El uso de los signos de puntuación en narrativa – Parte II

Por: Tery Logan
Si quieres ver la primera parte de estos apuntes haz clic aquí.

8- LOS PARÉNTESIS:

Delimitan el principio y el final de un fragmento intercalado dentro de la oración cuyo sentido es explicar o aclarar.

Elisa Merino (alias “La Periche”), ha sido llamada a declarar esta mañana.

9- LOS CORCHETES O PARÉNTESIS CUADRADOS:

Se utilizan cuando es necesario usar una frase entre paréntesis dentro de otra frase que también va entre paréntesis.

10- EL GUIÓN

  • Para separar sílabas de una palabra al final del renglón.

  • Para separar los dos miembros de una palabra compuesta.

  • Para separar fechas que indican un período.

11- LA RAYA O GUIÓN LARGO:

En el diálogo (como ya vimos) para indicar que toma la palabra uno de los interlocutores.

12- LAS COMILLAS:

  • Para enmarcar citas literales y frases hechas o refranes.

  • Para indicar que una expresión es usada en tono irónico o de broma.

  • Para enmarcar el título de una obra.

  • Para escribir palabras extranjeras o incorrectas.

13- LOS SIGNOS DE INTERROGRACIÓN:

Enmarcan una pregunta.

Usted es de fuera, ¿verdad?

¿Cuándo te lo dijo? ¿En qué tono?

14- LOS SIGNOS DE ADMIRACIÓN:

Se colocan al principio y al final de una palabra, frase y oración que expresa una fuerte emoción (sorpresa, asombro, ira, decisión).

¡Nunca!

Escapó sin maleta alguna y, ¡hala, a hacer autostop!

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El uso de los signos de puntuación en narrativa – Parte I

Por: Tery Logan

Los signos de puntuación confieren estructura (ordenando ideas y jerarquizándolas según su importancia) y sentido al texto (evitando ambigüedades). Sin la apropiada puntuación el texto pierde o cambia el sentido.

Si bien es cierto, la mayoría de los escritores dudamos a la hora de utilizarlos ya que se trata de un recurso bastante polémico, pero la manera de utilizar los signos de puntuación varía según el estilo de cada escritor así como del estilo de cada escrito.

En cuanto a la grafía, los signos de puntuación se escriben pegados a la palabra que afectan y media un espacio con la siguiente letra (a excepción de algunos signos dobles).

El uso de estos signos determina la interpretación que oportunamente hará el lector, minimizando su esfuerzo y estableciéndose así un vínculo entre la puntuación y la comprensión.

1-USO DE LA COMA:

  • Entre palabras o grupos de palabras que van formando una serie y no van unidad por las conjunciones y, o, ni.

  • Para separar dos o más ideas diferentes que forman en conjunto una sola oración. Si hay más de dos, la última idea se separará del resto no con una coma, sino con las conjunciones y, o, ni.

  • Para separar un vocativo del resto de la oración:

Julia, te ha llamado Luis. Aquí llamamos la atención de Julia sobre la llamada de Luis.
Julia te ha llamado, Luis. Aquí llamamos la atención de Luis sobre la llamada de Julia.

  • Para separar cualquier complemento explicativo de un nombre.

Los excursionistas, que estaban cansados, se pararon a descansar. Añade una cualidad a todos los excursionistas.

Los excursionistas que estaban cansados se pararon a descansar. Matiza que únicamente los excursionistas que estaban cansados fueron los que se pararon.

  • Se ponen entre comas las expresiones esto es, es decir, por consiguiente, por último, sin embargo, no obstante y otras similares que introducen una explicación.

La sopa estaba ardiendo y, sin embargo, se la tomó sin rechistar.

2- USO DEL PUNTO Y COMA:

  • Para separar series de elementos dentro de los cuales ya se emplean comas.

  • Para unir oraciones relacionadas por conjunción adversativa pero, sin embargo, no obstante.

Elena es un poco histérica; no obstante, salió airosa de una situación tan embarazosa.

3-LOS DOS PUNTOS:

Su uso se enmarca básicamente en la llamada de atención del lector sobre lo que se va a decir.

  • Antes de una enumeración.

He recorrido más de media España: Córdoba, Jaén, Cáceres, Salamanca, Ávila, La Rioja, Navarra, Huesca, Zaragoza y Guadalajara.

  • Antes de una cita textual:

La madame se giró bruscamente y le contestó: “Le ruego que se marche inmediatamente”.

  • Antes de una oración que constituye la confirmación, la conclusión o el resumen de otra que le precede.

El número de muertos es inverosímil: ésta es la consecuencia de la declaración del Primer Ministro en todos los medios.

4-EL PUNTO Y SEGUIDO:

Separa las ideas contenidas en cada oración, pero permite mantener la unidad del párrafo.

5- EL PUNTO Y APARTE:

Sirve para separar párrafos cuando se considera que la idea que se introduce irrumpe en la continuidad de todas las anteriores.

6- EL PUNTO DE ABREVIATURA:

Para indicar que la palabra se ha abreviado. Es el único punto después del cual no se pone mayúscula.

Si Vd. me dice su nombre, yo le diré el mío.

7- LOS PUNTOS SUSPENSIVOS:

  • Se deja la frase inconclusa porque el lector puede finalizarla (refrán, frase universal, expresiones hechas).

Dime con quien andas…

  • Para permitir al lector sacar sus propias conclusiones sobre aquello que se dice Resulta así más expresivo lo que se omite que lo que se está expreso.

Juan es muy expresivo, pero cuando tiene que decir las cosas…

  • En lugar de la palabra etcétera en las ennumeraciones.

Caramelos, golosinas, chocolate, tartas…

  • Para dejar en suspenso una frase que luego se completa de una forma inesperada.

  • En una cita textual, para indicar que se omite algo, y suele ir entre paréntesis.

Encendió la radio: “las autoridades advierten que el número de (…) por lo que las medidas adoptadas han sido necesarias”.

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Cuando las musas huyen

Por: Jonathan Muñoz Ovalle

Siempre he pensado que no hay nada más satisfactorio que terminar un escrito, ni nada más aterrador que enfrentarse a la página en blanco cuando las ideas no fluyen. Hoy, precisamente, abordaré este tema. En lo particular, acostumbro varios recursos para disolver la bruma que devora a la creatividad.

-Cerrar los ojos e imaginar la historia como si fuera una película. Intento ubicar colores, dimensiones y formas, así como aromas, climas y texturas. Estos detalles pueden parecer carentes de valor y sentido para la tarea que se propone, pero resulta que tarde o temprano (y he de decir que más temprano que tarde) las ideas brotan.

-Escuchar música e imaginar escenas. Es importante fluir con el ritmo, adentrarse con cada nota y cada pausa de silencio. No pasará mucho tiempo para que broten las ideas.

-Leer. Es curioso, aunque la lectura que se elija no tenga nada que ver con el escrito en el que se trabaja, de repente —por incoherente que parezca—, de lo que se lee brotan ideas para nuestro texto. Lo veo como el cuento que se esconde dentro del cuento. También te recomiendo leer algunas páginas (de preferencia de un libro que no se conozca a detalle) y pausar la lectura. Después intenta continuar la historia. Lo mismo puedes hacer con películas, series o videoclips.

-Leer y releer lo que se lleva escrito; incluso, empezar a corregir. El que vuelvas a repasar tu texto te abre nuevos caminos y ubicar aciertos y errores. Ese nuevo panorama aclara las ideas.

-Observar el entorno. Yo me divierto mucho cuando a las personas les invento una historia. Acostumbro elegir a alguien, lo veo y trato de descifrar qué es de su vida. Si está solo, me pregunto si espera a alguien, y de ser así, ¿a quién? Si va caminando, ¿hacia dónde? Como si fuera magia, las ideas brotan siempre que realizo este ejercicio. Es más, en una de esas se te ocurre novelar una biografía ficticia. Y hablando de biografías, puedes leer el segmento de una, o parte de algún suceso histórico. Luego intenta novelar.

-Narra tus ideas a la gente que tengas cerca y pídele orientación (no olvides que hay gente que, aunque no tenga experiencia en literatura, te puede dar una gran idea). También, si es el caso, platica las diversas ideas que tienes previstas para un mismo fin, como dos inicios o tres finales; o si la chica se va con el chico A o con el B; o si el señor M morirá o mejor se irá de viaje, etcétera. Las distintas opiniones te pueden ayudar mucho, aunque también debo advertir (por experiencia personal) que cuando te dan varias BUENAS ideas, se dificulta elegir una. Pero así es esto, es el precio de poseer el privilegio de traer al mundo algo que no existía.

Espero que estos breves consejos te hayan servido. Me despido con un fraterno saludo desde México.

Creación personaje literario – Parte II

Por: Tery Logan

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Vamos a ver los diferentes tipos de personajes con los que nos podemos encontrar, según diferentes criterios.

1- POR LA COMPLEJIDAD DEL PERSONAJE

1-. PERSONAJES PLANOS: Poseen pocos rasgos, no evolucionan en la narración y su papel es estar al servicio de la historia y/o de otros personajes. Por ello, aquí sí está permitido recurrir a estereotipos, ya que buscamos el reconocimiento rápido por parte del lector y que se centre así en lo demás, al mismo tiempo que empatiza al instante con este personaje porque ya le resulta familiar.

*En este caso, no será necesaria necesario trabajar los seis aspectos del personaje ni rellenar la ficha al completo. Bastará con definir unos rasgos generales pero fácilmente reconocibles.

2.- PERSONAJES REDONDOS: Posee virtudes, defectos, manías, miedos, fortalezas, creencias, relaciones con otras personas, es decir, un personaje construido en profundidad. Participa activamente en el desarrollo de la historia, afectándole los acontecimientos, interaccionando con ellos de manera dinámica y en consecuencia, sufre un cambio y una evolución.

*Aquí sí que deberemos realizar un trabajo en profundidad, tal y como vimos en la primera parte de la “Creación del personaje literario”.

2- POR SU NATURALEZA

1.- FICTICIOS: Personajes que no han existido en la vida real. Esto no quiere decir que como escritores no podamos basar nuestros personajes en personas que son de nuestro entorno, sino que no son conocidos a nivel popular.

2.- HISTÓRICOS: Personajes que han formado parte de la historia (reyes, héroes librando batallas, mártires, músicos, cantantes, pintores, etc).

3.- SIMBÓLICOS: Representan una cualidad, un valor o un tema abstracto (la primavera, la muerte, la esperanza).

4.- COLECTIVOS: Un personaje que representa a varios de su misma naturaleza (como un esclavo, un ciudadano o un soldado).

3- POR SU IMPORTANCIA EN LA HISTORIA

1.- PRINCIPALES: Soportan la mayor parte del peso de la acción. Pueden ser protagonistas y antagonistas.

El protagonista es quien da impulso a la historia y a través del cual se viven los hechos narrados. Cuánto más diferente y único sea nuestro personaje, más creíble será para el lector y más curiosidad nos despertará seguir leyendo sus pasos a lo largo de las páginas. Si tienen un punto sorprendente, si son activos, coherentes pero con cierto punto contradictorio, morales, imperfectos, ingeniosos y un poco misteriosos, más multidimensionales serán.

El antagonista es quien interviene en la historia para representar la oposición al protagonista, generando un obstáculo para que exista un conflicto a la hora de intentar perseguir su objetivo. Puede estar representado por un personaje (normalmente la figura del villano), grupo de personajes, institución o elemento místico, moral o psicológico.

2.- SECUNDARIOS: Su participación en la historia es menor y actúan como complemento/soporte a los principales. Los personajes menores tienden a aparecer y desaparecer dependiendo del evento o momento de la historia, mientras que los personajes principales son parte de toda la historia.

No sólo aportan profundidad a la historia, sino que son muy útiles para conducir la trama por la línea argumental que elijamos hasta su desenlace.

3.- TERCIARIOS: También son llamados figurantes. Su posición es nula en la acción, pero pueden contribuir a la ambientación y a la recreación de las situaciones. Añaden dimensión.

Creación personaje literario – Parte I

Por: Tery Logan

El personaje es uno de los elementos más importantes de la narración y difícil a la vez, porque debe resultar creíble para el lector. La explicación del narrador sola no basta. Se necesita dotarle de tridimensionalidad, que percibamos su personalidad y carácter. Para ello, deberemos bocetar algunos aspectos antes de comenzar a escribir sobre ellos y darles voz.

1.- ¿Cómo es? Nos importa tanto física como personalmente. Es importante concretar detalles del físico que además puedan aportar a la personalidad (peinado, ropa, apariencia) para dar un plus a la narración.

2.- ¿Qué piensa? Sus emociones y pensamientos nos llegan bien a través de cómo narra o habla o de cómo el narrador lo define. La ventaja de utilizar la primera persona es que nos permite ahondar mucho más en la subjetividad de sus pensamientos, pero nos aleja del de los otros personajes. Siempre hay que sopesar y decidir.

3.- ¿Qué dice? Atención especial a sus muletillas, expresiones y giros propios manifestados en el diálogo.

4.- ¿Qué hace? Las acciones nos delatan (cómo coloca objetos en la mesa, si huye o no en medio de un atraco, dónde le gusta ir, etc). Importante que las acciones vayan en la línea que queremos proyectar del personaje (si queremos que sea coherente, tendrá que actuar en función de sus palabras, y en caso contrario, de forma distinta).

5.- ¿Qué piensan y dicen los demás de él? Mucha información del personaje (por no decir la mayoría) la obtenemos gracias a lo que el resto de personajes dicen de él y su relación con ellos.

6.- ¿Cómo se llama? El nombre no es lo mismo que un apodo. Tampoco es casual que no se le nombre en toda la obra hasta el final. Si su nombre tiene una intencionalidad en la historia, reforzará el sentido de la misma. No hay que huir de los nombres más comunes yéndonos al extremo opuesto (difíciles de recordar o muy largos). Y siempre, intenta buscar la coherencia con su edad, nacionalidad, época, nivel socio-económico, etc).

A medida que vayamos construyendo la vida de nuestro personaje, podremos darle más profundidad (ya veremos si nos interesa o no) mediante tres cuestiones a tener en cuenta:

1.- EVITAR LOS ESTEREOTIPOS. Merece la pena exprimir la neurona que caer en personajes establecidos y muy utilizados. O puede que queramos que el lector identifique su estereotipo rápidamente (ya veremos por qué).

2.- BUSCAR LA CONTRADICCIÓN. Todas las personas tenemos contradicciones a diario, y así debe ocurrir con los personajes para parecer más humanos. Estas contradicciones tendrán más sentido si aúnan la idea de su “conflicto interior” en lugar de contradecirse a sí mismo así porque sí.

3.- HACER QUE EVOLUCIONEN. Si al finalizar la historia, nuestro personaje, además de haberle ocurrido algo (conflicto) sufre una evolución psicológica (también llamado “arco de transformación”), el resultado será superior. Esto requiere de una mayor elaboración de la trama pero merecerá la pena seguro.

Ahora, profundizaremos en los seis aspectos básicos, que se irán recogiendo en una FICHA (para cada personaje rellenaremos una).

BREVE BIOGRAFÍA Y DATOS BÁSICOS: Nombre (y apellidos si tiene), edad, nacionalidad, época en la que vive.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS: Altura, peso, raza, color de ojos, color de pelo, tara física, tics, tatuajes, cicatrices, marcas de nacimiento, ventaja física, cómo anda, cómo es su voz, si tartamudea, si duda, si habla rápido o despacio, su risa, su mirada, si es diestro, zurdo o ambidiestro, si es atractivo, aseado o sucio, su forma de vestir y estado de salud.

CARACTERÍSTICAS SOCIALES: Nivel socioeconómico, ocupación, talentos, habilidades (si las tiene o si carece de ellas), hobbies y pasatiempos, familia, amigos, pareja, amable o rudo, hábitos, gestos favoritos, educación, nivel de inteligencia, metas en la vida.

CARACTERÍSTICAS EMOCIONALES: Racional o visceral, frío o apasionado, optimista o pesimista, feliz o desgraciado, cómo manifiesta/gestiona la ira, el amor, la tristeza, cómo soluciona los conflictos (o si los evita), sus miedos, sus sueños, introversión o extroversión, tolerante o rígido.

CARACTERÍSTICAS ESPIRITUALES: Si cree en Dios y qué creencias religiosas tiene, si es practicante, si es más terrenal o espiritual.

EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE: Al elaborar la estructura de nuestra historia deberemos saber responder a esta pregunta: ¿Cambia el personaje a lo largo de la narración? En caso positivo, ¿cómo lo hace? Para facilitar esta tarea, podemos ir contestando otras preguntas de rango menor.

¿Cómo empieza el personaje? ¿Cuándo cambia su motivación? ¿Cuál es su objetivo ahora y qué está dispuesto a hacer para conseguirlo? ¿Hay algo que le detiene u obstaculiza? ¿Cuándo y cómo lo consigue? ¿Cómo acaba el personaje?

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Tres ejes básicos: la narración, el narrador y el punto de vista, y modalidades discursivas de relato

Por: Tery Logan

1. LA NARRACIÓN

Constituye lo que se denomina elementos de la narración que son, fundamentalmente, cuatro: acción (lo que sucede), tiempo (cuando sucede), personajes que la realizan, y ambiente (medio en que se produce dicha narración):

LA ACCIÓN

Es el conjunto de acontecimientos que se nos cuentan siguiendo un orden determinado y que pueden coincidir o no con el orden real. Se suele distinguir entre ACCIÓN (sucesión de hechos tal como se cuentan), entendida como la recreación que un narrador hace de unos hechos sucedidos o imaginarios, e HISTORIA o sucesión de acontecimientos según el orden real. Podemos ordenar, de este modo, los sucesos de acuerdo con un criterio cronológico y causal (causas > sucesos > efectos) o podemos romper esta secuencia. A la primera forma de narrar se le llama estructura lineal; a la segunda, libre o artística. Dentro de la estructura libre son posibles varios esquemas: empezando por el medio o el final, o en forma zigzagueante, narrando varias acciones que se producen de forma simultánea.

EL TIEMPO

Los hechos narrados ocurren en una sucesión temporal. Distinguimos dos tipos de tiempo narrativo: el tiempo externo y el tiempo interno.

  • EL TIEMPO EXTERNO
  • EL TIEMPO INTERNO

Además de la ordenación cronológica o lineal, el narrador puede empezar el acto mismo de la narración siguiendo otras pautas:

  • In media res (“en mitad del asunto”): Se inicia la narración por el NUDO o centro de la historia, se vuelve al comienzo y cuando se llega al centro se prosigue linealmente.
  • In extrema res: Se inicia la narración o relato por el final o DESENLACE de la historia.
  • Contrapunto: Yuxtaposición de diversas situaciones narrativas que se desarrollan en secuencias que se van sucediendo alternativamente.

LOS PERSONAJES

Son los que causan o sufren los acontecimientos. Los personajes por su profundidad psicológica pueden ser:

  1. ESTEREOTIPOS encarnan un modelo de conducta previamente establecido (el héroe, el antihéroe, el enamorado, etc. Una variante es el personaje alegórico que encarna ideas o principios abstractos: la muerte, la libertad, la noche…
  2. TIPOS encarnan a un colectivo social que el público reconoce: el mendigo, la prostituta, el criado, el soldado, etc.
  3. PERSONAJES INDIVIDUALES que poseen su propia complejidad psicológica que los diferencian de los otros personajes de un relato, etc.

EL ESPACIO. EL AMBIENTE

En relación con la realidad, el espacio narrado puede ser:

  • ESPACIO REAL: corresponde con lugares auténticos e identificables. Madrid, Barcelona, Nueva York
  • ESPACIO IMAGINARIO: No existe en la realidad pero ha sido creado a partir de lugares similares de la realidad. Aunque no es auténtico, contiene elementos reales o posibles (por ejemplo, Vetusta, en La Regenta, de Clarín).
  • ESPACIO FANTÁSTICO: No existe ni tiene relación con espacios reales (por ejemplo, los lugares de las novela de ciencia-ficción o de obras como “El señor de los anillos”).

2. NARRADOR Y EL PUNTO DE VISTA.

EL NARRADOR: No debe confundirse con el ‘emisor’ o autor real del texto. El narrador es la ‘voz’ que ordena y cuenta los hechos desde una ‘mirada’ concreta de los mismos (puntos de vista) y, en ocasiones, introduce comentarios.

Según el punto de vista desde donde actúa el narrador tenemos

  • NARRADOR INTERNO o en primera persona. Un personaje cuenta la historia. Presenta dos variantes: Narrador protagonista y el Narrador personaje secundario o un testigo…

  • NARRADOR EXTERNO: la historia se cuenta desde fuera porque el narrador no participa en ella y narra en tercera persona. El narrador externo puede ser:
    • Omnisciente: actúa como si conociera todas las circunstancias del relato, hasta el punto de saber que es lo que sienten, piensan y sueñan los personajes.
    • Observador objetivo Se trata de un narrador imparcial u objetivo que actúa como lo haría una cámara cinematográfica.
    • Narrador  editor: El escritor finge que la obra no la ha escrito él, sino que la ha encontrado escrita y se limita a editarla. A veces se finge que son cartas  las que el autor dice estar publicando. 

3. MODALIDADES DISCURSIVAS DEL RELATO.

Un rasgo característico del relato es la pluralidad discursiva, pues pueden hallarse fragmentos de modalidad descriptiva para mostrar cómo es el espacio de la acción o cómo son los personajes; fragmentos de modalidad narrativa para relatar lo que hacen los personajes; y fragmentos dialogados para reproducir lo que dicen aquellos que intervienen o actúan en el relato. Dejando al margen la descripción, en un relato pueden hallarse como modos discursivos:

  • TEXTO NARRADO: el narrador refiere con sus palabras lo que hacen los personajes, sin mostrar lo que dicen:
  • ESTILO INDIRECTO: El narrador introduce lo que dicen los personajes -pero en ningún momento hablan por sí mismos- sin marcar con signo alguno sus palabras; en cambio, se ve obligado a utilizar la conjunción “que”, precedida de un verbo de comunicación verbal (decir, gritar, murmurar, confesar…)
  • ESTILO DIRECTO: El narrador transcribe la conversación de los personajes escribiendo literalmente sus propias palabras y, con los verbos adecuados, nos indica quién habla en cada momento:
  • MONÓLOGO: Voz y visión del personaje, pero el narrador aún está presente ordenando de forma lógica el discurso. El narrador es aún perceptible por el lector.