Ruidos a medianoche

Por: Pepe Ramos

Faltan cinco minutos para la medianoche, como viene siendo habitual estos días no podré dormir. Empezaré a escuchar el sonido de las cadenas arrastrándose por el techo, los ruidos de las pisadas sobre la tarima, los aterradores gritos de una mujer, el chasquear de un cuchillo atravesando los huesos y la carne de su víctima, luego una sonrisa demencial, diabólica lo llenará todo y me taparé lo oídos para no escucharla. Después más pasos, el golpeo incesante de algo pesado sobre mi cabeza y una voz que repetirá una y otra vez: mañana te toca a ti, durante toda la noche. Permaneceré tumbado, temblando, un sudor gélido recorrerá mi cuerpo, nervioso, deseando que la luz del sol acalle todo esto.

Al levantarme aceptaré, a pesar de las ojeras que tengo, que todo ha sido una pesadilla, no puede ser otra cosa, estoy en medio del campo, durmiendo en una tienda de campaña y no hay ningún techo sobre mi cabeza.

Imagen de Pixabay

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