Paradisus

Por: Alejandro Mariana Muñoz

Una habitación cualquiera de hotel. Pero ella era la chica, mi chica. Todo planeado desde hacía semanas. Miradas de fuego se cruzaban entre nosotros. Las ganas de tenernos se agolpaban en nuestros cuerpos. Podría haber habido una guerra mundial, pero entre nosotros reinaba la calma.
La calma antes de la tormenta.
Sólo ella y yo; sin presente ni futuro. Ropa caída por toda la habitación; su perfecto cuerpo se adornaba con un tatuaje en su cadera de un dragón. Ella cambió el rumbo de la situación diciendo: “Primero, tú y yo en la bañera”; en su mirada, pura provocación.

Imagen de Pixabay

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