Orfanato para padres

Por: Tery Logan

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Lucas Puig tiene sólo siete años y es el promotor de esta cooperativa infantil que con apenas seis meses de vida, ya está marcando tendencia no solo en España sino por toda Europa. Cansado de los constantes castigos y de que el helado siempre fuera de limón, Lucas inició una campaña de recogida de firmas por varios colegios, así como en parques de bolas y mediatecas infantiles. “¿Sabes leer? ¿No? Bueno, es igual, firma aquí”. Su don persuasivo logró la firma de más de diez mil niños por toda España y consiguió que legalmente, sus padres fueran inmediatamente retirados al primer orfanato para padres. Los cien primeros niños que no estén contentos con sus progenitores y accedan a la plataforma social tendrán una beca del 100 % de los gastos de mantenimiento. Actualmente, se están negociando intercambios con padres de otros países cuyo estudio genético demuestre afinidad natural para que la conciliación familiar sea lo más próspera posible. Lucas afirma que no tiene prisa por conocer a sus futuros padres; tan solo le preocupa que sean buenas personas y que le traigan un hermanito. Asimismo, promete velar por los derechos de los niños que no son felices para que encuentren el lugar que les corresponde, en España, Berlín o Pekín.

Muere por leer un libro sin signos de puntuación

Por: Yara Zemo

El pasado miércoles Antoni G. L. , de 23 años de edad,  apareció muerto en su casa sin signos de violencia y con un libro en sus manos. Los primeros indicios apuntaban a una muerte natural. La autopsia reveló que la causa era falta de oxígeno, lo cual sorprendió a la familia que declaró que no tenía problemas respiratorios previos.

En la escena solo se había encontrado el libro que sostenía la víctima y la habitación se encontraba ordenada y bien ventilada, por lo que era un misterio para la policía. Tras la investigación la policía ha realizado las siguientes declaraciones: «Es sorprendente pensar que algo así podía suceder. Al parecer el libro carecía de signos de puntuación. La víctima se quedó sin aire al no realizar ninguna pausa y se ahogó. Estamos en busca del autor del libro y se va a proceder a hablar con la editorial para paralizar su venta hasta que se remedie el error. Esperamos que no haya más víctimas por este libro.»

La familia está consternada: «Sabíamos que leía habitualmente, pero quién se iba a imaginar esta tragedia.» Están planteándose denunciar a los responsables de esta tragedia: «Si hubiera estado revisado y publicado correctamente, no hubiera sucedido».

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Le crece un árbol en la axila

Por: Carlos Plaza.

Noticia increíble de vacaciones.arbol

María R. G., de 31 años, se despertó una buena mañana en su casita en el camping de Bonilla de los Molinos con una extraña sensación, se miró en el espejo y vio que de su axila salía un pequeño arbusto.

“Al principio me asusté, pero no dolía ni nada, así que decidí esperar a que se levantara mi marido”, declara la mujer.

“Lo hemos intentado cortar dos veces, pero vuelve a crecer, así que ya hemos desistido” dice su esposo. “La más beneficiada es mi hija, ahora tiene sombra allá donde va”.

La familia y vecinos del camping se han acostumbrado ya a la situación y la ven de forma muy cotidiana, aunque no deja de dar sus problemas. “Ya no puedo dormir del lado derecho, y a veces se me cansa el brazo de tanto tenerlo levantado”. Además: “No sabemos que pasará cuando volvamos de vacaciones, si tendré que pedir la baja en el trabajo o podré seguir desempeñando mi profesión”. Han pensado en consultar a un médico o científico cuando vuelvan a su ciudad, aunque “Si tiramos duele, así que ni hablar de intentar arrancarlo”.

Una noticia curiosa de la que seguiremos informando.

Vidas caninas: reflexiones en torno al perro en la narrativa contemporánea

Juan Manuel Aguilar Antonio.

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El perro nunca ha sido el animal predilecto de la literatura, y mucho menos, el de los escritores. Si tuviera que escogerse a aquel ser que ocupa ese puesto, inevitablemente, se señalaría al gato, debido al carácter de independencia y noctambulismo que representa. Sin embargo, los perros ostentan un sinfín de cualidades que la mayoría de las veces son inalcanzables para el hombre, como la lealtad, nobleza e incondicionalidad. Facultades que aprecia todo ser humano pero que en su actuar le son imposibles de mantener. Ante esta perspectiva, el perro se presenta como un ser resuelto, un animal sobre el cual no existen misterios y en el que no se materializa la incertidumbre, principal motor de la ficción, la cual ama el drama y las tramas intrincadas.

No obstante, a pesar de esta condición el perro ha tenido momentos cúspide en la obra de varios grandes escritores, tales como Virgina Woolf, Milan Kundera y Silvina Ocampo. En el que más que presentarse como un enigma, el perro se transforma en un noble compañero, que sin comprender las emociones y problemas de la sociedad, permanece junto a las personas que ama con cariño y lealtad hasta donde la brevedad de su vida lo permite.

En este sentido, el primer can del que hablaré será del cocker spaniel Flush. Mascota de la legendaria poeta Elizabeth Barret Browning, y a quien Woolf dedica una novela entera de su producción narrativa para crear una ficción en torno a su vida.

Frente esto, es importante destacar que los años que corresponden al momento histórico en el que se desarrolla esta novela son los del inicio de la revolución industrial en Inglaterra. Aquella época en que la sociedad inglesa vivió una intensa transformación estructural que cambio los medios de producción y desplazó a miles de personas del campo a la ciudad. Al mismo tiempo que volvió a las grandes urbes, como Londres, centros con una alta densidad poblacional y espacios caóticos que reflejaban una nueva era del desarrollo económico de Europa.

Es precisamente entre esas personas que terminan por instalarse en la capital que se encuentra Miss Browning, quien llevaba consigo al pequeño Flush, su fiel compañero y confidente.

De esta forma, es en ese Londres industrial que Flush entra en razón de los confusos protocolos, relaciones y aspectos que giran alrededor de la vida de los humanos, incluida su dueña, quien a menudo se ve contrariada por la tortuosa relación que mantenía con su padre, la exagerada solemnidad que trataba de ejercer la sociedad victoriana y por la gloria de una ciudad que crecía a ritmos tan acelerados que sólo eran comparables en el mismo nivel que crecían las asimetrías entre los grupos sociales de Inglaterra.

A menudo en ese contexto Flush se pregunta porque el origen social es tan relevante entre las personas, así como la riqueza que detentan o mantienen en sus bolsillos o la forma en la que saludan o beben su taza durante la hora del té. ¿Qué hay detrás de esos hechos y actos?, ¿acaso a través de ellos podemos encontrar los designios de la nobleza y la buena cultura?

Por otra parte, es más interesante la reflexión que crea Flush respecto a la necesidad de Miss Browning al momento de centrarse en su obra. Para la poeta ninguna emoción puede ser expresada sin las palabras. En contraposición, Flush llega a la conclusión de que tanto el amor, el color, la música, arquitectura, hasta la política, son olor. Aspectos y emociones que se pueden percibir por medio de su aroma, porque si de emociones se trata, y de sentir las cosas, para el pequeño cocker no hacen falta palabras que lo señalen o califiquen, sino solamente la posibilidad de sentirlas a través de su olfato.

Y es precisamente bajo esta consigna que la superioridad de Flush frente a los seres humanos es revelada, la cual reside en su capacidad de conocer el mundo a través de sus emociones, condición en la que no importa su incapacidad de poder expresarse por medio de las palabras. Ya que como menciona Woolf nadie jamás como el pequeño can conoció mejor Florencia, aún por encima de Ruskin o Georg Eliot. Además de que cuando veía taciturna a Miss Browning, afligida y contrariada por el papel social que debía ejercer, y que de alguna forma la definía, el pequeño cocker se preguntaba ¿qué tanto de eso es real? Y ¿Qué tanto de esas obligaciones en verdad representaba lo que era su dueña? Para el la solución era sencilla, acercarse a besar a su amiga, para recordarle que ese tipo de muestras de cariño al menos son reales.

Respecto a esto, y al hablar de lo complicado que puede tornarse nuestro mundo como hombres y mujeres que poseemos un lenguaje bien definido para comunicarnos, pero que somos muchas veces incapaces de expresar nuestras emociones. Podemos acercarnos al segundo can que desea abordar este texto, la cual es Karenin. La mascota de Teresa y Tomas, los protagonistas de la “Insoportable Levedad del Ser”, de Milan Kundera.

Porqué es precisamente el amor aquella emoción que más se ha abordado desde la literatura, al grado de convertirse en uno de los temas eternos de la ficción, junto con la muerte y el paso del tiempo.

Por lo que en su novela Kundera trata de abordar las dinámicas, protocolos, actos y fallas que existen al interior de una pareja de amantes. Es decir, todo lo que representa el conflicto y las debilidades típicas del amor entre dos personas, que son definidos por la desconfianza, el miedo a ser aquel que ama más y recibe menos, la aspiración a cambiar a nuestra pareja y el inevitable advenimiento de los celos, el tedio y la traición.

En relación a lo anterior, las personalidades de Teresa y Tomas son definidas por esta disyuntiva. Teresa representa todo lo bueno y noble del amor, mientras Tomas todo lo endeble. Ya que mientras ella lo ama con intensidad y desea su fidelidad, él a pesar de amarla a su manera, no puede ser leal a ese ideal.

Así, en el desarrollo de toda la novela Karenin es fiel testigo de todos los altibajos de su relación, y después del largo pasar de los años, la perrita envejece y contrae cáncer. Pronto empieza a dejar de caminar y aúlla llena de dolor por la enfermedad. Tomas y Teresa descubren que lo más humano es sacrificarla y terminar con su vida de una forma caritativa.

En las tramas perfectamente construidas por Kundera nunca hay coincidencias. Y Karenin desempeña un papel crucial en la historia. El día que ambos terminan con la vida de la perrita, poco antes del acto, Teresa descubre un pensamiento que en primera instancia puede parecer una blasfemia. El amor que existe entre ella y Karenin es mejor que el que tiene con Tomas. Y resalto, es mejor, no mayor.

Rafael Azgra presenta su saga «Crónicas de Ananta»

Por: Víctor J. Rodríguez

Rafael Azgra: “Es una saga muy personal, en la que he puesto todo mi sentimiento desde la inexperiencia, puesto que es mi ópera prima. Os invito a mi mundo, vuestro mundo.”

Rafael Azgra

Todo escritor comienza su carrera usando su imaginación para crear una historia que arrastre hacia el folio en blanco sus gustos, aficiones y pasiones. Y para ello lo mejor es que fluya la imaginación, para que las palabras salgan como una corriente imparable. Rafael Azgra ha creado un mundo en el que ha puesto «todo mi sentimiento desde la inexperiencia». Así es como deben crearse las óperas primas. Así es como ha creado las ‘Crónicas de Ananta’, una historia de fantasía épica en la que cuenta una serie de aventuras que harán pasar un buen rato a cualquier lector aventurero.

¿Cómo surgió Ananta en tu imaginación?

-Siempre me ha parecido el mundo real demasiado aburrido, así que cuando por fin me decidí a escribir una novela de fantasía, vi la oportunidad de crear mi propio mundo y compartirlo con los demás. Un día estaba aburrido en el trabajo y comencé a garabatear en un papel varios mapas y así tener un lugar donde transcurriese la historia.

Creas un mundo del que se llega a decir en las novelas que es más grande aún de lo que se muestra. ¿Eso quiere decir que habrá más continentes y lugares que explorar por estos u otros personajes?

Efectivamente. Mi intención es que muy pronto podáis ver todos el resto de Ananta y conocer a sus habitantes.

¿Cuántas crónicas de Ananta va a haber?

No hay un número determinado de entregas. No quise ponerme límites desde el principio.

Habla un poco de Jan, el indiscutible protagonista, y su peso en la saga.

Jan es, más que el protagonista, el desencadenante de todo lo que habéis visto y de lo que está por llegar.

La presencia y el peso de los dioses es importante en la historia y el universo de Ananta. ¿La religión es importante para ti?

En absoluto. Se podría decir que soy ateo, puesto que no creo en las religiones ni en las deidades que se nos ha intentado vender. Sí creo, no obstante, que hay un orden universal pero este no viene determinado por ningún Dios ni credo.

Hay un elemento que tiene una vital importancia en un momento concreto. El Kamen. ¿Puedes adelantar a los lectores algo acerca de ese material?

A ojos de la mayoría no es más que una piedra azul muy común por lo demás. Es en realidad el corazón de Tat-Hogsta, el más grande de los doce Dioses.

¿Cómo presentarías Kloster? Es un lugar de la trama emblemático.

Es el lugar de la libertad. Donde todos sus habitantes no tienen más objetivo que vivir en paz practicando su religión prohibida. Es una ciudad rica en apariencia, pero no de dinero, sino de arte y arquitectura. También es donde está el Templo, donde los sacerdotes aprenden su credo y practican sus dones, los cuales se manifiestan de diversas maneras y son atribuidos a los Dioses.

¿Hay algún lugar real en el que te hayas inspirado para su creación?

Sí, es una mezcla de muchos lugares. Por ejemplo su sistema defensivo está basado en el que poseía la antigua ciudad de Constantinopla, actual Estambul. Su arquitectura es similar a la de Europa central y occidental durante la edad media, aunque con sus diferencias e influencias de otras culturas.

En ‘Kalpana’, la primera novela, presentas una mitología propia doce dioses guerreros y con apariencia mortal. ¿Te han inspirado otras mitologías como la griega o la nórdica?

Así es. Si somos realistas, el ser humano sólo se relaciona a ese nivel con sus semejantes. Estamos en una era, en este mundo real nuestro, en la que nadie entendería el por qué de adorar animales, plantas o mezclas de ambos. También podía haberme desentendido haciendo que fuesen invisibles e intangibles, pero ¿quién sería capaz de creer en algo que no se puede ver ni sentir?

En esa primera parte Jan y Canda, rodeados de otros personajes, viven un puñado de aventuras coronado por una gran guerra. ¿Cómo tomó forma en tu mente la disyuntiva entre los adoradores de los dioses y los herejes?

Es sencillo: cambia el catolicismo por el culto a los Dioses Olvidados, piensa en la Inquisición e imagínatelo al revés, en un mundo hipotético en el cual los creyentes fuesen perseguidos y castigados a causa de su fe.

Las arpías y los gnomos tienen su impronta en la historia. ¿Qué puedes decir de su papel?

La relación con estas dos razas es muy difícil. Ninguna de las dos confía al principio en los humanos. Las arpías tienen una sociedad y costumbres incompatibles con el resto de seres de Kalpana, eso hace que sea complicado que ambos mundos se relacionen. En el caso de los gnomos -los de Gudu, puesto que también existen los de la arena y los de la selva-, son tremendamente inteligentes, con una mente más evolucionada que la humana. Son conscientes del peligro que supone para todos la estupidez del ser humano y se muestran reticentes a ayudarlos hasta que llega Jan para revivir a los doce Dioses, a los que nunca habían dejado de adorar.

Una arpía, Uzuri, tiene mucha importancia en ‘Kalpana’ y deja un legado para ‘Sangre Divina’. Sin desvelar nada, describe a este personaje en pocas palabras.

Es una guerrera. Es muy fuerte y atractiva para ojos humanos, a pesar de ser una arpía. Pero también tiene un carácter severo y siente que su compromiso con el deber lo tiene que cumplir incluso a costa de su integridad.

Otro personaje importante en esa primera historia es G’alik, querido y llorado.

El bardo. Es el padre que todos querríamos tener: sabio, divertido, valiente… Un personaje al que querer.

Ya en la segunda, ‘Sangre Divina’, el prólogo nos presenta a otro personaje llamado igual. Viendo su evolución en la historia, ¿podemos esperar más sobre él en futuras crónicas?

Mucho más. Este segundo G’alik es el protagonista de la tercera entrega, en la cual estoy trabajando muy duro. Podemos y debemos esperar cosas enormes de él, a pesar de no contar con ningún don de los Dioses.

Uno de los personajes más carismáticos es Elur, el lobo blanco ¿cuántas veces a lo largo de tu vida has deseado tener un aliado como él?

Siempre. Creo que todos nosotros hemos deseado siempre tener un amigo así, ya sea perro, lobo, gato, humano o avestruz.

En la segunda novela aparecen nuevos personajes con muchísimo peso. Concretamente, Jeph cobra un gran protagonismo, más aún con su relación con Aisha. Sin adelantar más a ningún lector, ¿veremos la evolución de esa relación?

Veremos su evolución y mucho más. Pese a sus diferencias, ambos son valientes y comprometidos. Jeph es el soldado perfecto, mientras que Aisha no se resigna a ser nada más que una princesa delicada que vive entre algodones. Tenemos mucho que ver de ellos en un futuro.

Hablemos de Gárgola. Es un personaje que atrapa, que puede enamorar y ser odiado, según la visión que le aporte cada lector.

Si te soy sincero, por tantos años que hace que te conozco, es el personaje que más tiene de mí. Si lo pienso bien, he sido duro con él puesto que le he hecho partícipe de mis fantasmas y miedos adaptados a esta historia. El resultado es Gárgola, un ser confundido y con una gran ira encerrada en él.

En ‘Sangre Divina’ también hay batallas importantes, pero juegas más con otros recursos, como la venganza personal y la lucha por el poder. ¿Con qué recurso te sientes más cómodo?

Me siento más cómodo con lo segundo. Nunca he vivido una batalla como las que describo y soy consciente de que no tiene nada que ver con lo que sería en realidad. En cambio la venganza es algo que siempre he tenido delante de mis narices. También he sido traidor y traicionado. He visto de lo que es capaz alguna gente por conseguir poder, aunque sólo fuese de puertas para adentro de casa.

Podemos enmarcar las ‘Crónicas de Ananta’ dentro del género fantástico. ¿Pensaste en etiquetas cuando las escribías?

Sí, cometí ese pecado. Desde un principio quise escribir una historia de fantasía épica. Y la historia cada vez se alarga y evoluciona más…

¿Qué autores y obras te han inspirado más a la hora de crear este mundo?

Principalmente los grandes del género en la actualidad, como Tolkien (eterno Tolkien), Rothfuss y G.R.R. Martin.

¿Qué te ayudó a la hora de crear los nombres de los personajes?

En algunas ocasiones busqué traducciones de palabras en idiomas casi desconocidos de detalles que tuviesen que ver con el personaje en cuestión. Otras veces he tomado el nombre de alguna persona que he conocido y lo he modificado. Podría decirse que fue algo aleatorio casi siempre.

¿Qué piensas del auge del género en las últimas décadas y su situación actual?

Creo que el hecho de que se estrenasen las películas de El Señor de los Anillos ha tenido una gran repercusión positiva en este género. Ha atraído a nuevos lectores y ha dejado de ser un género asociado exclusivamente al mundo «freak». La otra cara de la moneda es que cada vez es más fácil publicar, ya que la competencia es mayor. Gracias a esto estamos descubriendo a grandes autores, no sólo de este género, sino de todos.

Hablando ahora un poco más de ti, ¿cómo has contactado con la editorial Luhu?

En un principio autoedité con otra plataforma, pero quise cambiar de editorial y encontré a David López Rodríguez, que en la actualidad es mi agente. Él fue quien me puso en contacto con Luhu.

¿Cuáles van a ser tus próximos proyectos?

Ahora mismo estoy en el proceso de creación de la tercera entrega de Crónicas de Ananta. También tengo pendiente escribir una novela de ficción histórica que, casi seguro, tratará sobre los Carpetanos, un pueblo celta de la zona central de la península ibérica. Tengo muchos proyectos en mente, pero esos dos son los que seguro llevaré a cabo.

Eres uno de los pilares de Bookers, aprovechemos para hablar de la gestación de este proyecto.

Nos juntamos los tres fundadores, Ian Gómez, Tery Logan y yo, con la idea de crear un blog literario. A partir de ahí desarrollamos la idea y decidimos que queríamos convertir el nuestro en un blog de referencia para los autores noveles. La principal razón de ser de Bookers es servir trampolín para aquellos que se quieran hacer un hueco en este mundo, que no es tan sencillo.

Despídete recomendando tus novelas.

Si os gusta la fantasía, si queréis escapar de este mundo durante un rato o simplemente queréis leer algo nuevo, tenéis disponible Crónicas de Ananta. Es una saga muy personal, en la que he puesto todo mi sentimiento desde la inexperiencia, puesto que es mi ópera prima. Os invito a mi mundo, vuestro mundo.

Piensa como Sherlock Holmes…

Por: Tery Logan

Sherlock Holmes utiliza el método deductivo, un subtipo del método científico.

¿Inteligencia extraordinaria? ¿Intuición y observación sublimes? ¿Es mera ficción o podemos aprender a desarrollar estas habilidades? ¿Es su razonamiento genuino? Quizá no queramos ser detectives, pero puede que mejore nuestra vida laboral o personal. Pensar como Sherlock Holmes responde al desarrollo de una estrategia mental para llegar a un pensamiento más claro y un conocimiento del entorno más profundo. Cualquiera de nosotros, con autoconciencia y práctica, pude mejorar la percepción y resolver problemas más difíciles y desarrollar la creatividad, aumentando la observación y la capacidad de deducción lógica, alcanzando la ATENCIÓN PLENA.

Sherlock Holmes utiliza el método deductivo, un subtipo del método científico. Se parte de unas premisas para llegar a la conclusión. “Es un error capital hacer teorías antes de tener información” (Sherlock Holmes en Las aventuras de Sherlock Holmes). Las hipótesis se formulan y deben ser demostradas únicamente con las premisas de sin dejar que el azar participe. Hay que recopilar el mayor número de datos o pistas sobre un hecho en cuestión, porque la falta de información puede llevar a una conclusión errónea. El método deductivo realmente es sencillo y simple. Se diferencia de la inducción o la prueba-error y es aplicado en Matemáticas y Lógica.

HOLMES: Brillante, preciso, visionario.
WATSON: torpe, impreciso, convencional.

Si Sherlock Holmes hubiera nacido en nuestro siglo, ¿cambiaría su metodología? Observar y deducir requiere un tiempo y dedicación que no están de moda. Entrenar la mente para centrar la atención y absorber lo necesario. Propone un método de interacción con el mundo y recuerda que es la mente más serena la más poderosa.

Realmente hay pocas personas que piensen como Sherlock Holmes. Se trata, según la psicóloga Konnikova, de dos modelos de pensamiento opuestos. Uno se identifica con el de Sherlock Holmes y otro con el de Watson.

HOLMES: Brillante, preciso, visionario. Examen preciso y sistemático de los acontecimientos de que el azar nos hace testigos. Primero observa. Según Konnikova,  la inercia de nuestra masa gris es ir en contra de la buena observación.  Este sistema, más lento, riguroso, lógico y costoso, prefiere no entrar en acción salvo que lo crea absolutamente necesario. Esfuerzo consciente, agotador e insostenible

WATSON: torpe, impreciso, convencional. La mayoría de nuestros juicios son por un sistema rápido, intuitivo, reactivo, que no exige ni esfuerzo ni pensamiento consciente y actúa de forma automática. Más cómodo pero más proclive a la distorsión y al error.

Con entrenamiento podemos reprogramar nuestro cerebro para potenciar el sistema Holmes y arrinconar los hábitos perezosos, ingenuos y automáticos de Watson. Se requieren dos actitudes previas: motivación y mindfulness. Presencia constante, atención centrada en aquí y ahora. “Las personas motivadas siempre rinden mejor”.

El pensamiento reflexivo y eficaz además ayuda a desarrollar percepciones y conocimientos más claros y profundos sobre cualquier aspecto de la realidad.

¿Cómo funciona un cerebro holmesiano? Los recuerdos son el material que usa el cerebro para formar los pensamientos. Frente a una situación aparentemente irresoluble, Holmes se refiere a que no hay nada nuevo bajo el sol. Hay que recurrir a donde se forman, retienen y recuperan los recuerdos.

Hay que dedicar tiempo a codificar los recuerdos correctamente. ¿De qué sirven los datos si no los puedes recuperar cuando los necesitas? La memoria es el punto de partida de cómo pensamos, cómo establecemos nuestras preferencias y cómo tomamos decisiones. Aprender a ser selectivo y filtrar los instintos del cerebro en vez de dejar que “todo pase”. Es activar la pasividad natural del cerebro para comportarse como una esponja.

La tendencia natural a vagar es contraria a la concentración. El primer paso es observar, que es tener los sentidos activados y estar atentos. Cuando nos vemos obligados a atender a varias cosas a la vez, rendimos peor en todas, la memoria se resiente y el bienestar general también.

Es necesario volver a encauzar la atención. Es un riesgo el quedar sepultados bajo la avalancha de información por impactos al día que recibimos.

Selectividad  (estrategia), Focus, objetividad, inclusión, dedicación, humildad, aprendizaje continuo.

Pensar bien y con eficacia. Esfuerzo y capacidad humanas para pensar y resolver de una forma opuesta y menos frecuente a la que sigue al sesgo, error, parte necesaria pero parte aprendida. El pensamiento reflexivo y eficaz además ayuda a desarrollar percepciones y conocimientos más claros y profundos sobre cualquier aspecto de la realidad.

La atención puede ser parcial o plena. Es la llave que puede dar paso al estilo de pensamiento de Holmes pero puede ser la cerradura que lo impida. La capacidad para mejorar el rendimiento mental es directamente proporcional a la destinada a ampliar la capacidad para ejercer el control consciente sobre la atención.

Imagen de José María Mateos

Imagen de José María Mateos

Vacaciones entre letras

Por: Rafael Azgra y Yara Zemo

Como dice Radio futura «arde la calle al sol de poniente» y mamá te obliga a hacer una digestión de tres horas. No hay momento mejor para plantarse con un buen libro bajo la sombrilla. En Bookers, como nos preocupamos por tu diversión, queremos recomendarte algunas vías para que vivas cientos de aventuras sin moverte de la tumbona. Os aseguramos que no os acordaréis del mando de la tele ni el de la videoconsola. ¡Subid a bordo de nuestro barco bookero!

Libros clásicos de aventuras

No podemos hablar de aventuras sin mencionar a los capitanes por excelencia: Julio Verne y Robert Louis Stevenson.

  • 20-000-leguas-de-viaje-submarino20.000 Leguas de viaje submarino (Julio Verne). En esta aventura acompañarás al capitán Nemo en su odisea submarina.
  • La isla misteriosa (Julio Verne). De nuevo el capitán Nemo te brindará otra oportunidad de vivir una apasionante aventura.
  • Escuela de Robinsones (Julio Verne). El joven Godfrey se verá inmerso en una aventura en una isla desierta, con peligros y sorpresas.
  • la_isla_del_tesoroLos hijos del capitán Grant (Julio Verne). El pobre capitán se ha perdido….ayuda a sus hijos y amigos a encontrarlo con las pocas pistas que hay.
  • La isla del tesoro (Robert Louis Stevenson). Aventura de piratas y un cofre del tesoro….¿qué más se puede pedir?
  • Jardín de versos de un niño (Robert Louis Stevenson). La poesía también es para niños, descúbrelo con este clásico que hará volar tu imaginación.

Libros de misterio

Y para vosotros que os gusta el misterio…

  • los_cincoLos cinco (Enid Blyton). Amplia colección de libros donde 3 hermanos, su prima y su perro correrán asombrosas aventuras.
  • Los tres investigadores (Alfred Hitchcock). Serie de novelas donde tres amigos resolverán innumerables misterios.
  • Pesadillas (R. L. Stine). Temblarás de miedo con esta serie de libros donde los fantasmas y los monstruos no son un tema tabú.

Los más entrañables

Preguntad a los más mayores que vosotros y veréis que al mencionar estos títulos sus ojos volverán a brillar como los de un niño. En esta sección no pueden faltar autores como Michael Ende y Roald Dahl.

  • momoMomo (Michael Ende). La pequeña Momo lucha contra el tiempo y los hombres grises, junto a su compañera la tortuga Casiopea.
  • La histora interminable (Michael Ende). Fantasía, aventuras, superación…un libro que te enseñará que en las novelas puede estar tu mejor amigo.
  • James y el melocón gigante (Roald Dahl). Un niño encuentra el escape a su infelicidad a través de la fruta (tomad nota).
  • la_historia_interminableCharlie y la fábrica de chocolate (Roald Dahl). Aunque hayáis visto la película, no dejéis de leer el libro, lo devoraréis.
  • Matilda (Roald Dahl). La pequeña Matilda descubre que tiene poderes asombrosos, ¿queréis saber cuáles son?

Libros de ciencia ficción

Y para los que preferís este género, no pueden faltar títulos de Isaac Asimov, H. G. Wells, Mark Twain y Orson Scott Card.

  • el_juego_enderYo, robot (Isaac Asimov). Nuestro protagonista no confía en los robots. Y con razón. No te pierdas este título donde se establecen las bases de comportamiento de los robots.
  • Fundación (Isaac Asimov). Saga de libros futuristas donde una vez más los robots y la tecnología están presentes.
  • La guerra de los mundos (H. G. Wells). Los marcianos nos atacan….¡cuidado!
  • la_guerra_mundosLa máquina del tiempo (H. G. Wells). Una búsqueda de respuestas en el tiempo, plantea a nuestro protagonistas nuevas preguntas. Acompáñale en su viaje a un futuro donde los Morlocks controlan tus sueños y el miedo.
  • Un yanqui en la corte del Rey Arturo (Mark Twain). Viajar al pasado por un golpe en la cabeza puede traer problemas, ¡ten cuidado con lo que haces!
  • El juego de Ender (Orson Scott Card). Nuestro protagonista es entrenado para luchar contra los «insectores», a través de un videojuego, pero nada es lo que parece.

Aunque muchos de estos títulos tienen versión cinematográfica, no caigáis en la tentación y conocer la versión escrita, que siempre será mucho más completa y dejará volar vuestra imaginación. Esperamos que entre todos estos títulos hayáis encontrado el que más se ajuste a vuestros gustos. ¡No dejéis de leer y Bookear!

 

Desirée Bogado presenta su novela «Morir de Amor»

Por: Víctor J. Rodríguez

Desirée Bogado: “La novela no es autobiográfica, pero sí hay mucho de mí en Lucía”

Desirée Bogado

Desirée Bogado

Charlamos con la autora de “Morir de amor”, una novela romántica que narra la historia de Lucía, una mujer luchadora que ha de reconducir su vida tras su divorcio. Aficionada (y ahora autora) del género romántico, nos cuenta una trama llena de sensaciones con las que todo el mundo se sentirá idenficiado en algún momento.

«Morir de amor», tu ópera prima. ¿A partir de cuándo empezaste a darle forma?

Tras mi divorcio comencé a escribir lo que hoy en día es “Morir de amor”. No pensaba en escribir ninguna novela, simplemente me dejé llevar por la historia que narraba Lucía. Poco a poco fue tomando forma, hasta convertirse en una novela romántica y dramática, bajo mi punto de vista.

A lo mejor estoy equivocado, pero… ¿cuánto hay de autobiográfico en esta novela? y ¿cuánto de ti hay en Lucía, la protagonista?

La novela no es autobiográfica, pero sí hay mucho de mí en Lucía. Ese sueño del “amor novelesco” y a la vez el miedo a amar, las ganas de comenzar una nueva vida… Creo que cuando narras una historia, es inevitable que los personajes  tengan rasgos personales tuyos; siempre llevan un pedacito de ti.

Dicen que el dolor propio es la mejor inspiración. Los capítulos están llenos de vibrantes sensaciones. ¿Cuál fue el más espontáneo a la hora de escribirlo?

No podría concretarte. Sin duda, toda la historia de amor entre Lucía y Onur fue espontánea. Ellos mismos te hacían narrar su experiencia fácilmente y a la vez experimentar cada una de las emociones y sensaciones que ellos vivían mientras su historia iba cobrando forma.

Una parte muy empática es aquella en la que Lucía habla sobre la Nochebuena. «Me encanta la Navidad, las cenas de familia…, pero este año las disfrutaré más porque podré ser yo misma». Es un fragmento que puede identificar a muchos lectores con el personaje, ¿no?

Creo que sí. Las ganas de Lucía por mostrarse como realmente es, sus ganas de vivir la vida como ella anhela, sin miedo al qué dirán, es algo que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. La novela, en su totalidad, intenta eso: que el lector se identifique lo máximo posible, ya que es una historia que puede ocurrirnos a cualquiera. Nada de ficción, únicamente la vida misma.

 El uso de la primera persona siempre ayuda a crear ese vínculo lector-personaje-autor. ¿Tu idea original siempre fue usar esa primera persona en toda la narración?

Sí, totalmente. Escribir en tercera persona me resulta realmente complicado. Siempre necesito la primera persona para poder narrar, porque puedo llegar a meterme en la piel del personaje y sentir como él o ella en cada circunstancia. Aparte, te doy la razón en que es la mejor manera de crear ese vínculo lector-personaje-autor que comentas. Si el autor se mete de lleno en la piel del personaje, al lector le será más sencillo hacerlo a su vez.

El momento en el que Lucía lee el documento del juzgado es desgarrador. He conocido casos en la vida real similares. ¿Qué puedes contarle a quien no ha leído el libro acerca de lo que se va a encontrar en ese fragmento?

Lo que va a encontrar es desconcierto, dolor y desesperación. Lucía se encuentra en la situación que más temía en su vida y el pánico se apodera de ella totalmente. El dolor a perder esa batalla la lleva a un caos de emociones a las que tendrá que hacer frente y, sobre todo, necesitará una gran dosis de fuerza para conseguirlo.

Sin destripar nada, ¿qué nos puedes decir también acerca de la relación con Onur? Es uno de los temas más interesantes de la historia.

Onur es a lo que más teme y a la vez desea Lucía. Será la batalla entre sus sentimientos y su razón la que la hará decidir qué tipo de relación es por la que se decantará. No puedo contar más.

Hablando de ti ahora, citas a Julia Quinn, Judith McNaught, Julie Garwood y Kathleen E. Woodiwiss como tus principales referentes literarios. Háblanos de qué te han aportado principal y brevemente cada una.

Sin duda cada una de ellas son las responsables de mi afición a la literatura romántica, a la regencia inglesa o la literatura escocesa. Mientras Julia Quinn me ha aportado el sentido del humor en la novela, de Kathleen E. Woodiwiss me he quedado con los amores complicados e imposibles que ella narra. De Julie Garwood he obtenido el amor a la intriga y suspense y de Judith McNaught… complicado responder. Es puro sentimiento y emociones, las historias de amor más impactantes.

Dices que eres fiel seguidora de las novelas románticas. ¿Cuál es tu romance literario fetiche y por qué?

Cualquier novela que tenga que ver con la Regencia inglesa o la Histórica escocesa son mis debilidades. ¿Por qué? Quizás porque las autoras que leí me hicieron sentir como propia cada una de sus historias, era como vivirlas en realidad. Aparte que son dos épocas que me encantan. Las novelas que hablan sobre la aristocracia inglesa y todas sus normas, y todo lo que tenga que ver con la Highlands y sus clanes, es pura obsesión.

Ahora, ¿cuáles son tus próximos proyectos? ¿El amor seguirá siendo protagonista?

El amor siempre seguirá siendo el protagonista de mis novelas. No descarto escribir suspense o novela negra, siempre y cuando el amor sea el hilo conductor de la historia. Mi segunda novela ya está en marcha. Será temática actual, como “Morir de amor”, aunque la historia no tiene nada que ver, ya que tendrá algo de suspense. Pero después quiero arriesgarme a escribir sobre Regencia  e Histórica escocesa, que es lo que verdaderamente me gusta, como ya te comenté anteriormente.

Alicia cumple 150 años

Por: Tery Logan

Se nos hace mayor. De género surrealista y escrito en 1.865 por Lewis Carroll (seudónimo del escritor y matemático Charles Lutwidge Dodgson) “Alicia en el país de las maravillas” es un cuento aparentemente escrito para niños por su fantasía y sencillez que guarda un trasfondo filosófico, psicológico e incluso metafísico.

En la época victoriana imperaban las clases sociales, el orden y las reglas, y Carroll se propuso satirizarla de forma indirecta y divertida a la vez, con burlas y paradojas a través de geniales diálogos que invitan al lector a la reflexión sobre la absurda moral de una sociedad previsible y autoritaria. “Comienza por el principio y luego continúa hasta que llegues al final. Entonces para”. “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí”. “¿Quién decide qué es lo apropiado? ¿Y si decidiesen que ponerse un salmón en la cabeza lo usarías?”

Excepto Alicia, el resto de personajes son dispares y caricaturescos. Mientras que nuestra protagonista representa la excepción a los niños de su época (obligados a guardar las formas y estudiar muchas horas y leer textos aburridos) porque aún con la misma inercia, se rebela y cuestiona porque es curiosa e inconformista, el resto toma el té a la misma hora cada día porque sí, la juzgan por sus opiniones, deliberan sobre su vida en un juicio sin orden ni concierto y hasta ordenan cortarle la cabeza por oponerse a la Reina de Corazones (personaje egocéntrico y autoritario que parodia el carácter de la reina Victoria I).

En el país de lo absurdo, los sueños se cumplen. Pero este viaje que emprende hacia sí misma al caer por el agujero cuando persigue al conejo blanco, no es fácil. Abandonar el círculo de confort hace que perdamos la identidad, que hagamos introspección y dudemos de nuestra propia “realidad”. Lo extraño siempre es lo desconocido, aquello que vulnera y altera nuestra identidad. Y lo que nos rodea, aún siendo aburrido, previsible y sin interés, nos hace entrar en conflicto con el entorno, con los demás y, peor aún, con nosotros mismos.

Alicia no se reconoce a sí misma en lo que ocurre, porque el punto de partida es el desconocimiento, el desconcierto y el rechazo a lo ajeno. Su mundo se pone patas arriba y ella debe adaptarse, olvidando lo aprendido para interpretar cada hecho o situación por primera vez. Cuando Alicia regresa, tiene las ideas claras. Ahora más consciente y libre, encuentra la persona que quiere ser y no la que se espera que sea.

Durante el proceso, se pone de manifiesto la soledad, la dificultad de dialogar con otros personajes y la falta de empatía. Cuando la comunicación se rompe, fruto de tensiones, los grupos sociales y los individuos se separan y ven a los otros como extraños en vez de cómo semejantes y se convierten en amenaza. También se hace evidente la ansiedad, la conducta paranoica y la exigencia exagerada que a la que se nos somete desde niños y que se prolonga hasta la etapa adulta. La inmediatez, la impaciencia de querer obtener el fin sin recurrir a los medios y el vacío existencial nos alejan del presente y del verdadero yo. Es el malestar por lo que se ha perdido y angustia por lo que se puede perder: la patología psíquica de nuestro tiempo. “Llego tarde. Llego tarde. Una cita muy importante. No hay tiempo. No puedo decir hola ni adiós. Llego tarde. Llego tarde”.

“Alicia en el país de las maravillas” nos deslumbra y alumbra con la conexión entre dos mundos paralelos. El real, que parece lógico y coherente y que al ser cuestionado, se desmorona; y el absurdo e ilógico, que se rige por las formas matemáticas y la verdadera lógica, que es donde los deseos se cumplen.

Duda de toda certeza e interrogante, cuestiona toda norma y la ausencia de ella. ¿Dónde te quedas? ¿Qué realidad vivimos y quiénes somos realmente? ¿Por qué, por qué, por qué? Quizá, 150 años después, sigamos buscando las mismas respuestas que Alicia y que aún nadie ha encontrado…

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Imagen de John Tenniel

Un paseo por la Feria del Libro

Por: Carlos Ortega Pardo

Visita semestral a Madrid. Tras ingerir buena parte de la producción de Mahou para este 2015, y aunque la abrumadora oferta nocturna de la capital no está, ni mucho menos, agotada, mi excelente anfitrión y yo decidimos correr —es un decir— al búho más próximo y encaminarnos de vuelta a nuestra base de operaciones, sita en el combativo corazón del barrio de Aluche. Probablemente porque de pronto nos hicimos mayores, consideramos más sensato recogernos que guardar una kilométrica fila de horteras anabolizados con tal de acceder a un trasudado after, previo abono, para más inri, de sendas entradas a precios muy poco populares.  A resultas de todo lo cual, la mañana del domingo nos encuentra levantados a una hora prudente y haciendo gala de un frescor desacostumbrado. Tras un frugal desayuno y varios transbordos —entremedias de los cuales descubro, no sé si más asombrado que horrorizado o a la inversa, el antiestético patrocinio al que el Excelentísimo Ayuntamiento entregara en su día la icónica Puerta del Sol—, nos llegamos al Parque del Retiro, donde, como siempre desde hace décadas, se ubica la Feria del Libro. Un rutilante sol primaveral se engolfa en acariciar las turgencias de las numerosas y semidesnudas odaliscas yacentes —me explico, guiris de buen año tiradas en el césped—, en cuya gozosa contemplación nos detenemos lo justo y necesario antes de zambullirnos en el populoso torrente humano que fluye entre las dos largas hileras de casetas.

Más que los libros en sí, el gran atractivo de la Feria es, no cabe duda, la proliferación de rostros conocidos en el trance, me figuro que penoso para la mayoría, de firmar ejemplares. No tardamos, de hecho, en topar con el —muy merecidamente— renombrado Javier Marías, brindando su reciente Así empieza lo malo a media docena escasa de damas que, como él, empiezan ya a dejar atrás la mediana edad. Casi enfrente, una cola exponencialmente más larga denota la presencia del agresivo youtuber (sic) Auronplay; disparidad de interés público que me abstendré de valorar, toda vez que desconozco la obra de este último. En tal ignorancia aspiro, por cierto, a permanecer.

Análoga multitud se congrega en torno al fotogénico superbestseller  Joël Dicker, presentando —supongo— un nuevo aborto sobredimensionado cuyo abracadabrante argumento tranquilizará las conciencias de miles de lectores, renovada su fe en la ficción de la literatura comercial inteligente. Muy distinto pinta el panorama para un poeta competente —palabras del propio Marías, y de su criterio me fío— como Luís García Montero. Porque su rúbrica parece concitar el mismo interés que su candidatura por IU en las últimas elecciones autonómicas. La derrota continúa dibujada en un rostro ya de por sí melancólico.

Alegra ver a dos paisanos, Rafael Chirbes y Manuel Vicent, cada uno a su manera, ejemplos ambos de que esta tierra de mis pecados puede ofrecer al mundo otra cosa que paella mixta y corrupción política. Nuestro jolgorio se dispara con el hallazgo de un Fernando Arrabal lo bastante sobrio como para garabatear dedicatorias, aunque no tanto como para apercibirse portador de dos pares de gafas. En su defensa se puede alegar que uno de ellos es de sol y que, habida cuenta de su vocación retadora, no sería aventurado pensar que se trata de un efecto buscado.

Pasamos frente a Rosa Montero y Almudena Grandes, separadas en la Feria por distancia física equiparable a la ideológica y estilística existente entre estas dos veteranas escritoras de carácter, haciendo de sus respectivas columnas en el País Semanal un producto meramente intercambiable, decisión que, pese a comprenderla, no comparto. Metidos en ocurrencias editoriales cuando menos curiosas, muy oportuna resulta —oportunista incluso, habrá quien matice, y no sin razón— la del preclaro genio mercadotécnico que ha sacado a la cegadora luz de este domingo reventón Por qué las cosas pueden ser diferentes, de Manuela Carmena, ignorado —publicado, que diga— hará cosa de un año y que, a raíz del sorprendente éxito electoral de su autora, se está vendiendo como churros. Alrededor de la caseta en la que la presumible futura alcaldesa de Madrid estampa su solicitadísima firma se arremolina una muchedumbre tal que hasta se requiere la presencia de azafatos con chaleco reflectante a fin de ordenar el tráfico. Insisto, bravo por el editor. Todo un tiburón.

No anda particularmente atareado, por el contrario, el interesante narrador y sensato articulista Javier Cercas. Quizá por su condición de catalán —de adopción— no nacionalista —ni de un signo ni del otro—, y es que la tibieza se paga cara en este país nuestro de caínes apasionados. Hablando de lo cual, José Javier Esparza luce el parche de los domingos y Pío Moa dedica su último mamotreto revisionista. Ambos tienen su público, porque de todo ha de haber en la viña del Señor. Aunque no tan nutrido, qué más quisieran, como el que se agolpa ante el stand ocupado por El Gran Wyoming, coco luciferino de aquéllos, a la vez que —probablemente, entre otras cosas, por eso mismo— uno de nuestros mayores líderes catódicos de opinión.

Llegados a la carpa de grandes firmas, nos choca el envidiable estado de forma del Jon Bon Jovi, o poco menos, de las letras patrias, un Arturo Pérez-Reverte que en absoluto aparenta los 63 palos que con tanta donosura carga a cuestas. Bronceado nuclear, refulgente la sonrisa fachendosa. Nervudo todo él como maroma de velero.

Poco antes, y exhibiendo un perfil manifiestamente más bajo, hemos visto al reputadísimo Antonio Muñoz-Molina dedicar su reciente Como la sombra que se va. Su esposa, la simpática Elvira Lindo, ocupa una caseta algunas decenas de metros atrás. Todo queda en la familia.

Por fin, exhaustos tras más de dos horas deambulando bajo el ensañamiento solar, coincidimos en que ha llegado el momento de rehidratarnos con unas cañas como sólo en la villa y corte saben tirarlas. Y, ya que estamos, apretarnos unos huevos rotos. Que para luego es tarde.

Imagen de Abhi Sharma

Imagen de Abhi Sharma