Una historia que contar

Por: Pepe Ramos

Caía la noche en la llanura de La Mancha. A lomos de su caballo, en compañía de unos amigos Miguel de Cervantes volvía a Madrid, cuando sobre la luna llena que se vislumbraba en el horizonte se recortaba la silueta de dos hombres, uno alto y delgado montado a caballo, con una lanza; y otro bajito y regordete sobre un asno. Cervantes se giró hacia uno de sus amigos y preguntó:

-¿Quiénes son?

-Un loco y su sirviente- dijo uno de sus acompañantes.

-Se cree caballero- dijo otro entre risas.

-¿Y cómo se llama tan peculiar caballero?- preguntó de nuevo.

-Su nombre es Alonso Quijano, pero se hace llamar Don Quijote de la Mancha.

Nuevas risas.

Cervantes meditó un rato y dijo:

-Tal vez merezca que se escriba su historia…

Durante unos instantes reinó el silencio, que se rompió al unísono por las carcajadas de sus compañeros de viaje. Uno de ellos sentenció:

-No merece la pena, nadie la leería.

Imagen de Pixabay

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