y es así y ahora es cuando encontramos el sentido a la historia. El flashback, al igual que el flashforward, ha de ser utilizado con mesura.

En general, los finales que cierran de forma cronológica la narración (sin flashbacks ni flashforwards) tienen una máxima: todo efecto es una conclusión lógica de una causa.Y esta causa debe ser conocida por el lector, o al menos, esbozada, para que no se sienta “atracado” por sorpresa en el último párrafo.

En el relato nada debería suceder por azar, y cuando esto suceda, debe ser porque así lo hayas elegido, y has de remarcar que la casualidad juega un papel relevante en la historia. Porque la suerte o el azar pueden ser con secuencia de una cadena de acontecimientos cuyas causas que los ponen en marcha desconocemos, pero en literatura, si el resultado es inverosímil o poco coherente, si la situación se resuelve de manera “milagrosa” o un personaje cambia de actitud o pensamiento sin que un acontecimiento provoque dicho cambio, el lector se sentirá engañado.

Por supuesto que puedes hacer que tus personajes actúen por impulsos, hacerles tener reacciones imprevistas… pero asegúrate de dejar claro que los personajes se comportan así por un motivo que les hace ser así. Igual sucede con las situaciones. No puedes resolver un asesinato sin haber hallado todas las pistas, pasito a pasito y siguiendo una sucesión coherente de acontecimientos. Queda fatal sacar unas de la manga en el último instante para cuadrar algo que no has sabido resolver. ¡No tomes el pelo al lector ni lo tomes por idiota!

El lector se enfada con los: de repente, de pronto, en un momento dado… Tampoco le gustan las soluciones oníricas (Se sintió aliviado al descubrir que todo había sido un sueño) ni psicóticas (Todo había sido producto de su imaginación). Sin embargo, siempre será susceptible del flechazo literario…

El uso de los signos de puntuación en narrativa – Parte II

Por: Tery Logan
Si quieres ver la primera parte de estos apuntes haz clic aquí.

8- LOS PARÉNTESIS:

Delimitan el principio y el final de un fragmento intercalado dentro de la oración cuyo sentido es explicar o aclarar.

Elisa Merino (alias “La Periche”), ha sido llamada a declarar esta mañana.

9- LOS CORCHETES O PARÉNTESIS CUADRADOS:

Se utilizan cuando es necesario usar una frase entre paréntesis dentro de otra frase que también va entre paréntesis.

10- EL GUIÓN

  • Para separar sílabas de una palabra al final del renglón.

  • Para separar los dos miembros de una palabra compuesta.

  • Para separar fechas que indican un período.

11- LA RAYA O GUIÓN LARGO:

En el diálogo (como ya vimos) para indicar que toma la palabra uno de los interlocutores.

12- LAS COMILLAS:

  • Para enmarcar citas literales y frases hechas o refranes.

  • Para indicar que una expresión es usada en tono irónico o de broma.

  • Para enmarcar el título de una obra.

  • Para escribir palabras extranjeras o incorrectas.

13- LOS SIGNOS DE INTERROGRACIÓN:

Enmarcan una pregunta.

Usted es de fuera, ¿verdad?

¿Cuándo te lo dijo? ¿En qué tono?

14- LOS SIGNOS DE ADMIRACIÓN:

Se colocan al principio y al final de una palabra, frase y oración que expresa una fuerte emoción (sorpresa, asombro, ira, decisión).

¡Nunca!

Escapó sin maleta alguna y, ¡hala, a hacer autostop!

Word avanzado – Maquetar un documento

Si quieres ver la primera parte de este tutorial haz clic aquí.

En este tutorial os explicamos cómo maquetar diferentes elementos en un documento de Word: colocar una imagen, un cuadro de texto, un encabezado y un pie…

Si tenéis cualquier duda o sugerencia, podéis contactar con nosotros en contact.bookers@gmail.com e intentaremos resolverla.

¡Esperamos que os sea de utilidad!

El uso de los signos de puntuación en narrativa – Parte I

Por: Tery Logan

Los signos de puntuación confieren estructura (ordenando ideas y jerarquizándolas según su importancia) y sentido al texto (evitando ambigüedades). Sin la apropiada puntuación el texto pierde o cambia el sentido.

Si bien es cierto, la mayoría de los escritores dudamos a la hora de utilizarlos ya que se trata de un recurso bastante polémico, pero la manera de utilizar los signos de puntuación varía según el estilo de cada escritor así como del estilo de cada escrito.

En cuanto a la grafía, los signos de puntuación se escriben pegados a la palabra que afectan y media un espacio con la siguiente letra (a excepción de algunos signos dobles).

El uso de estos signos determina la interpretación que oportunamente hará el lector, minimizando su esfuerzo y estableciéndose así un vínculo entre la puntuación y la comprensión.

1-USO DE LA COMA:

  • Entre palabras o grupos de palabras que van formando una serie y no van unidad por las conjunciones y, o, ni.

  • Para separar dos o más ideas diferentes que forman en conjunto una sola oración. Si hay más de dos, la última idea se separará del resto no con una coma, sino con las conjunciones y, o, ni.

  • Para separar un vocativo del resto de la oración:

Julia, te ha llamado Luis. Aquí llamamos la atención de Julia sobre la llamada de Luis.
Julia te ha llamado, Luis. Aquí llamamos la atención de Luis sobre la llamada de Julia.

  • Para separar cualquier complemento explicativo de un nombre.

Los excursionistas, que estaban cansados, se pararon a descansar. Añade una cualidad a todos los excursionistas.

Los excursionistas que estaban cansados se pararon a descansar. Matiza que únicamente los excursionistas que estaban cansados fueron los que se pararon.

  • Se ponen entre comas las expresiones esto es, es decir, por consiguiente, por último, sin embargo, no obstante y otras similares que introducen una explicación.

La sopa estaba ardiendo y, sin embargo, se la tomó sin rechistar.

2- USO DEL PUNTO Y COMA:

  • Para separar series de elementos dentro de los cuales ya se emplean comas.

  • Para unir oraciones relacionadas por conjunción adversativa pero, sin embargo, no obstante.

Elena es un poco histérica; no obstante, salió airosa de una situación tan embarazosa.

3-LOS DOS PUNTOS:

Su uso se enmarca básicamente en la llamada de atención del lector sobre lo que se va a decir.

  • Antes de una enumeración.

He recorrido más de media España: Córdoba, Jaén, Cáceres, Salamanca, Ávila, La Rioja, Navarra, Huesca, Zaragoza y Guadalajara.

  • Antes de una cita textual:

La madame se giró bruscamente y le contestó: “Le ruego que se marche inmediatamente”.

  • Antes de una oración que constituye la confirmación, la conclusión o el resumen de otra que le precede.

El número de muertos es inverosímil: ésta es la consecuencia de la declaración del Primer Ministro en todos los medios.

4-EL PUNTO Y SEGUIDO:

Separa las ideas contenidas en cada oración, pero permite mantener la unidad del párrafo.

5- EL PUNTO Y APARTE:

Sirve para separar párrafos cuando se considera que la idea que se introduce irrumpe en la continuidad de todas las anteriores.

6- EL PUNTO DE ABREVIATURA:

Para indicar que la palabra se ha abreviado. Es el único punto después del cual no se pone mayúscula.

Si Vd. me dice su nombre, yo le diré el mío.

7- LOS PUNTOS SUSPENSIVOS:

  • Se deja la frase inconclusa porque el lector puede finalizarla (refrán, frase universal, expresiones hechas).

Dime con quien andas…

  • Para permitir al lector sacar sus propias conclusiones sobre aquello que se dice Resulta así más expresivo lo que se omite que lo que se está expreso.

Juan es muy expresivo, pero cuando tiene que decir las cosas…

  • En lugar de la palabra etcétera en las ennumeraciones.

Caramelos, golosinas, chocolate, tartas…

  • Para dejar en suspenso una frase que luego se completa de una forma inesperada.

  • En una cita textual, para indicar que se omite algo, y suele ir entre paréntesis.

Encendió la radio: “las autoridades advierten que el número de (…) por lo que las medidas adoptadas han sido necesarias”.

Si quieres ver la segunda parte de estos apuntes haz clic aquí.

Cuando las musas huyen

Por: Jonathan Muñoz Ovalle

Siempre he pensado que no hay nada más satisfactorio que terminar un escrito, ni nada más aterrador que enfrentarse a la página en blanco cuando las ideas no fluyen. Hoy, precisamente, abordaré este tema. En lo particular, acostumbro varios recursos para disolver la bruma que devora a la creatividad.

-Cerrar los ojos e imaginar la historia como si fuera una película. Intento ubicar colores, dimensiones y formas, así como aromas, climas y texturas. Estos detalles pueden parecer carentes de valor y sentido para la tarea que se propone, pero resulta que tarde o temprano (y he de decir que más temprano que tarde) las ideas brotan.

-Escuchar música e imaginar escenas. Es importante fluir con el ritmo, adentrarse con cada nota y cada pausa de silencio. No pasará mucho tiempo para que broten las ideas.

-Leer. Es curioso, aunque la lectura que se elija no tenga nada que ver con el escrito en el que se trabaja, de repente —por incoherente que parezca—, de lo que se lee brotan ideas para nuestro texto. Lo veo como el cuento que se esconde dentro del cuento. También te recomiendo leer algunas páginas (de preferencia de un libro que no se conozca a detalle) y pausar la lectura. Después intenta continuar la historia. Lo mismo puedes hacer con películas, series o videoclips.

-Leer y releer lo que se lleva escrito; incluso, empezar a corregir. El que vuelvas a repasar tu texto te abre nuevos caminos y ubicar aciertos y errores. Ese nuevo panorama aclara las ideas.

-Observar el entorno. Yo me divierto mucho cuando a las personas les invento una historia. Acostumbro elegir a alguien, lo veo y trato de descifrar qué es de su vida. Si está solo, me pregunto si espera a alguien, y de ser así, ¿a quién? Si va caminando, ¿hacia dónde? Como si fuera magia, las ideas brotan siempre que realizo este ejercicio. Es más, en una de esas se te ocurre novelar una biografía ficticia. Y hablando de biografías, puedes leer el segmento de una, o parte de algún suceso histórico. Luego intenta novelar.

-Narra tus ideas a la gente que tengas cerca y pídele orientación (no olvides que hay gente que, aunque no tenga experiencia en literatura, te puede dar una gran idea). También, si es el caso, platica las diversas ideas que tienes previstas para un mismo fin, como dos inicios o tres finales; o si la chica se va con el chico A o con el B; o si el señor M morirá o mejor se irá de viaje, etcétera. Las distintas opiniones te pueden ayudar mucho, aunque también debo advertir (por experiencia personal) que cuando te dan varias BUENAS ideas, se dificulta elegir una. Pero así es esto, es el precio de poseer el privilegio de traer al mundo algo que no existía.

Espero que estos breves consejos te hayan servido. Me despido con un fraterno saludo desde México.

Creación personaje literario – Parte II

Por: Tery Logan

Si quieres ver la primera parte de estos apuntes haz clic aquí.

Vamos a ver los diferentes tipos de personajes con los que nos podemos encontrar, según diferentes criterios.

1- POR LA COMPLEJIDAD DEL PERSONAJE

1-. PERSONAJES PLANOS: Poseen pocos rasgos, no evolucionan en la narración y su papel es estar al servicio de la historia y/o de otros personajes. Por ello, aquí sí está permitido recurrir a estereotipos, ya que buscamos el reconocimiento rápido por parte del lector y que se centre así en lo demás, al mismo tiempo que empatiza al instante con este personaje porque ya le resulta familiar.

*En este caso, no será necesaria necesario trabajar los seis aspectos del personaje ni rellenar la ficha al completo. Bastará con definir unos rasgos generales pero fácilmente reconocibles.

2.- PERSONAJES REDONDOS: Posee virtudes, defectos, manías, miedos, fortalezas, creencias, relaciones con otras personas, es decir, un personaje construido en profundidad. Participa activamente en el desarrollo de la historia, afectándole los acontecimientos, interaccionando con ellos de manera dinámica y en consecuencia, sufre un cambio y una evolución.

*Aquí sí que deberemos realizar un trabajo en profundidad, tal y como vimos en la primera parte de la “Creación del personaje literario”.

2- POR SU NATURALEZA

1.- FICTICIOS: Personajes que no han existido en la vida real. Esto no quiere decir que como escritores no podamos basar nuestros personajes en personas que son de nuestro entorno, sino que no son conocidos a nivel popular.

2.- HISTÓRICOS: Personajes que han formado parte de la historia (reyes, héroes librando batallas, mártires, músicos, cantantes, pintores, etc).

3.- SIMBÓLICOS: Representan una cualidad, un valor o un tema abstracto (la primavera, la muerte, la esperanza).

4.- COLECTIVOS: Un personaje que representa a varios de su misma naturaleza (como un esclavo, un ciudadano o un soldado).

3- POR SU IMPORTANCIA EN LA HISTORIA

1.- PRINCIPALES: Soportan la mayor parte del peso de la acción. Pueden ser protagonistas y antagonistas.

El protagonista es quien da impulso a la historia y a través del cual se viven los hechos narrados. Cuánto más diferente y único sea nuestro personaje, más creíble será para el lector y más curiosidad nos despertará seguir leyendo sus pasos a lo largo de las páginas. Si tienen un punto sorprendente, si son activos, coherentes pero con cierto punto contradictorio, morales, imperfectos, ingeniosos y un poco misteriosos, más multidimensionales serán.

El antagonista es quien interviene en la historia para representar la oposición al protagonista, generando un obstáculo para que exista un conflicto a la hora de intentar perseguir su objetivo. Puede estar representado por un personaje (normalmente la figura del villano), grupo de personajes, institución o elemento místico, moral o psicológico.

2.- SECUNDARIOS: Su participación en la historia es menor y actúan como complemento/soporte a los principales. Los personajes menores tienden a aparecer y desaparecer dependiendo del evento o momento de la historia, mientras que los personajes principales son parte de toda la historia.

No sólo aportan profundidad a la historia, sino que son muy útiles para conducir la trama por la línea argumental que elijamos hasta su desenlace.

3.- TERCIARIOS: También son llamados figurantes. Su posición es nula en la acción, pero pueden contribuir a la ambientación y a la recreación de las situaciones. Añaden dimensión.

Introducción al WordPress. Comenzando a crear un blog

En este tutorial os explicamos cómo comenzar a trabajar con WordPress para crear tu blog.
Os enseñamos la diferencia entre página y categorías, a crear un menú, a publicar una entrada y la configuración básica para comenzar con tu blog.

Si tenéis cualquier duda o sugerencia, podéis contactar con nosotros en contact.bookers@gmail.com e intentaremos resolverla.

¡Esperamos que os sea de utilidad!