Voces en mi cabeza

Por: Pepe Ramos

Cae la lluvia con fuerza, el viento que la acompaña es recio, frío y el barro del camino me impiden andar con la rapidez que desearía. El hecho de llevar a cuestas una pala no ayuda mucho. Pero tengo que llegar al cementerio; ella me llama. Es imposible, ya que la maté, pero su voz sigue atormentándome, gritándome que la libere de su tumba, que no está muerta, y no puedo dormir.

Tengo que trepar la valla para acceder al interior. Ahora la oigo con más claridad, y me estremezco, no puede ser su voz, y sin embargo es inconfundible.

Avanzo con dificultad entre las lápidas hasta que encuentro el lugar donde ella descansa para siempre. Empiezo a cavar, a cada palada que doy, su voz es más nítida. Finalmente llego a su ataúd, lo abro y su voz me atormenta, pero es imposible, está muerta, le corté la lengua y le cosí los labios.

Imagen de Pixabay

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