Escribir es terapia

Por: Gabriel Ramos

Escribir tiene muchos beneficios, entre otros podemos encontrar que obliga a verbalizar lo que nos ocurre, tanto de manera externa como en nuestro interior. El poner por escrito y en palabras lo que nos ocurre o lo que imaginamos lo cosifica, lo hace real, le da un orden y lo delimita. Cuando plasmamos estos pensamientos abstractos y los bajamos al papel, quedan enmarcados, nos liberan, por lo que nos sentimos menos prisioneros de nuestros propios pensamientos. El escribir nos permite tomar distancia de nuestros pensamientos cuando los ordenamos y organizamos, al mismo tiempo esto nos ayuda a reflexionar y a tratar de encontrar solución a los problemas que se nos presentan.

    La escritura terapéutica nos brinda la posibilidad de acceder a nuestro natural potencial creativo así como a descubrir nuestras emociones y pautas de pensamiento inconscientes. Con lo anterior se contribuye a reducir el estrés mental, reforzar la autoestima e incluso a fortalecer el sistema inmunológico. En definitiva, se pueden conseguir beneficios tanto a nivel psicológico como a nivel físico en general.

 

    Se pueden diferenciar tres procesos en la realización de esta terapia.

  1. El primero o de pre-escritura, mediante el cual el terapeuta asesora al receptor de la terapia para encontrar los medios y las formas de desarrollar su trabajo de escritura
  2. Es el proceso de escritura en sí mismo, el cual configura la catarsis de la terapia, donde el receptor de la terapia libera sus emociones y pensamientos en el papel
  3. El proceso o de lectura, que consiste en analizar e interpretar lo escrito.

En los tres procesos mencionados tienen lugar actividades terapéuticas como el ordenamiento, la identificación, el reconocimiento y la regulación de emociones, sentimientos y pensamientos. Encontramos funciones relacionadas con la reflexión y autorregulación emocional que nos permiten, como testigos, observar nuestros propios miedos, obsesiones, fobias, traumas, prejuicios, valores, etc.

Escribir experiencias traumáticas, un diario personal de auto-exploración, nuestros sueños, poemas, relatos, una carta imaginaria a un amor del pasado o la simple escritura automática e instintiva nos pueden ayudar a saber más de nosotros mismos, a cambiar patrones de pensamientos, a transformar lo negativo en positivo, a realizar nuestra creatividad e imaginación dando forma a la experiencia, entregando, en resumen, sentido ético y estético a nuestra vida.

    Desbloqueo emocional: Al igual que en el acto de hablar cuando escribimos realizamos un ejercicio cuya dirección camina desde dentro hacia fuera. De esta manera liberamos lo que llevamos dentro, efectuamos un desbloqueo emocional muy intenso ya que nos adentramos en regiones de la mente que necesitaban un lenguaje para ser manifestadas y, por consiguiente, reconocidas. Al hacer consciente lo inconsciente logramos sanarnos, lo que antes era un miedo irracional o una acción neurótica y compulsiva puede convertirse en un hecho cuyas causas quedan desveladas y así accedemos a comprender el origen latente del bloqueo.

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Imagen de Pixabay

    ALGUNOS EJEMPLOS DE ESCRITORES QUE A TRAVÉS DE LA ESCRITURA RESOLVIERON PADECIMIENTOS Y SITUACIONES TRAUMÁTICAS:

    Jorge Luis Borges, escritor argentino, escribió su magistral relato, “Funes el memorioso” como consecuencia de un problema de insomnio. Borges confesó que –tras escribir ese texto- se liberó del insomnio. Utilizó la escritura como una vía de auto-terapia mediante la cual logró dar salida a las causas que producían su trastorno del sueño.

    Isabel Allende, la escritora chilena cuenta que su novela “Paula” le ayudó de manera significativa ante el dolor que le causó la enfermedad terminal de su hija. Dice que escribir esa novela le salvó la vida. También expresó que frente a la muerte de su hija, lo único que le permitió no hundirse en la depresión y la tristeza fue escribir lo que le sucedía en ese momento y hablar de su vida, de su hija y de todos los dolores y emociones que vivía durante esa terrible experiencia.

    Dorothy Allison, escritora estadounidense cuyos textos se basan en temas como abuso sexual, abuso infantil, acoso escolar, feminismo y lesbianismo, describe cómo su texto “Bastardo fuera de Carolina” (Bastard out of Carolina) expresa su necesidad de contar su historia de cómo ella fue abusada a los cinco años por su padrastro.

    Junot Díaz, escritor dominicano y estadounidense, ganador del premio Pulitzer y autor de “Drown”, señala que escribir le permitió volcar en ella las pérdidas que vivió a causa del colonialismo, la emigración y la pobreza y el dolor por la enfermedad de su hermano.

    Jay Neugeboren, autor estadounidense en “Imagining Robert: my Brother, Madness and Survival” relata cómo la escritura lo ayudó a entender sus sentimientos en relación a la enfermedad mental de su hermano.

    James Ellroy, escritor estadounidense, autor de las novelas en las que se basan los éxitos cinematográficos L.A. Confidential y La Dalia Negra en “My Dark Places: an L. A. Crime Memoir”, dice que él se convirtió en escritor debido al asesinato de su madre.

    Kenzaburo Oe, escritor japonés. Es el segundo japonés ganador del premio Nobel de literatura, en 1994. Fue profesor visitante de El Colegio de México de marzo a julio de 1976. En la novela “A Healing Family”, escribe a partir de la situación traumática vivida por su familia: el nacimiento de su hijo Hikari con discapacidad.

    Alice Walker, escritora afroamericana y ganadora del premio Pullitzer, deviene escritora a partir de sus profundas depresiones producidas por la ceguera parcial que su hermano padece a causa de un accidente del cual sus padres la hacen culpable.

    Janet Frame, quién fue una novelista, escritora de cuentos y poeta neozelandesa,  tuvo una infancia con violencia por parte de su padre, sufrió la muerte por ahogo de dos hermanas, y estuvo mal diagnosticada con esquizofrenia en Nueva Zelandia. Este diagnóstico la llevó a estar ocho años internada y recibir más de doscientos tratamientos de electroshock. Continuamente escribía y un día mandó su trabajo a un editor; este hecho le permitió salvarse de ser sometida a una lobotomía ya que logra ganar el primer premio.

    Imre Kertész, escritor húngaro. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 2002 y sobreviviente de los campos nazis, dice ante la pregunta ¿Qué soy yo?, que sólo encuentra una respuesta […] no poseo otra identidad que el escribir.

También los poetas Joan Margarit, Antonio Machado, José Ángel Valente, Jorge Manrique,… utilizaron la escritura para salvarse a sí mismos de su propio sufrimiento ante la muerte de un ser querido. En definitiva, experiencias traumáticas y padecimientos que son enfrentados en el papel, comprendidos, liberados.

    Una liberación: La escritura expresiva no sólo ayuda a los pacientes de algunas dolencias graves, sino que beneficia a personas con traumas psicológicos. Las palabras escritas permiten comunicarnos con los demás y también con nosotros mismos. Esta práctica alivia de alguna manera los dolores del cuerpo y cierra las cicatrices del alma.

 

 

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Redescubriendo a Tarzán

Por: Victor J. Rodríguezta1edh4

El disfrute da la película que este verano devolvió al hombre-mono a la actualidad, ‘La leyenda de Tarzán‘, hizo nacer en mí un enorme interés acerca del personaje creado por Edgar Rice Burroughs en 1912. Es por ello que me decidí a leer la primera de las 27 novelas del personaje. También he decidido leer algunas de sus historias de cómic, pero aún no he tenido ninguno en mis manos.

Y a continuación citaré contenidos del argumento que pueden fastidiar a quienes estén pensando en leerla próximamente.

6a00d8341d6d8d53ef01538f63ed09970bEn estos 104 años desde que se publicó ‘Tarzan of the Apes’ se ha escrito mucho acerca de este libro, por lo que no voy a descubrir al mundo gran cosa…pero para los que no la hayáis leído os diré que es una obra muy interesante. Contiene una importante carga sociológica, aventuras, romance y una radiografía de cómo era el conocimiento de la época acerca de los simios y la visión de los indígenas africanos. Hay que leerla olvidando todo lo que uno sepa acerca del rey de la jungla. Para mi sorpresa, no aparece, al menos en esta primera historia, la célebre llamada, no salta de árbol en árbol con lianas, lo hace de rama en rama, y no viste taparrabos hasta bien avanzada la historia, sino que va desnudo hasta que le quita sus ropas a un indígena después de observar a su tribu y matarle. Además, no se queda con su amada Jane, de momento.

Pero lo que más me ha gustado descubrir es la tremenda fuerza y agilidad que desarrolla Tarzán (que significa piel blanca en el idioma de los simios de su tribu) al vivir con enormes gorilas. Crece como un cachorro débil, menos ágil y con escasa velocidad que sus compañeros de juegos. Sin embargo, desarrolla su intelecto más hábilmente que los simios y, al llegar a la madurez, es casi tan fuerte como ellos, siendo más que cualquier humano corriente. Además, desarrolla una enorme destreza con el cuchillo, un trozo de cuerda y el arco (que roba a los indígenas) a la hora de matar a otros animales y humanos.

Y es que Tarzán demuestra tener un gran amor por la jungla, un conocimiento exhaustivo del comportamiento de todas las especies de animales que habitan en ella y un salvajismo brutal, aspectos que dan un trasfondo muy poderoso al personaje. Avanzada la novela empieza a matar indiscriminadamente a miembros de una tribu indígena que se instala en el territorio de su tribu, a raíz de que el hijo del jefe mate a su madre adoptiva. A partir de ahí, observa y atemoriza a sus habitantes, convirtiéndose en un espíritu malvado para ellos. También mata a cualquier bestia que se cruza en su camino, como leones y gorilas de su propia tribu, si la situación lo requiere. Es, pues, un rey de la jungla que se impone con la sangre.

f281171b39724a29617c72a34cde4d98Un aspecto que me ha sorprendido ha sido ver cómo aprende a leer. Observa libros de ilustraciones que encuentra en la cabaña de sus padres y comprende que las líneas que hay bajo los dibujos, “con formas de bichos” indican el nombre de esa imagen. Más adelante comprueba que algunas líneas se van repitiendo debajo de otras imágenes. De ahí pasa, con mucho tiempo y paciencia, a aprender a leer inglés sin problemas, pero no a hablarlo, porque no tiene a nadie con quien conversar. Un método que creo que el mundo de la enseñanza habrá puesto en dudas desde el año de publicación del libro.

Otro dato curioso es que el autor, el señor Burroughs, incluía en las rutinas de los gorilas la caza de animales para su subsistencia. Los gorilas son vegetarianos, como mucho pueden comer algunos insectos, pero no cazan a otros animales. Me imagino que en 1912 no se conocía tanto acerca de la dieta de estos simios. O el propio Burroughs no lo sabía.

Tengo que reservar el final para hablar del trato a los indígenas y a la mujer. Hay que entender que en el momento de la publicación no había terminado la época colonial. Las potencias mundiales aún pensaban que los negros eran inferiores a los blancos y que África debía ser controlada. Igual que pasa con ‘Tintín en el Congo’ y ‘Tintín en América’, la novela está llena de una falta de respeto hacia las tribus africanas. El propio Tarzán llega a decir, cuando marcha hacia el mundo civilizado en busca de Jane, que matará a cualquier negro que se ponga en su camino “porque son negros”.  Sobre Jane, no solo es una damisela en apuros, sino que es comprada, literalmente, por un millonario para saldar una deuda económica de su padre. No voy a tachar la novela de racista, ni sexista, sino como una obra de su tiempo.

Independientemente de estos detalles, la recomiendo a todo el que esté interesado en saber el origen real de un personaje icónico en la cultura popular y, de paso, disfrutar de un puñado de aventuras y capítulos entrañables.

 

Imágenes extraídas del blog del autor.

Conoce a Alziur Pérez

¿Cómo empezaste a escribir? ¿Recuerdas ese momento?
Empecé a escribir por casualidad: estaba viendo una serie de televisión y uno de los protagonistas, que era periodista, decidió empezar a escribir un libro. La cuestión es que estaba completamente estancado porque no se le ocurría nada sobre lo que escribir, entonces yo pensé que tenía muchas ideas, historias de ficción que iban y venían sobre las que podría escribir. Al día siguiente me senté delante del ordenador, y ahí empezó mi camino como escritora.
Cuando se lo conté a mi madre me dijo que ya de pequeña escribía cosas, así que supongo que fue retomar un hábito completamente olvidado.

¿Por qué elegiste este título? ¿Cuáles otros barajaste?
Porque creo que “dos días” explica a la perfección el contexto en el que se ambienta la novela. Representa el hecho de cómo muchos solo disfrutamos los fines de semana, dos días en los que podemos hacer lo que verdaderamente nos gusta, disfrutar de la vida.

¿Eres autor de editorial o de autopublicación y por qué?
De autopublicación. Supongo que estaba ansiosa por ver mi novela en papel, que fuera algo tangible. Lo cierto es que ahora estoy tratando con agentes literarios porque me gustaría colaborar con alguna editorial, pero es un proceso lento. De todos modos tendré paciencia.

¿Qué tipo de lector te consideras? ¿Convencional de papel o innovador de ebook?
Convencional, aunque en según qué ocasiones una ha de ser práctica, y el ebook se convierte en una buena opción.Fotografía

¿Cómo te ves de aquí a 5 años?
Me veo con más confianza en mí misma, con mucho aprendido y mucho por aprender. Me veo orgullosa de haberme atrevido a cambiar el rumbo de mi vida, a perseguir mis sueños.

¿Qué opinión tienes de los blogs para los escritores? ¿Son necesarios como punto de partida o plataforma de lanzamiento?
Creo que son fundamentales. Cuando uno empieza se siente inseguro, tiene muchas dudas, al menos ese era mi caso, por lo que leer las experiencias de otros que ya han dado ese paso son de gran ayuda.
Por eso ahora hablo sobre estos temas en mi blog, quiero ofrecer toda la ayuda posible a aquellos que empiezan, pues tengo la ventaja de que hace poquito empecé como ellos, y aún tengo frescos en mi memoria cada uno de los pasos que he dado, acertados o no. Espero que mi breve experiencia les sirva de algo, por poco que sea.
¿Cuántas horas le dedicas a la semana a escribir?
Ahora poco, solo escribo los blogs, relatos breves y pequeños post que publico en mis redes sociales. El lanzamiento de mi primera novela requiere de mucho trabajo.
Comenzaré a escribir mi segunda novela en septiembre, no dejará indiferente a aquellos que hayan leído “Dos días”.

¿Amazon sí o Amazon no?
Amazon SÍ, siempre sí. Los ojos están en Amazon, por lo tanto, si quieres que te vean debes ir a donde estén los ojos.

¿Para cuándo una presentación que no sea en tu provincia? ¿Te atreverías?
Por supuesto que me atrevería. Cuando surja, ya sea porque yo lo busque o porque se me ofrezca la oportunidad, será más que bienvenida.

¿A quién elegirías de prologuista para tu próximo libro?
Me gustaría que fuera alguno de los escritores a los que admiro, que haya leído mi novela y le haya gustado de manera sincera. Sería todo un honor.

¿Qué te dijeron cuando decidiste que querías escribir? ¿Te tacharon de artista o de loca?
Hubo de todo… Uno me dijeron que enhorabuena por haber descubierto mi pasión, otros me dijeron que no podía competir con los que llevaban escribiendo toda una vida… Todo dicho con la mejor de las intenciones.

¿Qué autores son tus favoritos y quienes te inspiran?
Si tuviera que elegir uno me quedaría con Gabo, pero hay muchas historias que han sabido atraparme, que me han angustiado, me han encogido el corazón… Me inspira la escritura clara y concisa, me gustan la magia y el misterio.
Me encanta la originalidad de Murakami por poner un ejemplo.

¿Crees que la tecnología acabará con el libro en papel?
No lo creo.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
“Cien años de soledad”, de hecho está en mi lista de tareas escribir una novela empapada de esa realidad mágica. Quizás dentro de unos años.
¿Cuál será tu siguiente proyecto literario?
En septiembre comienzo a escribir mi segunda novela. Esto es un secreto: tiene mucho que ver con “Dos días”, aunque desde otra perspectiva.
Creo que cuando publique esa segunda novela, “Dos días” cobrará mucho más sentido.

¿Cómo trabajas tu marca de autor? ¿Qué red social consideras que es más potente?
Instagram y Facebook, sin duda alguna.

¿Cómo y cuándo caíste en las redes de la literatura?
En mi familia siempre se ha leído mucho, mi madre se hartaba de comprarme libros a los que no hacía ni caso porque a mí me gustaba que me los contaran más que leerlos. Aunque nunca me pude resistir a Mafalda.
Con los años, cuando mis padres desistieron y me dieron por perdida, empecé a leer por mi cuenta. La primera novela que recuerdo que leí por aquel entonces fue “la romana” de Alberto Moravia.

¿Qué tipo de lector es el tuyo?
Un lector al que le gusta adentrarse en la historia, formar parte de ella y sacar sus propias conclusiones.

¿Qué significaría para ti estar en la Feria del Libro?
Los escritores que autopublicamos no hemos tenido mucho hueco en la feria del libro de Madrid. Eso me ha entristecido, porque nosotros también nos merecemos dar nuestros primeros pasos y que los lectores tengan la oportunidad de conocernos.

Si tuvieras que ser biógrafa de alguien, ¿a quién elegirías?
Elegiría a mi bisabuela, una mujer fuerte que sacó a toda una familia adelante.
Me encantaría escribir una novela ambientada en la comarca donde se criaron mis padres y casi toda mi familia (Laciana, León), sin duda, ella debería ser la protagonista de esa historia.

Conoce a Mabel Espiñeira

¿Cómo empezaste a escribir? ¿Recuerdas ese momento?
Me resulta difícil recordarlo porque escribo desde siempre. Pero si tengo que fijar un momento en concreto, creo que hacia los cinco años, cuando empecé a escribir los cuentos que me contaba mi padre, poniendo finales distintos.
¿Por qué elegiste este título? ¿Cuáles otro barajaste?
Me ayudaron mucho en Donbuk, y barajamos varios. Yo al principio había pensado en “Despiértame la piel” por una frase que pronuncia la protagonista. Pero estuvimos de acuerdo en que no sintetizaba la idea del libro como el título actual.
¿Eres autora de editorial o de autopublicación y por qué?
Soy autora de coedición. Es fácil, porque me conoce poca gente y las editoriales no se arriesgan con personas desconocidas. Yo lo entiendo, por más que me haga la vida más difícil (es una pena que no se advierta la ironía en lo escrito).

¿Qué tipo de lectora te consideras? ¿Convencional de papel o innovador de ebook?
Leo de las dos maneras. El ebook es perfecto para viajes, por ejemplo. Cuando estoy en casa soy más de papel, de oler, tocar, subrayar…mabel-2-215x300
¿Cómo te ves de aquí a 5 años?
Con más arrugas…y dejando eso aparte, me veo como siempre, escribiendo, siempre escribiendo y leyendo.
¿Qué opinión tienes de los blogs para los escritores? ¿Son necesarios como punto de partida o plataforma de lanzamiento?
Son útiles. Yo tengo un blog desde hace casi cinco años y hay gente que me conoce a través de él.
¿Cuántas horas le dedicas a la semana a escribir?
Escribo todos los días, aunque no todos los días le dedique el mismo tiempo. Pero en líneas generales creo que unas veinte o veinticinco horas a la semana.
¿Amazon sí o Amazon no?
Amazon si, desde luego.
¿Para cuándo una presentación que no sea en tu provincia? ¿Te atreverías?
Claro que me atrevería, sin dudarlo siquiera. ¿Cuándo? Esperando que me lo propongan.
¿A quién elegirías de prologuista para tu próximo libro?
Si se permite soñar…a Pérez Reverte o Isabel Allende. Pero sé que los sueños ….sueños son. Así que cualquiera que lo hiciese con saber, respeto y cariño.
¿Qué te dijeron cuando decidiste que querías escribir? ¿Te tacharon de artista o de loca?
Es que no se lo dije a nadie, al principio. Empecé a escribir en un foro de estudiantes de Historia, y la gente leía, comentaba, se reía, se enfadaban a veces por
las tonterías de los personajes.
¿Qué autores son tus favoritos y quienes te inspiran?
Hay muchos que me gustan. Me encanta la novela negra. Henning Mankell por ejemplo. Pérez Reverte, García Márquez, Rosemunde Pilcher, Lorenzo Silva, P.D. James…sería largo de enumerar.
¿Crees que la tecnología acabará con el libro en papel?
No, siempre estaremos ahí algunos nostálgicos para acariciar el papel.
¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
Cien años de soledad.
¿Cuál será tu siguiente proyecto literario?
Ya estoy inmersa en él. La continuación de una obra que publiqué en 2015. Algunas personas que la han leído, como tiene un final abierto, me pedían que siguiese. Y a mi me apetecía…así que llevo ya 160 páginas.
¿Cómo trabajas tu marca de autor? ¿Qué red social consideras que es más potente?
Uy….ahí fallo mucho. Lo mío no es el marketing. No sé venderme. Pero Facebook me funciona bastante bien.
¿Cómo y cuándo caíste en las redes de la literatura?
Empecé, como he dicho, escribiendo una historia en un foro de estudiantes de ….Historia precisamente. A la gente le gustaba y me pedían más capítulos. Y yo, que soy obediente, se los daba.
¿Qué tipo de lector es el tuyo?
Creo que alguien que busque en la lectura una evasión, un entretenimiento, escaparse de la rutina diaria y que desee sumergirse en historias de personas reales, con sentimientos, con penas, con fallos, con errores, con sufrimientos y alguna que otra vez con alegrías. En suma….gente con gusto por la vida.
¿Qué significaría para ti estar en la Feria del Libro?
Ahora mismo, un sueño precioso que ojalá algún día se cumpliese.
Si tuvieras que ser biógrafa de alguien, ¿a quién elegirías?
A dos mujeres: Erzsebeth Bathory y Elisabeth de Witelsbach.

Bukowski hablando de sí mismo

Por: Víctor J. Rodríguez

En ‘Septuagenarian Stew: Stories & Poems’ (libro de relatos publicado en España como ‘Hijo de Satanás‘, incomprensiblemente) Charles Bukowski realiza dos interesantes ejercicios de metaliteratura que todo escritor y aspirante debería estudiar. En la Escuela de Escritores de Zaragoza aprendí que éste es un autor con un estilo tan personal, crudo y extremo que merece ser tenido en cuenta por todos aquellos que quieran ser escritores con un amplio horizonte de posibilidades creativas.

El realismo sucio de Bukowski choca de lleno con las miradas positivas y extremadamente optimistas, contrasta con quienes piensan que siempre debe haber un final feliz. Su temática era realista, por dura que fuese. Mostraba la otra cara del american way of life, la de los que viven abandonados por la buena suerte. Pero en algunas de sus historias también introducía elementos de humor negro y metaliteratura.bukowski

Entre sus novelas y cuentos hay muchas referencias inspiradas por experiencias autobiográficas y, como bien es sabido por todos los que lo hayan leído alguna vez, creó un alter ego llamado Henry Chinaski, que aparecía habitualmente en sus libros (personalmente, la novela Factotum, protagonizada por él, es la más redonda).

En ‘Septuagenarian Stew: Stories & Poems‘, uno de sus libros de relatos, hay varias historias interesantes protagonizadas por escritores, pero voy a destacar dos en especial: Los escritores y Lo suficientemente loco.

En el primero, dos escritores sin mucho éxito, Harold y Nelson, se encuentran en casa del segundo y critican ferozmente a un tercero, respetado y admirado por público y crítica, llamado Follawski. Le llaman hijo de puta, dicen de él que “no sabe escribir, no tiene vocabulario ni estilo” y que solo sabe “vomitar y follar y putear”, que ha tenido suerte y lo definen como “un perro que hubiera logrado cruzar sin mirar una autopista congestionada sin ser atropellado”. Además, cuentan anécdotas sobre él y en ninguna sale bien parado, mientras lamentan que ellos no hayan tenido su mismo éxito. El relato termina con Follaski sentado en su máquina de escribir, borracho, escribiendo sobre dos escritores que había conocido.513lrqwYWhL._SX329_BO1,204,203,200_

Resulta muy interesante, pues no solo hace un juego de palabras con su nombre (podemos pensar que en la versión original Follawski es Fukowski) sin que también con lo que otros decían de él, además de describir el momento en que creaba el relato. ¿Cuánto habrá de verdad? Podemos pensar que a lo largo de su carrera tuvo que enfrentarse a este tipo de críticas por su estilo literario.

En Lo suficientemente loco un autor, el célebre Chinaski, explica cómo una película titulada ‘Canciones del suicida‘ adapta una de sus novelas, dirigida por un cineasta italiano y protagonizada por dos actores de la misma nacionalidad, llamados Ben Garabaldi, que haría de él, y Eva Mutton, que sería su mujer. Durante el relato cuenta detalles como el dinero que recibió por los derechos, relaciones con miembros de la producción, opiniones de los actores y cómo es para él el día del estreno. No le gusta nada la trama ni la interpretación de los actores. De Garabaldi dice que se olvida de actuar y critica que no se emborrache. Sobre su aspecto dice que le gustan sus ojos, “pero era demasiado agradable. Un macho guapo, pero pagado de sí mismo, sin rastro de insensatez”. Y de Mutton, que apenas la conocía, pero “me habían dicho que era un bocado dulce y sensual y que todos los italianos soñaban con tirársela”.

Lo curioso viene a continuación. En 1981 una película italiana, ‘Storie di ordinaria follia’  (‘Ordinaria locura‘) adaptó unos relatos de Bukowski. Los protagonistas fueron Ben Gazzara y Ornella Muti, quienes encajan bastante bien con la descripción que hace de ellos. Además, describe una escena final en la que él se abraza a las piernas de ella en la playa, en un amanecer, hablando sobre sentimientos y recitando una poesía. Una escena muy similar aparece en la película.

Está claro que en este relato Bukowski habla de su experiencia con esta película. Según puede leerse, no acabó nada contento con el resultado. De hecho, cuenta que durante el estreno no paró de criticar en voz alta lo que veía. Siendo protagonizado por Chinaski, podemos pensar (o desear) que mucho de lo que cuenta es verdad.

Mi parte favorita del relato es una en la que cuenta que, aun siendo el autor de la novela que adapta la película, no se entera del estreno hasta que se lo cuentan terceras personas, no los productores. Y reflexiona sobre lo que es un escritor, pasando a decir lo siguiente:

“¿Qué es un escritor? Un escritor es como una puta. Utilizas a una puta y luego has terminado con ella.

Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandesescritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien”.

Charles Bukoski en estado puro.

La falta de oportunidades del Quijote

Por: Victor J. Rodríguez

He empezado a leer el Quijote. ‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha’, que es como se llama el primer libro. Poca gente sabe que el segundo es ‘El Ingenioso Caballero Don Quijote de La Mancha’. Es un detalle pequeño, casi nimio, pero eficaz a la hora de demostrar que todo el mundo conoce el personaje, la fama, el capítulo de los molinos de viento y algunos detalles, pero son pocos los que conocen la obra de verdad. ¿Por qué? Pues porque no interesa tanto como debería. O no motiva. Me explico.

El año pasado el CIS publicó un barómetro muy revelador acerca de este asunto, quepodéis leer aquí.

Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra se ha hablado mucho de la obra, en los medios de comunicación, en las escuelas, en la calle, en las Instituciones y en espacios literarios. He tenido muchas tertulias y charlas con gente que se considera lectora, amante de la literatura, y no son muchos los que reconocen haberlo leído entero. Yo mismo no lo he empezado hasta hace bien poco, a mis 30 años. Mi excusa es que hasta ahora había antepuesto otras prioridades literarias, pero ahora he encontrado la motivación para leerlo. Esa es la clave.

Se dice tradicionalmente que es una obra muy extensa. Entre los dos los libros, según las ediciones, pueden superar las 900 páginas con letra pequeña. Pero, ¿acaso es eso realmente un escollo? ¿Lo es, en la época en la que triunfan las sagas literarias, las trilogías, tetralogías y hasta heptalogías o más? El que quiere leer, lee. Y no le importa la extensión. ¿Cuánta gente ha leído ‘Los Pilares de la Tierra’? Mucha, es una auténtico éxito de ventas, a pesar de sus 1300 páginas…y es solo un ejemplo. La trilogía de ’50 sombras de Grey’ suma más de 1600…

Se dice también que pertenece a una época antigua…eso son excusas baratas. Sobretodo para los fans de la fantasía, las novelas históricas, no solo no tienen problema alguno con la extensión, sino que las épocas antiguas son su fetiche. Pero no quiero señalarlos a ellos únicamente. Cada uno tiene sus intereses y preferencias, pero todos los que se consideran amantes de la literatura deberían traspasar las barreras temáticas a la hora de apreciar y leer una obra. En España han triunfado en las últimas décadas la saga del Capitán Alatriste, ‘La Catedral del Mar’ y las obras de Julia Navarro, leídas por gente que no solo lee novelas históricas.

La dificultad del lenguaje puede ser una verdadera traba, pero asusta más a priori, pues durante la lectura no cuesta tanto de entender, aunque recomiendo leerlo con un diccionario cerca y, sobre todo, hacerlo con una lectura reposada. No es un libro para leer en el autobús, en una sala de espera o en un parque, sino más bien un libro de estudio, en mi opinión. Hay que entender que Cervantes vivió en el siglo XVI y principios del XVII, obviamente el lenguaje que usaba no es el mismo que tenemos ahora y muchas expresiones han cambiado. Pero ese mismo hecho es lo que hace especial la lectura de la obra, pues conoces muchos aspectos que muestran la evolución del castellano que resultan interesantes. Ese otro castellano hace más musical y especial la narración y aporta matices interesantes. Claro que, tantos matices echan para atrás a muchos potenciales lectores.

Personalmente he disfrutado hasta ahora conociendo expresiones que usaba Cervantes y observando evoluciones de algunas palabras. Por ejemplo, usaba la palabra “fermosura”, en lugar de “hermosura”, “della” por “de ella”, “decía mucho bien…”, “se dio cata de ello” por “se dio cuenta…” y un sin fin de ejemplos. También me ha sorprendido ver que usaba palabras que aún se usan coloquialmente en países de Latinoamérica, como “plática”, término para referirse a una conversación, muy usado en México. Y “machucar”, en lugar de “machacar”, que se dice en Cuba, por ejemplo. Además, en algunos momentos he encontrado que no cambiaba la o por u en enumeraciones (escribía frases del tipo “uno o otro…” por ejemplo), cosas de la época que ahora la ignorancia gramatical de la sociedad está recuperando, para daño visual de muchos.

En definitiva, no habrá mucha gente en España que reniegue de la importancia de las aventuras (o más bien dicho, desventuras) de Don Quijote y Sancho Panza, pero son pocos los que se animan a leerlo. Tal vez se ha saturado mucho en los colegios la grandiosidad del libro en lugar de fomentar su lectura, tal vez a la sociedad española no le interesa tanto la temática como se cree que debería. ¿Quién sabe? No voy a alabar las virtudes de la novela, pues ya se ha dicho todo sobre ella, pero sí que lamento que aún habiéndose escrito tanto sobre ella no todo el mundo decida darle una oportunidad, hacer ese esfuerzo (que realmente no es tanto) para sentarse y disfrutar con una de las mejores obras de la literatura universal, que a veces, como tantas pasa, está más valorada allende nuestras fronteras que dentro dellas.

Y para aportar mi granito de arena fomentando su lectura, dejo aquí un enlace para poder acceder a un pdf del primer libro. Más fácil imposible.

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Reivindicación de Jack Kerouac

Por: Carlos Ortega Pardo

Jack Kerouac - Imagen de Google

Jack Kerouac – Imagen de Google

En trabajo anterior, de hará varios meses ya y consagrado a la Beat Generation, amenazaba con el deseo de, a su debido tiempo, dedicar una semblanza a su figura más icónica: Jack Kerouac. Pues bien, ahora que Hapi Books, editorial un poco —o no tan poco— new age, publica Despierta, aproximación de Kerouac—imagino, eso sí, que muy particular—a la biografía de Buda, parece un buen momento para ello.
De antemano permítanme confesarles lo arduo que se me hace escribir con —dejémoslo en tentativa de— cierta ecuanimidad acerca de alguien por quien, en su día, sintiera enfebrecida, casi enfermiza admiración. A ello se suma, además, el consabido riesgo de erudición excesiva, que pudiera engrosar el texto hasta mucho más allá de los límites de lo razonable.
Con todo, espero solamente no abochornarme ni aburrirles. Ni, por cierto, seguir irritándoles con reiteradas muestras de falsa humildad como ésta en la que llevo ya bastantes líneas incurriendo. Para qué negarlo, vaya, que aspiro, como siempre, a entregar un buen artículo. El mejor posible, de hecho.
A tal fin dejaré de lado la fluctuante impresión que, a lo largo de aproximadamente una década, me causó la lectura sucesiva de sus obras y que ya detallé en el documento citado al comienzo. En cambio, y por arrogante que pueda sonarles —de nuevo la falsa humildad, mis disculpas una vez más—, voy a procurar centrarme en el hombre tras el escritor/personaje —pues, si no del todo protagonista en sus historias de marcado cariz autobiográfico, sí testigo privilegiado de las mismas—. En los condicionantes personales que hubo de afrontar su construcción como fenómeno cultural y que, en parte al menos, coadyuvaron a una decadencia física tan prematura como previsible, hasta su muerte, siempre temprana, a la edad de 47 años.
Lo primero que llama la atención de Kerouac es que, aun nacido en Lowell, Massachusetts, fue en el seno de una familia francocanadiense, de modo que su lengua materna no era el inglés sino el francés, muy alejada, tanto en lo fonético como en lo morfológico, de aquélla. En palabras de Javier Marías que suscribo de la primera a la última sílaba, el inglés es una lengua endiablada, y lo sabemos quienes llevamos toda la vida manejándonos con ella, siempre de manera imperfecta. Lo cual no hace sino multiplicar el mérito de un autor capaz de colorearla con tonalidades inauditas, dotándola de una elástica musicalidad bebop en la que no hay crítico, estudioso o simple devoto que no coincidan. Vean, si no, la entrevista que en 1959 le hiciera el showman Steve Allen y, en concreto, el pasaje de la misma en que Kerouac lee en voz alta un fragmento de On the Road. No tiene pérdida, está en Youtube. Ni que decir tiene que tampoco precio, un impagable tesoro audiovisual.
Por otra parte, el Kerouac de dicha entrevista es un hombre todavía joven, no exento de atractivo y en la cima de su carrera. Sin embargo, lo vemos desenvolverse con extrema timidez, reflejo de una personalidad muy frágil, a la que sólo consigue sobreponerse echado en brazos de una embriaguez sempiterna que acabará llevándoselo a la tumba en diez años apenas. De todos conocida es la aversión de Kerouac a la fama y, por ende, a las intervenciones en el por entonces aún novedoso medio televisivo. El par de lingotazos que había de meterse entre pecho y espalda para infundirse valor no tardó en tornarse hábito cada vez más insalubre, hasta llegar al humillante deterioro que evidencian apariciones posteriores. Por cierto que también en Youtube, para aquellos que gusten de los ídolos caídos.
Creo haber leído a algún comentarista, o prologuista, afirmar que la prosa de Kerouac recuerda a la verborrea atropellada del borrachín que insiste en contar una anécdota inacabable. Algo así. Sin ánimo de disentir más de lo necesario, el aserto me parece de un ventajismo miserable, además de intelectualmente pobre, pese a sus pretensiones de agudeza.
Kerouac era muchas cosas. Un alcohólico, por supuesto. Una especie de sociópata de perfil bajo que nunca logró salir de tras las faldas de su madre, quizá también. Pero igual de innegables resultan su honda sensibilidad y arrollador talento. Cierto que la deriva autodestructiva en que se zambulló llegado el reconocimiento afectó, y no poco, a la calidad de su obra posterior. No obstante, quien nos legara la celebérrima On the Road —posiblemente la Gran Novela Americana, ese grial literario, de la segunda mitad del siglo XX— y The Subterraneans, menos conocida aunque tan valiosa, si no más que la primera, bien merece el homenaje de quienes nos atrevimos a vivir para contarla —conste que no anida en mí un fan de García Márquez— movidos a ello por aquel santo loco. Voz de una generación, sí. Y de tantas más después.
¿Qué prometí ecuanimidad? Eso les pasa por fiarse.

El legado literario de Lemmy

Por: Víctor J. Rodríguez

cvr9781471112713_9781471112713_hrEl pasado 28 de diciembre el mundo del rock and roll se levantó con una triste noticia: el fallecimiento de Ian Fraser Kilmister a los 70 años recién cumplidos, conocido mundialmente como Lemmy, el líder de Motörhead, una de las bandas de rock más célebres e influyentes, con la que grabó 22 discos de estudio a lo largo de 40 años redondos. Un cáncer de corazón, diagnosticado apenas 48 horas antes de su defunción, se llevó la vida de uno de los músicos más carismáticos, queridos y respetados, no solo por rockeros, sino por heavies, punks y otros muchos amantes de otros estilos.

Desde este espacio queremos lanzar  un particular homenaje hablando de su autobiografía,  White Line Fever, publicada en 2002 pero traducida por primera vez al castellano a principios de 2015 gracias a Es Pop Ediciones.

Con ayuda de la periodista Janiss Garza Lemmy narró su vida con su estilo característico de ser, sin pelos en la lengua, directo y sin concesiones, tal y como fue su música, una extensión de su carácter. A lo largo de 320 páginas habla de su infancia junto a su madre y su abuela, de cómo su padre le abandonó antes de nacer y lo conoció de adolescente, de sus primeros amores, de su primer hijo al que nunca conoció, de su hijo Paul del que supo cuando éste tenía unos cuantos años y otros asuntos personales que le llevaron a interesarse por la música antes de entrar a desgranar su carrera con un sinfín de anécdotas personales y apuntes contextualizadores para entender cómo vivió el nacimiento del rock en el Reino Unido, su evolución, sus influencias y las primeras bandas de las que formó parte antes de fundar Motörhead en 1975.

Habla de su experiencia destacando su paso por The Rockin’Vickers y Hawkwind, que fue la formación que empezó a darle éxito, de cómo trabajó como roadie de Jimmy Hendrix en los años 60 y, cómo no, de su amor por la bebida y su experiencia con las drogas, denunciando el consumo de cocaína pero defendiendo el del speed sin sonrojarse ni presumir. No justifica ni anima al consumo, simplemente cuenta su experiencia y su punto de vista. Bien es sabido que Lemmy llevó el lema ‘sexo, drogas y rock & roll’ al máximo extremo, tal vez por ello no se escondió a la hora de mentarlas.

Se encuentran entre estas páginas un enorme glosario de nombres de bandas y músicos a los que admiró y conoció a lo largo de su vida, logrando hacer que su autobiografía haga las veces de historia de los orígenes del movimiento del rock, a nivel urbano y underground, en el Reino Unido, pues no solo nombra a las estrellas mundialmente conocidas, sino que cita una infinidad de bandas locales a las que reivindica con fraternidad.

Como no podía ser de otra manera, White Line Fever es también la autobiografía más fiel que aparecerá en las librerías sobre Motörhead. Lemmy detalla la creación de la banda y narra cómo conoció a todos los miembros que han sido sus compañeros en ella, narra el proceso de composición y grabación de todos los discos publicados hasta la fecha (al ser escrita en 2002, faltan seis por aparecer), cita sus canciones favoritas de cada uno, cuenta anécdotas, curiosidades y trabas surgidas durante las publicaciones y se despacha a gusto con todos los productores con los que tuvo la desgracia de trabajar, pues no tuvo buena suerte en sus relaciones con representantes y sellos discográficos durante gran parte de su carrera.

No encontramos nada acerca del glamour del rock ni extravagancias de estrella, a diferencia de lo que puede leerse en otras biografías. Lemmy no fue así, vivió su carrera musical con pasión, amor y auténtica dedicación, sin yates, hoteles de lujo ni limusinas. Se lo pasó bien, muy bien. Pero no es conocido solo por sus relaciones sexuales con miles de mujeres (que también), sino por haber sido un músico inagotable, que ha pasado más tiempo en la carretera que en su propia casa.

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Habla en varias ocasiones de la muerte y el reconocimiento póstumo de algunos compañeros de profesión a los que conoció y tuvo que despedir prematuramente. Afirma que nunca le gustó lo mucho que se engrandece a veces a los que viven rápido y mueren jóvenes, llegando a afirmar que le parecía una hipocresía comprar discos repentinamente de músicos fallecidos a quienes antes no se escuchaba. Y llega a decir que a más de uno (como a Randy Rhoads, guitarra de Ozzy Osbourne) se le ha engrandecido muerto hasta niveles de reconocimiento que no se le dio en vida, llegando a preguntarse qué se diría de él cuando muriera.

Este libro sirve de documento de la vida de un personaje icónico único. Sus fans, los fans del género y los curiosos amantes de la música disfrutarán con él. Pero desde Bookers lo recomendamos también a todos los que quieran conocer el trabajo y el amor por la música de un hombre humilde, que tuvo la suerte de vivir el génesis del rock, del punk y del heavy metal, de conocer y codearse con los mejores y llegar a inspirar a quienes luego ocuparon los puestos más altos.

Descansa en paz, Lemmy.

“El sexo dura media hora, como mucho, y un concierto una hora y media. Así que es fácil elegir”.

Lemmy Kilmister

Conoce a Aida Herrera

Hoy os presentamos a Aida Herrera, autora de Elysion, si quieres conocer un poco más a esta joven autora, aquí te dejamos la entrevista que le hemos hecho.

¿Cómo empezaste a escribir? ¿Recuerdas ese momento?

Creo que empecé a escribir como cualquier adolescente, a través de un diario. Ahí fue cuando me di cuenta de mi pasión por la escritura, ya que dejaba volar la imaginación en todos mis apuntes, entrelazándola con la realidad del día a día. Pero fue tras un trabajo de clase, estando ya en el instituto, en la que empecé a utilizar la creatividad. Aquello fue lo primero que escribí. No recuerdo de que iba el relato, pero sí la sensación de exponerla en clase: los nervios hacían que mi corazón se acelerara e incluso las piernas me temblaban, mientras me acercaba al centro de la clase con mi libreta de cuadros en la mano y la reacción de mis compañeros ante la historia fue el detonante de que nunca más dejara de escribir.

¿Por qué elegiste este título? ¿Cuáles otro barajaste?

Realmente, el título es lo que más me costó. Quería que fuera un nombre que hiciera preguntarse a la gente su significado o de donde venía. Pensé en: Morfeo, El reino de los sueños o Hades. Pero el mejor, sin duda, es el definitivo: “Elysion”. En todas mis presentación, la pregunta estrella es ¿qué es Elysion?

¿Qué autores son tus favoritos y quienes te inspiran?

Leer es uno de mis hobbies preferidos. Disfruto de cada novela, imaginando cada historia, por lo que son muchos los autores que han pasado por mis manos. Aunque si destacaría al primero que hizo que algo en mí interior se despertara, por su modo de describir, sus historias… aquel escritor fue García Márquez con “El Coronel no tiene quien le escriba”. Desde aquel día, he soñado con conseguir escribir alguna novela y publicarla. Otros autores favoritos que puedo nombrar y que también me han embaucado, han sido: Julia Navarro, Noa Gordon, Pablo Coello o Dan Brown.

¿Qué tipo de lector te consideras? ¿Convencional de papel o innovador de ebook?

A pesar de mi juventud, me considero un lector convencional. Me encanta tener un buen libro entre mis manos. Me gusta el olor que desprender sus páginas e ir pasando cada una de sus hojas. Aunque debo reconocer que el libro electrónico es muy cómodo, sobre todo cuando te gustan las grandes novelas o leer mucho, ya que te permite disponer de varios libros y llevarlos siempre contigo.

¿Cuántas horas le dedicas a la semana a escribir?

Lamentablemente dedico menos horas de las que me gustaría, ya que con el trabajo, la casa y los niños me queda poco tiempo disponible, pero si que es cierto que intento escribir una hora al día.

¿Cómo trabajas tu marca de autora? ¿Qué red social consideras que es más potente?

Las redes sociales todavía no las controlo demasiado y por ahora lo que creo que más está funcionado es Facebook. También dispongo de un blog donde publicar cualquier curiosidad sobre mi novela y algunos relatos cortos.

Si tuvieras que ser biógrafo de alguien, ¿a quién elegirías?

Creo que sin duda a Julia Navarro.

¿Amazon sí o Amazon no?

Sinceramente, tenía mis prejuicios al respecto, pero ahora lo veo como una ayuda a los nuevos escritores. Es una forma de promocionar las novelas, no sólo para los escritores noveles, que obviamente, nos viene muy bien porque te da la posibilidad de ver tu libro publicado, sino que también es una manera económica de hacerlo.

¿Cómo te ves de aquí a 5 años?

Con varios libros publicados y con alguno de ellos importantes.

¿Crees que la tecnología acabará con el libro en papel?

Creo que no, que siempre habrá libros en papel, porque somos muchos los que disfrutamos con ellos en las manos y espero que sea así.

Llega al cine la película basada en los libros de ‘Pesadillas’

Por: Víctor J. Rodríguez

Este mes llega a los cines la película ‘Pesadillas’, una historia basada en la colección de libros del mismo nombre, publicados en los años 90 y escritos por R. L. Stine. Está protagonizada por Jack Black, encarnando al célebre autor, y unos jóvenes adolescentes, aunque no sean de 12 años, como en todos y cada uno de los títulos de ‘Pesadillas’. Por cierto, en Latinoamérica esta colección es conocida como ‘Escalofríos’, traducción directa del título original: ‘Goosebumps’.

R.L Stine

R.L Stine

Quien suscribe sintió un leve escalofrío acompañado por una sonrisa nostálgica al enterarse de que llegaba a la gran pantalla una adaptación del universo de Stine. Y es que la única época en la que los niños pusieron de moda leer en el colegio de un servidor fue gracias a estos libros, que eran vendidos junto con el Periódico de Aragón los domingos. Leer nunca fue tan popular entre los niños y niñas de mi clase y de las clases de cursos cercanos. Hasta los más matones y peores estudiantes disfrutaban con las escalofriantes historias que vivían los protagonistas de cada trama y se pavoneaban de no haber pasado miedo y de haber leído cada libro en tiempo récord.

Cartel de la película

Cartel de la película

Los libros de ‘Pesadillas’ son un conjunto de historias de temática terrorífica y sobrenatural dirigidas a un público juvenil. Todos tienen una clara estructura narrativa de comienzo, nudo y desenlace llevada al máximo exponente identificativo. Y todos están protagonizados en su mayoría por dos niños (siempre chico y chica y casi siempre hermanos) de 12 y 11 años de edad principalmente. Descubren un misterio que les atrae, después les sobrecoge, piden ayuda adulta sin respuesta alguna y terminan por solucionar el problema no sin antes vivir un auténtico calvario.

¡Qué estrategia más resultona! Dirán algunos. Pero no es tan fácil de llevar a cabo, pues Robert Lawrence Stine creó un catálogo de nada menos que 62 títulos en la serie original entre julio de 1992 y diciembre de 1997 (además de otra serie de librojuegos basados en la serie y otras series que continuaron con la colección), con historias que tocaban una infinidad de temas, como monstruos, fantasmas, casas poseídas, científicos peligrosos, criaturas sobrenaturales disfrazadas de humanos, extraterrestres, libros mágicos y un largo etc. En resumen, el estilo narrativo de Stine podía ser sencillo, pero su imaginación creó un buen número de historias originales y diferentes a pesar de estar narradas de forma similar y eso no está al alcance de muchos.

No es la primera vez que el mundo audiovisual adapta ‘Pesadillas’, ya que en 1995 se emitió una serie de televisión que también llegó a nuestro país. Narraba la historia de un libro diferente en cada uno de sus episodios. Tuvo cuatro temporadas y 74 episodios en total.

Hace poco leí algunos títulos de la colección de un amigo y he de decir que pese a que a los 30 no dan el miedo que dan a los 12, principalmente porque a uno ya no le sorprenden tras haber leído mucho y visto mucho cine de terror, igualmente pueden llegar a sobrecoger al lector si se deja sumergir por las palabras de Stine. Por cierto, a pesar de que los protagonistas acostumbran a salir bien parados, no siempre el final de las historias de ‘Pesadillas’ está exento de un giro que lo hace infeliz, consiguiendo dejar al lector con los ojos como platos.