Vitaminas L, E y E para el cerebro

Por: Tery Logan

Obligación, pasatiempo para otros y pasión para algunos. Así es la lectura. Pero, ¿por qué está de moda el culto al cuerpo y no a la mente? Mientras unos aluden falta de tiempo, otros afirman falta de interés: “no eres tú, soy yo”. Parece que en el momento de eficiencia vital que vivimos (o sufrimos) donde el número de tareas que consideramos urgentes o importantes es directamente proporcional a la celeridad en la que nos sumergimos, se pierde vida mientras se lee y, por eso, se practica más en tiempos muertos.

Pero, ¿quieres saber qué beneficios proporciona leer? Mejora tu comunicación oral al enriquecer tu vocabulario, sintaxis y gramática y, en consecuencia, favorece tus relaciones sociales al disponer de mayor cantidad y variedad de temas de conversación; reduce tu nivel de estrés y favorece buenas rutinas de sueño. Y si hablamos específicamente de lectura de ficción, nos ayuda a abrir nuestro corazón y nuestra mente, favoreciendo la empatía por las vidas y formas de ser de los personajes, convirtiéndose en una cura para la soledad emocional, pues nos identificamos tanto con su mundo interior como exterior y dejamos de ser “seres únicos”, pero también para la soledad física, porque cuando el libro atrae toda nuestra atención, nos absorbe y nos hace olvidarnos de todo lo demás, hasta de nuestras miserias. Si grande es el poder de la mente, grande el de la lectura y aún mayor el poder de esta última sobre la primera.

Un estudio de la Universidad Católica Portuguesa afirma que existe más materia gris y mayor cantidad de neuronas en los cerebros lectores. Además, la Sociedad Española de Neurología (S.E.N.) afirma que al leer se obliga a nuestros cerebros a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a memorizar e imaginar y, en consecuencia, estimula nuestras neuronas y aumenta la reserva cognitiva.

Sigamos profundizando: ¿qué es la reserva cognitiva? Es la capacidad intelectual que acumulamos a lo largo de nuestra vida mediante actividades intelectuales y conocimientos adquiridos que nos ayuda a preservar el buen funcionamiento de nuestro cerebro cuando envejecemos, actuando como factor protector ante los síntomas clínicos de enfermedades neurodegenerativas (entre las que destaca en altísimo porcentaje el Alzheimer). Si las demencias son las enfermedades neurológicas más estrechamente ligadas con la reserva cognitiva, cuanto mayor sea esta, menos probabilidad tendremos de padecer una demencia, pues tanto el deterioro cerebral natural propio de la edad como el causado por estas patologías se compensará con nuestra reserva cognitiva. Por tanto, leer previene la degeneración cognitiva.

Mientras lees este artículo, tu hemisferio izquierdo trabaja a alta velocidad para activar diferentes áreas cerebrales, lo que tiene repercusiones en tu desarrollo intelectual; es decir, tu capacidad lectora modifica tu cerebro. Obliguemos a nuestros cerebros a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a memorizar, a concentrarnos e imaginar. Pero hagámoslo desde niños, porque según la revista Neurology, leer desde edad temprana puede evitarnos desarrollar en un futuro el tan temido Alzheimer u otra demencia.

Es importante destacar que la animación lectora a los niños no hace lectores, sino que ayuda a desarrollar una actitud positiva ante el libro, pues el amor por la lectura se consigue más por actividades socializantes alrededor del libro que por el libro en sí. Y es que leer es un trabajo cognitivo y metacognitivo, que pone en marcha la inteligencia y la afectividad, por lo que si el adolescente o el adulto dejan de leer es porque no quieren hacerlo. No hay más. El hábito lector no se forma en la escuela sino en casa y este exige una fuerza de voluntad consciente y no es resultado de influencia externa, sino que se forma con actos de voluntad y del carácter, como resultado de echarle ganas, tiempo y trabajo.

Leer es un acto intimista y solitario hacia el interior del alma que agudiza nuestra imaginación como una máquina del tiempo y del espacio que permite trasladarnos hasta otras épocas, países y culturas y sentir nuevas experiencias vitales que de otra forma no tendríamos o que tardaríamos años en conseguirlo. Esto tiene una explicación y es que al leer se recrea el funcionamiento de las mismas áreas cerebrales que se accionarían si se ejecutara la acción en la realidad. ¿No es fantástico?

Leer crea, recrea y nos transforma. Sin duda, es la mejor medicina para nuestra salud cerebral y el mejor complejo vitamínico para estar mentalmente activos. Así que ya sabes, para tu materia gris: vitaminas L, E y E. ¡LEE!

Imagen de Pixabay

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