Carta del Maestro antes de partir hacia la isla

Por: Hector Cediel

Para Vera, ni abnegada y dadivosa estrella:

Deseo morir de tristeza y de olvido. No hay luz en el horizonte, ni colores en el arco iris. El silencio tu piel, es un abismo profundo. Los suspiros se desvanecen sobre la agonía. Me horroriza el futuro que nace huérfano y da traspiés profanos. ¡Todos sus pasos son juerguistas e intrascendentales! El vivir se ha tornado en una inmoral e impúdica costumbre. Día a día las actuaciones son más escandalosas y obscenas; es como si avanzamos hacia la autodestrucción o un suicidio colectivo. Hemos quedado en manos de un dios liberticida o cancerbero de nuestro tanatorio de sentimientos. Un dios que fomenta la anarquía y nos encarcela en mundanas pasiones. La realidad es incoherente con la lógica de la razón. El desvergonzado se ha declarado libre, para entregarse al desenfreno. Sobre el caos y la confusión general, se edifica. Los tiranos, los más calaveras, asumen los déspotas roles de la deshonestidad. Tenemos que abandonar el barco, así tengamos que saltar hacia la muerte. Los chacales nos acechan ahora que nos ven heridos o resignados a la bestialidad de la suerte. El paraíso se encuentra en llamas y casi nada se intenta para salvarlo el desencanto es inimaginable. De nada valen algunas esporádicas buenas intenciones. El meduseo cáncer se ha regado sobre la faz de la tierra. La continencia innata también ha desaparecido. Todo se ha convertido en una torpe y absurda orgía.

El vivir el ahora es privilegio muy pocos. El hombre se ha convertido en legiones de insectos, que vagabundean desesperados en un diario rebusque. La mayoría ya no piensa, ni se detienen para cuestionarse. Vivimos sin tiempo para nada, pero ni siquiera el tiempo nos pertenece. Estoy cansado y triste. Me siento desilusionado, desencantado. Pienso que todo fue en vano, se perdió el tiempo y desperdicie mi vida luchando por utopías. Se despilfarró y desaprovecharon los mejores momentos de esta vidorria; tal vez el error fue el pensar demasiado o cuestionarnos más de la cuenta. No entiendo como muchos pueden bloquear sus sentidos, insensibilizarse y simplemente dejarse arrastrar por los vientos.

Día tras día, la emancipación del hombre será una utopía. Nadie aspira o intenta evadirse de las murallas invisibles del destino; ninguno trata de fugarse de la caravana de los conformistas; la sumisión es absoluta y la esclavitud es universal. La sanguijuela se ha libado, lo mejor de mi sangre. Se ha difamado la buena intención de los sueños emancipadores o paladines.

Mi amor, estoy asfixiado por tanta inmundicia. No quiero desembarazarme de ti, pero quiero que tengas toda la libertad para volar hacia donde lo desees hacer. Analiza tus opciones y exhibe con autonomía plena lo que consideres óptimo o más conveniente. Tienes que atreverte a volar con osadía; ahora nadie te volverá someter a su voluntad. Tu destino desde ahora depende de tu libre albedrío, ahora que te has zafado de las garras que te esclavizaban. Recuerda que el amor jamás muere, simplemente anida en otro corazón.

Con el más profundo sentimiento,

El Maestro, tu animal de vuelo.

Marzo 2010

Imagen de Pixabay

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