El Libro de los Portales

Liberad al Kraken
Por: Sir Francis Kraken

Bienvenidos a mi humilde morada. Yo soy el Kraken y os voy a contar cómo me convertí en tal…

Todo empezó cuando paseaba por una librería y encontré El Libro de los Portales. Me lo llevé a casa, pues la crítica había reaccionado bien ante esta obra. Pero cuando llegué a casa y comencé a leer, las fuerzas me flaquearon. Era imposible leer dos líneas sin utilizar cualquier distracción para dejarlo. ¿Quién se divertiría o se vería interesado en un libro que empieza en una mina? ¡Qué deprimente! Pero había pagado por ese libro y lo iba a leer, como fuese. Así que me metí en el baño, pequeño, aislado, pero tranquilo. Saben bien mis ojos que hicieron todo lo que pudieron por mantenerse abiertos, pero tales letras emanaban un sopor que ningún ser humano podría aguantar. Me puse en pie y lancé una plegaria a los Dioses del lavabo, de la bañera y la taza del váter. Ellos me sonrieron y me otorgaron la capacidad de leer con estoicismo las obras más insoportables, pero a un alto precio. Me convertí en un kraken, una bestia capaz de sumergirse en los abismos y sacar a la superficie las mayores aberraciones de la naturaleza.

Con esto pude terminar El Libro de los Portales. Vi que la historia de que la muchacha principal se pirrase por el muchacho secundario era tema recurrente en su autora, Laura Gallego. El protagonista, un personaje distinto a los anteriores, sólo lo puedo describir como un Harry Potter de los Marines: utiliza sus habilidades “mágicas…?” a la perfección. Es más, es de los mejores. ¿Pero qué estoy diciendo? Es el mejor de los mejorcísimos, pero eso sí, con voluntad inquebrantable y algunos desórdenes emocionales que acarrea desde la infancia. A todos ellos se les junta un travestí recién salido de una mina y que no hace más que esconderse por todos lados. Luego están los portales, una especie de grafitis que te llevan de un sitio al otro teletransportándote. Me pregunto si esto será así para ahorrarnos un mapa o hacer alguna descripción geográfica general.

En definitiva, que tenemos a un Marine que pinta portales con una muchacha que me recuerda sospechosamente a Hermione Granger, a un tío que se quiere poner un portal en su casa sin tener un duro y que me recuerda, más sospechosamente todavía a Ron Weasley y un travestí que se les acopla. Sacad conclusiones.

Os espero próximamente con otra de mis críticas. ¡Poned un kraken en vuestra vida!

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