10 consejos para escribir diálogos

Contenido por Tery Logan, diseño por Ian Gómez

Te traemos 10 consejos para escribir diálogos, te resultarán muy útiles para mejorar tus textos. Además si quieres repasar nuestros consejos de puntuación en el diálogo, pincha aquí.10clavesEscribirDialogos

 

10 Técnicas de creatividad para escritores

Diseño y contenido por: Ian Gómez. Dibujos de Freepik.

¿Bloqueo? ¿Falta de ideas? Te contamos a continuación varias formas de creatividad que te ayudaran a completar ese temido folio en blanco.

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11 ideas para crear tus personajes literarios

Contenido por: Tery Logan. Diseño por: Ian Gómez. Imágenes: Freepik.com

Queremos seguir ayudándote a crear tus historias y esta vez te traemos 11 consejos que puedes seguir a la hora de crear los personajes de tus historias. Esperamos que te sean de utilidad.

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Dramática Gramática – Leísmo, Laísmo, Loísmo

Contenido por: Tery Logan. Diseño por: Ian Gómez

¿problemas relacionados con el uso de los pronombres? ¿Te lías con el complemento directo e indirecto? ¡No te preocupes! aquí te dejamos los trucos para saber qué es lo correcto.

Dramática Gramática - Leísmo, Laísmo, Loísmo

12 Consejos para escribir desde cero

Contenido: Tery Logan. Diseño: Ian Gómez.

¿No sabes por dónde empezar? ¿Te sientas a escribir y las frases no salen? ¿No sabes cómo potenciar la creatividad? Queremos ayudarte con estos 12 sencillos consejos que te pueden ayudar a plasmar tus ideas en el temido papel blanco.

12 Consejos para escribir desde cero

 

Distancia del narrador. Ventajas y desventajas

Por: Tery Logan

Como decíamos en los apuntes “Tres ejes de narración” (pincha aquí para acceder a ellos), al hablar del narrador, hablamos de la voz que ordena y cuenta los hechos desde un punto de vista concreto (no del autor de la narración), que repercute en la distancia desde la cual cuenta la historia. Esta visión narrativa es crucial a la hora de conectar con el lector, ya que la literatura de ficción tiene como objetivo entretener al lector a través de activar su imaginación y generarle emociones, y esto se consigue mediante la conexión del lector con los personajes. Cuanto más les conozca y más de cerca les siga, más emociones le serán generadas. Pero cada historia tiene sus necesidades concretas: no es igual un relato dramático e intimista que uno épico con diferentes personajes y escenarios.

Atendiendo a este criterio, el punto de vista más directo es el de la perspectiva del personaje al que le suceden los acontecimientos. Así, el lector puede sentir lo que él siente y pensar lo que él piensa. Por lo tanto, tenemos dos tipos generales de narrador: el interno y el externo. La diferencia radica en que el narrador esté o no en la historia; es decir, sea meramente una voz o un personaje, y en el segundo caso, habría que ver qué tipo de personaje (protagonista o secundario).

  • Narrador interno en primera persona (intervienen en la narración como personajes).
    • Narrador protagonista: Narra desde dentro de la historia. Es el personaje protagonista. Cuenta con sus palabras lo que siente, piensa y observa. Todos los personajes son secundarios y existen a través de él. Según cuente más o menos pensamientos y sentimientos, aún en primera persona, la percepción podrá ser más subjetiva u objetiva.
    • Narrador testigo: Narra y aparece en los hechos pero no es el protagonista, aunque narra las peripecias de éste. Un caso claro es del Doctor Watson, que ha sido copiado en la novela negra para presentar al detective como testigo de la trama y sabe igual que el lector, de forma que van descubriendo juntos las pistas. Esta forma es más limitada que la anterior porque no nos da acceso a la vida interior del protagonista.

El narrador interno es considerado más verosímil, y más en primera que en tercera persona. La pega es que son sumamente subjetivos y nos presentan una perspectiva sesgada de la acción. Sucede un fallo habitual que es saltar de la primera persona al narrador omnisciente. Ejemplo: narrador interno que describe la reacción de otro personaje: “Tenía frío y estaba triste, apesadumbrado”. El personaje que narra no sabe qué le ronda en la cabeza a otros personajes, esto solo lo sabe el narrador omnisciente. Mejor decir: “Tiritaba sin parar y le cayeron un par de lágrimas”. Un narrador en primera persona proporciona una cercanía mayor que cualquier otro tipo de voz narrativa. Es más fácil para el lector identificarse con alguien que habla de sí mismo. No hay intermediarios entre el protagonista de la historia, que la ha vivido de primera mano, y el lector. El problema de  la primera persona es que el narrador sólo puede contar lo que conoce de primera mano o lo que le han dicho, y tiene las limitaciones de su educación y su entorno cultural y social. Si escribes la historia de un personaje de otra época u otro país en primera persona, deberás conocer de forma exhaustiva tanto su cultura, como su historia como su forma de hablar, pensar y normas sociales a las que se atiene.

  • Narrador externo en tercera persona (no son personajes ni participan en la acción).
    • Omnisciente: Todo lo sabe y juzga. Conoce tanto el principio como el final de la historia, todo cuanto piensan, sienten y hacen los personajes, todos en la misma medida. Es capaz de penetrar en los sueños y en la conciencia de los personajes.
    • Deficiente: Cámara de cine. Seguimos a los personajes, observamos sus reacciones (rubor, escalofríos, tartamudez) pero es el lector quien debe interpretar sus emociones (vergüenza, miedo, timidez).

El narrador externo es extremadamente eficaz en la novela policíaca, pues genera suspense. Al narrar desde la perspectiva del personaje es posible que no sepa acerca del peligro, entonces para crear este suspense, podemos anticiparnos y narrar una escena anterior desde el punto de vista de los agresores donde aparezcan planeando cómo van a asaltar al personaje y de paso, utilizamos variedad en la narración. El narrador omnisciente es el que lo sabe todo, absolutamente todo lo que pasa en la historia, tanto dentro como fuera de la cabeza de todos y cada uno de los personajes. Suele ser una voz en tercera persona singular y se le acusa de resultar más frío, de filtrar la información de manera que al lector ya no le llega de manera tan directa.

Si tienes dudas sobre el tipo de narrador que necesita tu escrito, haz una prueba utilizando ambos para ver cómo os encontráis más cómodos, tanto tú como tus personajes.

Atraer la atención: comienzos y finales originales. Errores comunes.

Por: Tery Logan

EL COMIENZO

A diferencia de una novela, el relato corto funciona como el amor a primera vista. El conflicto debe asomar desde el principio, bien en las primeras líneas o en el primer párrafo. Debe captar la atención del lector para que quiera saber más sobre lo que vamos a contarle o cambiará de historia. Así de simple.

Pero, cuidado. Esbozar el conflicto no es abrumar al lector con demasiados datos en pocas líneas ni desvelar demasiada información que reste protagonismo al final. Debe ser espontáneo, sencillo y acorde con el resto de nuestra historia para no ir nunca de “más a menos”, sino de “menos a más”.

Lo mejor es que muestre al protagonista ante un conflicto, con la doble misión de atrapar al lector y resumir el tono emocional de nuestra historia.

Vamos a ver algunos comienzos que pueden ayudarnos a conseguir este efecto:

1- A PARTIR DE UNA SERIE DE PREGUNTAS: lanzadas en general o de forma reflexiva.

2- CON UNA ANÉCDOTA.

3- TESTIMONIO.

4- DIRECTO AL CONFLICTO: ACCIÓN PURA Y DURA.

5- A TRAVÉS DE UNA CARTA.

6-USANDO EL DIÁLOGO DIRECTO.

El lector actual huye de los comienzos “meteorológicos” (Llovía y hacía frío… Hacía un sol precioso…) y también del comienzo clásico: descripción del protagonista, sus orígenes y su rutina diaria (Nació en un barrio humilde, pero de eso ya hace mucho… Juana se levantó, preparó el café, comió un par de tostadas y se vistió para ir a trabajar…). Otros ejemplos de errores a evitar:

Hubo una vez que… Hace mucho tiempo… En un pueblo perdido… En una preciosa mansión… Simplemente eran felices… Vivían rodeados de un bosque…

EL FINAL

Hay finales tan originales que son escritos para comenzar el relato. En este caso, hablamos de un Flashforward (alteración de la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al futuro). Es un recurso potente pero que ha de ser manejado con cuentagotas. Si comenzamos con un crimen, una despedida o una ruptura, el lector ya estará enganchado para continuar leyéndonos, pensando: “¿Qué? ¿Me van a dejar así?”

Otras veces, el final es una explicación que cierra la historia recurriendo al Flashblack (alteración de la secuencia cronológica de los hechos que se están narrando, trasladándose repentinamente al pasado donde se suceden acontecimientos anteriores al presente de la acción), y es así y ahora es cuando encontramos el sentido a la historia. El flashback, al igual que el flashforward, ha de ser utilizado con mesura.

En general, los finales que cierran de forma cronológica la narración (sin flashbacks ni flashforwards) tienen una máxima: todo efecto es una conclusión lógica de una causa.Y esta causa debe ser conocida por el lector, o al menos, esbozada, para que no se sienta “atracado” por sorpresa en el último párrafo.

En el relato nada debería suceder por azar, y cuando esto suceda, debe ser porque así lo hayas elegido, y has de remarcar que la casualidad juega un papel relevante en la historia. Porque la suerte o el azar pueden ser con secuencia de una cadena de acontecimientos cuyas causas que los ponen en marcha desconocemos, pero en literatura, si el resultado es inverosímil o poco coherente, si la situación se resuelve de manera “milagrosa” o un personaje cambia de actitud o pensamiento sin que un acontecimiento provoque dicho cambio, el lector se sentirá engañado.

Por supuesto que puedes hacer que tus personajes actúen por impulsos, hacerles tener reacciones imprevistas… pero asegúrate de dejar claro que los personajes se comportan así por un motivo que les hace ser así. Igual sucede con las situaciones. No puedes resolver un asesinato sin haber hallado todas las pistas, pasito a pasito y siguiendo una sucesión coherente de acontecimientos. Queda fatal sacar unas de la manga en el último instante para cuadrar algo que no has sabido resolver. ¡No tomes el pelo al lector ni lo tomes por idiota!

El lector se enfada con los: de repente, de pronto, en un momento dado… Tampoco le gustan las soluciones oníricas (Se sintió aliviado al descubrir que todo había sido un sueño) ni psicóticas (Todo había sido producto de su imaginación). Sin embargo, siempre será susceptible del flechazo literario…